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La representante internacional del Partido Comunista de Colombia: “No podemos permitir que el Acuerdo de Paz sea vaciado de su potencial transformador”



Gloria Ramírez es parte del equipo internacional del Partido Comunista de Colombia (PCC), y en su condición de mujer, y en representación de su organización estuvo la semana pasada en Caracas en un congreso femenino.

“Estamos trabajando para hacer una alianza que permita confrontar las estrategias del Gobierno de Iván Duque en el que pongamos en el centro la implementación del Acuerdo de Paz”, dice, de arranque, en defensa del proceso de conciliación colombiano, hoy en jaque.

“Consideramos que Colombia no debe transitar el camino de la guerra nuevamente, por el contrario, tenemos que trabajar para que la crisis que hoy estamos pasando obligue a que el Gobierno de Colombia cumpla de una vez por todas, y sin dilación, el Acuerdo de Paz, tal y como fue firmado con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)”.

Para evidenciar lo fundamental que considera la concreción del proceso de paz, Ramírez lo resume así. “No podemos permitir que este acuerdo de paz sea vaciado de su potencial transformador”.

“Los comunistas estamos pasando hoy una situación muy difícil, igual que los defensores de derechos humanos y líderes y lideresas sociales que estamos siendo objeto de una masacre genocida, realmente, porque hay un plan de exterminio sistemático de todos aquellos que desde sus territorios están luchando por la tierra, por la defensa del agua, de los páramos, de los nevados, y porque haya una inclusión y una pluralidad en los escenarios de la acción política”.

-¿Qué lectura hace el PCC de las posiciones de Iván Márquez y de Jesús Santrich?

“Consideramos que ellos han jugado un papel muy importante en lo que fue el proceso de negociación y de la firma del acuerdo. Lamentamos profundamente que el incumplimiento del Gobierno los haya llevado a tomar una decisión que los vuelve a la guerra, pero consideramos que hoy Colombia no tiene posibilidad para la guerra”.

“No puede seguir siendo que la paz nos cueste la vida”, ofrece en otro potente resumen la integrante del PCC.

“Tenemos que obligar para que la clase dirigente y política, esa élite del país, rompa sus vínculos con las estructuras mafiosas y paramilitares, tal como lo plantea el acuerdo de paz”.

-¿La posición de Márquez y Santrich no retrotrae el problema?

“En todos los procesos de paz siempre se ha presentado este tipo de problemas. En El Salvador hubo disidencia, eso ocurrió en Guatemala, en Irlanda del Norte, en Nicaragua, o sea, estos son procesos que se dan en una transición de la guerra hacia la paz”.

“Esperamos que los compañeros puedan recapacitar. Es muy importante lograr que no solamente cuatro, cinco o seis sino que ojalá los 48 millones de colombianos vayamos al torrente de la construcción de paz con justicia social”.

La democracia pasa por el socialismo

-¿Comparte el PCC la tesis venezolana de que desde Colombia se prepara una acción guerrerista?

“Desde luego. Nosotros hemos denunciado que lamentamos y deploramos que el Gobierno y nuestro territorio se hayan convertido en el centro de operaciones militares de Estados Unidos para agredir fundamentalmente a Venezuela, pero también a todo el continente y a todos aquellos gobiernos progresistas de América que han salido de la órbita de EEUU”.

-En Colombia hay un caldo de cultivo para que haya una revolución y no ocurre…

“El PCC y su congreso ratificó la lucha hacia el socialismo, pero en el caso de Colombia esta lucha por el socialismo pasa por la conquista de la democracia, y esta pasa por la unidad entre los movimientos y organizaciones sociales y de izquierda que nos permita poner en el centro lo que significa la pluralidad, la diversidad, que podamos expresarnos en nuestras propuestas alternativas sin que esto nos cueste la vida. Y claro, con la solidaridad internacional.

-¿Esta unidad pasa por la unión con figuras controversiales como por ejemplo Gustavo Petro?

“Desde luego. Tenemos que ser mucho más grandiosos y generosos. Hemos tenido ya un acuerdo en un programa común que pone acento en la transformación social y en la defensa de la paz y en líderes y liderazgos como el de Gustavo Petro, que aunque a todos no les guste es una persona que ha contribuido a forjar un programa. Lo que esperamos es que de verdad este programa mantenga su espíritu de unidad y convergencia y de transformación y la lucha antiimperialista como la está dando Venezuela.

-En el análisis, ¿les parece ya inevitable el ascenso de Petro al poder?

“Pensamos que no solamente Gustavo sino el proceso alternativo que estamos trabajando. Esto pasa por las alianzas que hemos hecho los procesos territoriales. Tenemos elecciones el próximo 27 de octubre y esto será un medidor y potenciador del proceso presidencial de 2022”.

-¿Gustavo Petro es receptivo del Partido Comunista?

“Lógicamente. Estamos trabajando conjuntamente en la coalición que hoy hay entre la Unión Patriótica y la Colombia Humana (partido de Petro). Todo el mundo sabe que la base sólida de la Unión Patriótica es el Partido Comunista.

-¿Están dadas las condiciones objetivas para que haya una revolución o que la izquierda asuma el control político en Colombia?

“Nosotros siempre hemos tenido condiciones objetivas: somos el tercer país en desigualdad, somos el país de mayor concentración de la riqueza a nivel de América Latina, somos el país que tiene genocidios políticos, tenemos un país donde hacer sindicalismo es un problema, un país donde defender los derechos humanos es un problema. Estas siempre han estado allí, pero no hemos tenido las condiciones subjetivas que nos permitan avanzar”.

“Sin embargo hoy tenemos la esperanza al lado de lo que es el proceso de paz, su implementación permitirá aglutinar y que la izquierda y los sectores democrático entendamos que es necesario hacer una unidad que nos permita disputar el poder a este derecha genocida que tiene Colombia”.

-¿Cuáles han sido esas condiciones subjetivas que han fallado?

“La conciencia. En Colombia la política se ejerce a través de la parte clientelar, de la compra del voto. No tenemos un sistema electoral transparente, por eso luchamos para que se cumpla el Acuerdo de Paz, que dice que debe haber una reforma electoral.

“Hay que colocar un poder electoral que en nuestro país no existe, cambiar los instrumentos biométricos. Lo hacemos a mano y se presenta mucho para el fraude. Y que la financiación de las campañas sea gratuita. Y yo pienso que en Colombia hay que trabajar el voto obligatorio, porque de esta manera podemos romper el universo electoral y zafarnos de la máquina clientelar. Si Colombia no va hacia allá, las elecciones de 2022 van a sufrir de fraude, que es lo que henos vivido durante mucho tiempo.

T/ Textual-Agencia de Noticias
F/ Archivo CO
Caracas

Correo del Orinoco<