Antioquia
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Por los 53 años de existencia de las FARC-EP, una delegación del PCC de Santander acompañó a la gerrillerada en tránsito de reconversión a la vida civil en la ZVTN ‘Juan Carlos Castañeda’, vereda El Carrizal del Nordeste antioqueño, en la celebración de su quincuagésimo tercer aniversario.



Lo más preocupante de la llegada a la zona, es tener que atravesar poblaciones, en las que la gente es muy amable, cordial y servicial, pero notándose en el ambiente el temor por la presencia –en algunos sitios ostensible− del paramilitarismo. Remedios es una ciudad en que se respira el vaho de la permanencia de paramilitares, reciclados y rebautizados con el remoquete de gaitanistas (a los que el Gobierno pretende mostrar como simple banda delincuencial, llamándola clan del golfo). Segovia es todavía más asediada y en muchas de sus paredes, en especial las de tablas, se exponen letreros como “control paramilitar” y “AGC muerte a sapos”. La llamada fuerza pública, en especial la policía, es casi ausente, y permanece acuartelada y guarnecida, para su propia salvaguarda, importándole un bledo lo que acontezca con la población.

Tras extensa travesía por una trocha en que literalmente solo pueden transitar expeditamente tractores, mulares y caballares, se llega a la ZVTN, en que se respira un ambiente de camaradería, laboriosidad, educación y formación, pero también de cierta incertidumbre frente a los avatares del proceso, impuestos por la extrema derecha militarista.

Lo más llamativo (pero también esperanzador) es que no se ve un solo guerrillero armado, y ni siquiera portando los tradicionales machetes, que son herramienta del campesinado y desde luego de todas las guerrillas. Solo un guerrillero con uniforme militar camuflado y una sola guerrillera con la camisa o guerrera militar. Los demás, hombres y mujeres vestidos de civil, sin botas de caucho o militares, sino tenis, con la disciplina libremente aceptada, y dedicados al intercambio de opiniones, ávidos de información nueva sobre la coyuntura y la perspectiva; las apreciaciones que puedan ser vertidas desde las ciudades, tanto de amigos como de adversarios del proceso.

La fiesta de celebración, incluyendo una enorme y rica torta de cumpleaños, que alcanzó para todos los presentes, hasta para “doblarse” en ración. Los emotivos pronunciamientos de la guerrillerada; los saludos de organizaciones sociales y de las propias masas; y sobre todo el desfile cultural más variado: con vallenato de excelente factura, con pop y rock y rap (de los propios guerrilleros) que cantan emocionados los altibajos, los anhelos de paz y progreso del pueblo colombiano, y las más variadas y heroicas historias de los 53 años de brega en la lucha armada, a la que todos de manera comprometida están dispuestos a renunciar, “abandonando los fierros”, para recuperar el derecho a hacer política sin el peligro de ser asesinados, que fue una de las más profundas causas que llevaron al surgimiento de la lucha guerrillera hace 53 años, cuando el clamor de paz fue roto con el bombardeo contra Marquetalia. Dentro del gran desfile cultural y artístico fueron exhibidos los retratos, elaborados por los propios guerrilleros, de los fundadores de las FARC, los “Marquetalianos”, en cuyo honor se realizó el aniversario. Y fue unánime y repetitiva la consigna: “Que la paz no nos cueste la vida”.

El acto estuvo matizado por una excelente y opípara, aunque espartana cena, y por unas rondas de cervezas, al clima, que pusieron alegres a la muchachada a bailar, baile y regocijo del que tuvieron que ausentarse y retrotraerse los delegados de las comisiones de verificación, para “no dar papaya” al ambiente ridículamente paranoico de la extrema derecha, que más bien por envidia de la alegría ajena, ha puesto el grito en el cielo cuando se ha compartido por parte de aquéllos con los muchachos y muchachas en la firme voluntad convertirse en movimiento político legal, abierto y civilista. ¡Ah! Pero la ronda de cervecitas no terminó como es común en el resto del país en peleas, agresiones, insultos, sino que desembocó en la más alegre espontaneidad artística y cultural de muchísimos farianos.

Es necesario que el Gobierno, dentro de sus compromisos, se dé a la tarea de mejorar el acceso a la zona, y terminar de dotarla, pues la construcción de los sitios de residencia, esparcimiento, estudio y  labor, etc., han sido ejecutadas con la mano de obra guerrillera.