Antioquia
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Los campesinos agredidos son Juan Viloria Rodríguez, reclamante de tierras en la vereda Cuchillo Negro, y Fidencio José Calle Lara, a cuya familia le fue restituido un predio en el corregimiento Macondo del municipio de Turbo.



Siendo las tres de la tarde del domingo 1 de octubre, hombres armados llegaron hasta la casa de Fidencio Calle, ubicada en el corregimiento Macondo del municipio de Turbo, lo obligaron a salir de su vivienda, lo metieron a un corral de la finca y comenzaron a golpearlo, primero con la cacha de una pistola y luego con dos ramas de roble que cortaron del lugar. Minutos después el mismo grupo atacó al reclamante de tierras Juan Viloria, quien regresaba de una reunión de líderes en la vereda Villa Eugenia, Urabá antioqueño.

“Me pegaron en la espalda, me dañaron la mano derecha, y casi me parten la izquierda. Aquí donde estoy tengo un dolorcito cansón al lado del ombligo”, relató Fidencio, quien dijo haber recibido amenazas en su contra dos meses atrás.

Los agresores, dijo el campesino, no quisieron darle ninguna explicación sobre por qué lo estaban atacando, lo único que le advirtieron fue que no denunciara, porque “si denuncia ya sabe lo que le va a pasar”.

Minutos después, Juan Viloria fue asaltado cuando regresaba de una reunión en la vereda Villa Eugenia. “Nos reunimos allá varios líderes, como a las diez de la mañana para planificar labores de trabajo en nuestras vías y en nuestra comunidad. En la tarde salimos de regreso. Yo venía con un compañero en una moto, llegando a Macondo nos detuvieron y me obligaron a bajar. Le ordenaron a mi compañero que siguiera y a mí me hicieron tirar al piso”, narró el reclamante.

Cuando estaba en el suelo, los agresores empezaron a patear al campesino, uno de los puntapiés le dio en el oído y perdió la consciencia por unos minutos. Luego lo despertaron y lo siguieron golpeando, esta vez en la espalda con la rama de árbol. Aunque preguntó, nunca le quisieron explicar por qué lo estaban atacando. Lo único que le dijeron fue lo mismo que a Fidencio, que no dijera nada porque “si denunciaba ya sabía lo que pasaba”.

Tanto Fidencio como Viloria pertenecen a la asociación de reclamantes Tierra y Paz. El primero es hijo del reclamante Jesús María Calle, a quien el Estado le restituyó la finca Bonaire que le fue despojada a la familia en 1997 durante la violencia paramilitar en el corregimiento Macondo de Turbo. Viloria, por su parte, reclama la finca que le fue despojada a su familia ese mismo año en la vereda Chuchillo Negro, según confirmó la Unidad de Restitución de Tierras.

Ambas agresiones ocurren además dentro del territorio del Consejo Comunitario de La Larga y Tumaradó, donde se adelanta un proceso de restitución colectiva a las comunidades afros, el cual ha sido protegido con medidas cautelares emitidas por el Juzgado Primero de Restitución de Tierras de Quibdó a través del auto 00181 de 2014.

Por eso, el presidente del Consejo Comunitario, Pablo Antonio López, rechazó la agresión contra estos campesinos que hacen parte de la zona tres de La Larga Tumaradó, e hizo “un llamado para que se respete a los miembros de la comunidad y para que las instituciones competentes les brinden garantías a las familias que hoy están allá en proceso de reclamación de tierras”.

Al respecto, Martha Peña, investigadora del Instituto Popular de Capacitación (IPC), manifestó que “el proceso de reclamación del territorio étnico colectivo de la Larga Tumaradó ha estado lleno de dilaciones por parte de la Unidad de Restitución de Tierras, y de agresiones contra los reclamantes, pese a que hay unas medidas cautelares. Lo grave es que, entre más se dilate el proceso de restitución de La Larga, más expuestos están todos estos campesinos y comunidades afros a perderlo todo”.

Por eso, Peña hace un llamado a todas las instituciones obligadas a cumplir con el Auto 00181 de 2014, “desde las personerías hasta las alcaldías, y obviamente la Unidad de Restitución de Tierras y la Unidad Nacional de Protección, para que actúen implementado las medidas cautelares ordenadas en el fallo”.

Luego de que se conocieran los ataques contra Fidencio y Viloria, la policía acudió al lugar de los hechos para brindar acompañamiento a los reclamantes e iniciar el proceso de investigación. Ambas víctimas fueron trasladas al hospital de Chigorodó el mismo día de las agresiones donde recibieron atención médica por contusiones en su cuerpo.



Porfirio Jaramillo Bogallo, reclamante asesinado el 29 de enero de 2017 en Urabá. Foto: cortesía.

Es de recordar que este año en la región de Urabá, en la vereda Buenos Aires, corregimiento Nuevo Oriente de Turbo, hombres armados asesinaron al reclamante de tierras Porfirio Jaramillo Bogallo, quien fue sacado de su casa en la noche del domingo 29 de enero y apareció muerto en la madrugada del lunes. Y el 29 de agosto, en el municipio de Carepa, fue baleado Jesús Alberto Sánchez Correa, hijo del reclamante Pedro Sánchez, quien solicita la restitución del predio “El Descanso” en ese mismo corregimiento.


Gráfica pie de foto .- Así quedó la espalda de uno de los reclamantes agredidos en Macondo.