Antioquia
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Para entender por qué se llegó a los eventos de mayo de 2018 en la construcción de la hidroeléctrica de hidroituango es necesario dejar claro algunos conceptos.


 
A raíz de la crisis del sector eléctrico del año 1992, el apagón en el gobierno del presidente Cesar Gaviria, el estado Colombiano sentó las bases de su política neoliberal para los servicios públicos domiciliarios a través de la ley 142 de 1994 y en especial para el sector eléctrico con la ley 143 de 1994. Estas leyes aplicaron la receta neoliberal al pie de la letra: La receta plantea que el estado no debe ser propietario de la infraestructura para la prestación de los servicios públicos y que su función debe se debe limitar a   :
 
• Planear, crea la UPME (Unidad de Planeación minero Energética) • Regular, crea la CREG (Comisión de Regulación de Energía y Gas).
• Vigilar, crea la SSPD (Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios)
 
La ley 142 autoriza que los servicios públicos domiciliarios sean prestados por particulares.
 
La gran mayoría de las empresas regionales de prestación del servicio de suministro de energía eléctrica se privatizaron, solo las ciudades más importantes y algunos departamentos conservaron la propiedad estatal sobre las prestadoras del servicio: • EPM, Medellín
• EMCALI, Cali. • EEB , Bogotá
 
Aparecieron jugadores del capital nacional e internacional que hicieron inversiones en el sector de la generación de energía. La unidad de planeación UPME establece, con base en estudios técnicos, las proyecciones de crecimiento de la demanda de energía y la matriz energética que se aplicara (que tanta de la generación es hidráulica, térmica o no convencional) en horizontes de 5 años. La regulación permite que un particular o una empresa estatal presenten proyectos de generación de energía y que ofrezcan esta energía a futuro a unos precios fijos.
 
La central hidroeléctrica de Hidroituango, de propiedad de la estatal EPM (Empresas Públicas de Medellín) vendió su energía en la subasta del año 2014 y debe entregar sus primeros megavatios de energía en firme por el cargo por confiabilidad el 1ro de diciembre de 2018.
Si el proyecto Hidroituango no entrega la energía contratada en la fecha prevista, EPM se verá abocado a suministrar esa energía usando sus otras plantas o comprándola en la bolsa de energía, este evento causara  sobrecostos en sus operaciones habituales. Como se llegó a la crisis:
 
• Las obras de HIDROITUANGO estaban atrasadas, no se iba a cumplir con los compromisos de suministro de energía al sistema eléctrico Colombiano para el 1ro de diciembre de 2018. 

• La presa no estaba terminada y los protocolos de construcción establecían que el embalse se empieza a llenar cuando esté terminada la presa, pues solo con la presa lista se puede usar los vertederos (estructuras con compuertas que permiten liberar los excedentes de agua de la represa sin que el agua pase por la sala de máquinas).
• Los directivos de EPM tomaron una decisión, empezar a llenar el embalse sin haber terminado la presa, para esto era necesario sellar 2 de los túneles de desviación del rio y dejar solo 1 túnel para evacuación del agua del rio. Con esto se ahorrarían 6 meses y podrían entregar la obra a tiempo.

• Se asumieron los riesgos, si el túnel se tapaba el embalse se llenaría y no habría por donde evacuar el agua y al no tener la presa lista el riesgo de colapso de esta sería inminente.

• Efectivamente el peor escenario se presentó, el túnel en servicio se tapó por una falla geológica y se desencadeno la crisis que hoy conocemos. • Para evitar el colapso de la presa se decidió evacuar las aguas por la sala de máquinas, inundando la sala, esta acción salvo la presa pero muy seguramente destruyo los equipos de generación, con pérdidas del orden de los billones de pesos. Conclusiones

• Lo que tenemos una empresa estatal, EPM, propiedad de la alcaldía de Medellín, compitiendo con dineros públicos con las reglas del capitalismo en el mercado de la generación de energía eléctrica. Es necesario profundizar en el debate sobre la propiedad estatal de las empresas de servicios públicos y sus riesgos al competir en un mercado de capitales privados.

• Esta presión de competir en ese mercado con actores del capital privado fue lo que presiono a las directivas de EPM y la alcaldía de Medellín a tomar la arriesgada decisión que desencadeno la crisis.

• Las pérdidas económicas de la crisis se respaldaran con dineros públicos, estos valores perdidos ya no serán transferidos como utilidades a la alcaldía de Medellín para la financiación de su programa de gobierno.
 
• Las directivas de EPM y la alcaldía de Medellín desconocieran los reclamos de las comunidades y mantuvieran un proyecto ESTATAL en contra de ellas.

• La crisis de Hidroituango no es producto de un fenómeno natural, es el resultado de una apuesta arriesgada de unos funcionarios para salvar unas inversiones de capital.

• Es necesario revisar el modelo de operación del sector eléctrico, en el que la Regulación permite que cualquier actor privado o estatal escoja un rio y presente un proyecto para construir un central de generación de energía hidroeléctrica, dejando que sean las débiles y politizadas corporaciones regionales del medio ambiente las que otorguen las licencias ambientales.

• Quedan claras las responsabilidades del alcalde de Medellín y del Gobernador de Antioquia en la crisis. No creemos que un gerente de proyecto haya tomado solo esta arriesgada apuesta que destruyo el valor del proyecto y ha puesto en riesgo la vida de los habitantes de la región.
 
 
Felipe Restrepo
Ingeniero
• Especialización en Sistemas de Transmisión y Distribución de energía eléctrica-Univalle
• Especialización en Finanzas- EAFIT
• Candidato a Magister en Administración Financiera – EAFIT MAYO 21 DE 2018.