Arauca
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Al cumplirse 2 años del histórico Acuerdo de Paz, firmado el 24 de noviembre de 2016, en el Teatro Colón de Bogotá, los que por convicción hemos apoyado el proceso a pesar de las vicisitudes, dificultades e incumplimientos por parte del Estado, nos sentimos satisfechos.



Antes de esto en Arauquita, y durante 18 años, las calles del centro de la ciudad permanecían cerradas desde las 6 de la tarde, mientras que hoy se desarrolla una activa y dinámica vida nocturna. Comerciantes, habitantes y visitantes pueden disfrutar de su belleza.

Muchos colombianos aún no han valorado en su justa dimensión los beneficios de haber culminado la confrontación armada de más de 53 años con la guerrilla más antigua del continente. El mundo si lo valora y lo entiende como un aporte a la Humanidad.

Son 2 años de un Acuerdo cuyo desarrollo se pactó a 15 años. Quisiéramos que en el corto plazo se solucionaran todos los problemas, pero es difícil que en poco tiempo se pueda superar toda la tragedia vivida, máxime cuando tenemos un gobierno impopular, de espaldas a las necesidades de los estudiantes, y los trabajadores Colombianos.

Desafortunadamente aún existen actores armados que han intentado dialogar, pero al observar los incumplimientos, y los asesinatos de los excombatientes, se rehúsan a tomar en serio la posibilidad de llegar a un acuerdo.

Pero nadie puede negar que a partir de la terminación del conflicto armado con las Farc-ep, el país es otro, ha cambiado, se han salvado en este tiempo más de 7 mil vidas de soldados, policías, guerrilleros, funcionarios públicos y población civil.

Hay más sosiego y tranquilidad, los bombardeos y los enfrentamientos violentos han disminuido, y sin el Acuerdo de Paz no se hubiera dado el fenómeno Petro.

El Acuerdo de Paz ha sido beneficioso para la sociedad colombiana, y araucana.

Valoremos este logro, y exijamos unidos su estricta implementación y la continuidad de las conversaciones con el ELN y demás grupos para que la terminación del conflicto sea integral, y construir una Paz estable y duradera, porque “No hay caminos para la Paz… la Paz es el camino”.