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La implementación del nuevo Código de Policía, en la ciudad de Barranquilla y su Área Metropolitana, no ha sido de buen recibo.



Ya han sido muchos los enfrentamientos de la comunidad, con los agentes de la Policía Nacional, ya que según muchos barranquilleros, “esa Ley fue diseñada por y para comunidades que gozan de clima frío”. En Barranquilla y en general en la Costa Caribe, las reuniones, fiestas y compartires, se realizan al aire libre y no es porque el costeño sea ostentoso, sino por las mismas condiciones del clima pues la temperatura promedio oscila entre los 34 grados.

Pero la peor parte la están afrontando los tenderos, que cansados del acoso de la Policía, “encargados de hacer cumplir el nuevo Código”, salieron a marchar el pasado martes 24 de octubre en una manifestación que agrupó a más de 6.000 asistentes y salió de la emblemática Plaza de la Paz, bajaron por la carreta 44, llegaron al edificio de la Alcaldía Distrital, en el Paseo de Bolívar, donde una Comisión de los Tenderos fue ignorada por el Alcalde.

Orlando Jiménez, Director de Unión Nacional de Comerciantes, Undeco, manifestó que el gremio de tenderos, no está de acuerdo con la forma como la Policía y la actual administración distrital, vienen aplicando el nuevo código, cuyas acciones dejan hasta el momento como resultado 875 tiendas cerradas y 24.000 comparendos, “por no cumplir con los requisitos”, como dijo el comandante de la Policía Metropolitana de Barranquilla, General Mariano Botero Coy.

De igual manera los manifestantes se pronunciaron en contra del impuesto de uso de carpas o marquesinas en sus establecimientos, ya que sin ninguna consideración, está tasado en $738.000 pesos. “Es que una carpa en cualquier parte del litoral Atlántico, no es un lujo, es una necesidad para proteger los productos y para brindarle comodidad a los usuarios. Como tampoco comparten, que las terrazas, sean consideradas como espacio público.

En sí, las peticiones del gremio, se resumen en cuatro puntos: “Que las terrazas no tengan carácter de espacio público; anular el impuesto a las carpas o marquesinas; flexibilidad en la documentación de los comerciantes y un horario estipulado para las tiendas para que no digan que son cantinas”.

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