Bogotá
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Hace 7 años no podía estar un 1º. de Mayo en Bogotá, Colombia. Si bien no nos han vencido, hemos perdido mucho. Seguimos vivos y manifestándonos. La generación de los 80´s que en brazos tuvimos que vivir el genocidio de la Unión Patriótica, hemos crecido.



Otros envejecieron con la nostalgia de la división de la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar y el anhelo de vernos juntos ejerciendo el poder.

Una nueva generación desfila hoy en las juventudes, sin definirse, entre el canto de los tiempos del proceso de paz y la contradicción que les causa la lucha armada.

¿Eran o son? tantos los obreros, trabajadores, y desempleados, unidos por la causa que nos ponía cita cada año, por la huelga, por la lucha de las reivindicaciones de la clase trabajadora en Colombia.

Ganaron los populares, los populistas, los nacionalistas, ganó el sur en organización, o ganaron los patrones que se han asentado en la búsqueda de nuevas villa miserias en Bogotá.

Todo bien con las convocatorias del Congreso de los Pueblos y la Bogotá Popular.

Tuve que ver una Plaza de Bolívar vacía, unas centrales obreras despedazadas en sus columnas, una tarima con el mínimo de los mínimos en el tumulto verde, blanco y amarillo que se ponía al frente mientras hablaba Ángela María Robledo, con el entusiasmo de aspirante a Vicepresidenta en la campaña de Gustavo Petro.

Fue claro el mensaje, las mujeres (Claudia López, María José Pizarro, Aída Avella, Clara López y otras) no llenamos las plazas públicas. La organización de movilización requiere mucho más que el hecho espontáneo de hacernos presentes, se necesita planeación, convocatoria, buses, transporte, preparación en los gremios y fortalecimiento de las columnas de los partidos políticos. 

Un 1º. de mayo de fiesta, al mejor estilo de la despolitización del sur patagónico, en festivales, en escenarios culturales, en la pasividad y la pacificación.

El carácter de clase, combativo, de lucha por los derechos laborales, por reclamar más allá de los aumentos de salarios, el control de los medios de producción, la real condición de la redistribución de la riqueza en un modelo económico primario exportador, que ha profundizado la agro-industria y el sector minero-energético en contra de la clase trabajadora.

Un modelo que ha reprimarizado a los trabajadores, ha tercerizado la prestación de servicios profesionales en el Estado, ha recortado vacaciones, dominicales, horas extras, etc.

Todo esto ocurre en el devenir de fiestas y bailes en los cuales es muy difícil encontrar con quien hablar del tema, en el set del reggaetón que recuerda las notas de ¿cómo tirarse a las colombianas?

Nuestra generación toma gran distancia de esa música, lejos estamos de vernos en la banalización en que están dejando a los jóvenes de estos tiempos que no encuentran líricas, ni ritmos semejantes a las letras que nos llegaban del Rock en Español, Ska, Rap, o tantos ritmos donde algunas voces reivindicaban la situación de los oprimidos, el Vals del Obrero de Ska-p y Puto de Molotov, serían una muestra.

Hemos perdido demasiado, en el campo de la cultura, en el campo político, en las convicciones, en la situación económica de mendicidad en la que encontramos a nuestros compañeros.

No hay salarios, hay que hacer filas para pedir préstamos cuenta gotas al más gordo o al viejo verde con cara de perverso. Los goteros o las cuevas, el contrabando o las ventas ambulantes, han copado las calles de esta y muchas otras ciudades en el continente.

Nos manifestamos contra las condiciones de miseria y esclavización de los vendedores de mercancías. El sistema capitalista está en una etapa de reproducción de mentes sin formación, ya ni la educación en oficios está permitiendo al señor albañil o al plomero ejercer dignamente su trabajo.

¿Qué pasó? Llevábamos años construyendo una Bogotá diferente, una ciudad despierta con juventud crítica y procesos organizativos sólidos en todos los frentes.

¿Se comieron el cuento de la Bogotá Para Todos de Peñalosa y destruyeron todo lo hecho?, ¿metieron a toda la generación de la Ley de la Juventud en psiquiátricos?, ¿en dónde están?, ¿qué estamos haciendo?

Nos dimos cita y no hablamos del proceso mismo, del proceso de paz, del conflicto que aún persiste en los territorios, del mismo problema de microcartelismo en los barrios y calles de la ciudad, donde los jóvenes no están teniendo otra opción de vinculación laboral que la informalidad de las mafias.

¡Mucho que lamentar de lo que nos pasa, mucho por hacer en la tarea de no renunciar a la construcción de un Partido Comunista Colombiano con vocación de tomarse el poder para la clase trabajadora colombiana!

(*) Doctorado en Ciencias Sociales (UBA) - Estudios Políticos y Relaciones Internacionales (UNAL) - Partido Comunista Colombiano