Bogotá
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Bogotá.- En la conformación de cuadro directivo del recientemente elegido comité ejecutivo de la CUT, el Partido Comunista propugnó por una política de entendimiento y consensos que reflejaran la voluntad, ampliamente expresada en el último congreso de la Central Unitaria de Trabajadores, de impulsar luchas de fondo en defensa de los intereses de las y los trabajadores.



El primer paso en tal dirección tiene que ser el restablecimiento del carácter clasista y la orientación combativa del sindicalismo, con eje en la defensa y ampliación de las libertades y garantías democráticas, el fortalecimiento de los derechos laborales, la recuperación de la capacidad de convocatoria y del papel protagónico del movimiento obrero en la vida cívica y en la cultura política de la sociedad colombiana.

Otro paso esencial es el deslinde, sin concesiones, frente al gobierno Duque. Este impulsa contra-reformas que profundizan el neoliberalismo, entre otras: ley de tierras en favor de las ZIDRES y en detrimento de las zonas de reserva campesina;  retorno a las fumigaciones con glifosato e incumplimiento de la erradicación manual y voluntaria; privatización de la educación y de Colpensiones; debilitamiento de la acción de tutela; intento de unificar las Cortes para garantizar la impunidad de quienes, desde el poder y el dinero, promovieron la guerra, las masacres y el paramilitarismo, mientras ataca la JEP, corazón de los acuerdos de paz. Bajo las órdenes de la administración Trump alienta el belicismo y “no descarta” la intervención imperialista contra la hermana República de Venezuela.

Frente a estos propósitos, la tarea justa es el respaldo a la implementación de la paz, la defensa del derecho a la vida amenazado por el creciente papel del paramilitarismo que se ensaña sobre las organizaciones sociales y sindicales; el restablecimiento del dialogo con el ELN y la búsqueda de su inicio con el EPL, la necesidad de abordar con urgencia el rechazo a la política antipopular de Carrasquilla y Duque. Todo ello implica enriquecer con argumentos las orientaciones del congreso de la CUT y confrontar a las organizaciones del capital que dictan la política de clase al gobierno de Duque y que no ocultan su interés de restablecer el autoritarismo y los medios violentos contra las luchas populares.

El caduco método de generar bloques con mayorías precarias y forzar acuerdos de adhesión, no favorece la unidad de acción necesaria en la dirección de la CUT. Los integrantes del PCC, elegidos a la dirección de la central, no hacemos parte de un acuerdo de mayoría, tampoco haremos parte de una oposición y nuestra labor se dirigirá a continuar construyendo y dinamizando desde la base un proyecto clasista y popular, acorde con los momentos que atravesamos,

En esta dirección mantenemos nuestro compromiso unitario, pero nos reservamos el derecho de impulsar las iniciativas y mecanismos de solidaridad que contribuyan a fortalecer la convergencia de fuerzas que hoy cobran vida en los marcos de la oposición democrática y en la relación entre la lucha política y la lucha social, como componentes integrales de un frente amplio contra los factores capitalistas de dominación, explotación y violencia. La unidad, en todos los campos, es la herramienta insustituible del cambio democrático que el pueblo colombiano reclama para consolidar la paz, la igualdad y la auténtica libertad en Colombia. Hacemos un llamado a quienes se reclaman clasistas y que hoy hacen parte del acuerdo de mayoría, a sostener un relacionamiento en procura de defender los principios fundacionales y una línea de confrontación real al régimen, en procura de la construcción de un país en paz con justicia social, una paz estable y duradera que solo es factible en un modo de producción distinto al capitalismo.

Partido Comunista Colombiano

Bogotá, octubre 18