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Cartagena, la de los marginados, aparece de nuevo como la tercera ciudad donde más crecieron las dos pobrezas, la "de siempre" y la pobreza extrema en 2016.



Los barrios tuguriales van en crecimiento atenazando a Cartagena bajo condiciones de insalubridad que son escenario de supervivencia y humillación para la especie humana.

Las más recientes investigaciones sociales en la capital de Bolívar arrojan resultados desalentadores que hablan de la incapacidad del Estado corrupto, excluyente y obediente de todas las condiciones impuestas por el capitalismo salvaje en estas tierras.

En este momento 72.860 personas no tienen servicio de agua corriente en Cartagena, y no hay una solución ni a medio ni a largo plazo de ese deprimente estado.

Mientras eso ocurre en las afueras de Cartagena, los estratos medios pagan tarifas que tanto en agua como en electricidad, comprometen más de la mitad del ingreso familiar, y ponen en riesgo la alimentación en los hogares.

Está claro que en un conjunto de 40 barrios populares un 29.1 % de cartageneros viven en pobreza y 5.5% en pobreza extrema y además de la falta de agua limpia un 82% de la comunidad no tiene alcantarillado.

En los últimos cinco años Cartagena tuvo 8 alcaldes, como consecuencia de una mala conducción administrativa y de una corrupción que ya parece convertirse en algo rutinario.

Una tragedia ocurrida hace un mes, por el derrumbe de un edificio sin licencia, donde murieron 21 obreros, hizo estallar un nuevo escándalo, por un posible tráfico de permisos que burlaron el Plan de Ordenamiento Territorial.

El contraste no puede ser más increíble, dos ciudades, una opulenta y otra Cartagena surcada de aguas contaminadas, con una niñez desamparada, sin escuelas y sin atención en salud, ya que los puestos asistenciales desaparecieron con la privatización.

Se cita con frecuencia el hambre entre la niñez wayuu de la Guajira, pero la desnutrición y las pésimas condiciones de vida de los barrios cartageneros, encierran una realidad que no es muy distinta.

(Foto Alain Cuadro, cortesía)