Bolívar
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El 19 de febrero de 1.993, fue cerrada la empresa Alcalis de Colombia Ltda, ALCO Ltda, empresa industrial y comercial del estado, que en un periodo histórico fue la industria química  más  grande de Nuestra América latina.



En esta factoría se fabricaban mercancías tales como: sal refinada, fluorada y yodada, apta para el consumo humano, carbonato denso y liviano, soda caustica a diferentes grados de pureza, cloro, ácido clorhídrico, entre otros productos, que para la empresa eran el producto final, pero para la gran industria química del país y la región, eran la el producto final, pero para la gran industria química del país y la región, eran la materia prima.

Estos insumos químicos entraban en el proceso de producción de un gran número de productos, tales como: jabones, lozas, perfumes, medicinas, telas, incluido muchos productos básicos de la canasta familiar, también en el tratamiento de agua para el consumo humano. Era grande la importancia de Alacalis de Colombia en el concierto de la industria química, por sus productos, por su impacto en la economía nacional, por la estabilidad laboral en las zonas donde se encontraban sus plantas de producción (Cartagena y Zipaquirá) etc.

Pero llego un ministro de desarrollo llamado Ernesto Samper Pizano, en un abrir y cerrar de ojos despidió, en el año 1991, a 180 trabajadores, de manera unilateral y sin justa causa. Todo esto, sin darle al país ni a los trabajadores la más mínima explicación de tan repugnante proceder. Sembrando la zozobra y el desconcierto más espantoso que una masa obrera hubiera visto jamás en el país. Esta decisión fue tomada sin el menor escrúpulo ni el más mínimo respeto por la convención colectiva de trabajo vigente para la época.

Eso fue el abre bocas de lo que se vendría después, con Cesar Gaviria Trujillo, quien siguió los dictámenes del imperio norteamericano, implementando la apertura económica, convirtiéndose en uno de los primeros impactos del debilitamiento estructural del aparato productivo de la Nación, provocando la desindustrialización, la continuada precarización del trabajo, por efectos de la flexibilización laboral, la informalidad y los ingresos disminuidos, la practica neoliberal nos ha mostrado que ésta solo se aplica a los sectores medios y pobres de la población.

El pasado 19 de febrero se cumplieron 24 años de ese fatídico hecho del gobierno colombiano en contra de aproximadamente 1.950 trabajadores directos e indirectos dejándolos desempleados, y lo más grave, se despacha el burgomaestre de turno y el anterior, de haber llevado a feliz término esta acometida en contra de los trabajadores como si de un triunfo se tratara, valla que triunfo.

Pero la realidad es otra, y muy triste por cierto, son decenas de demandas las que todavía duermen el sueño de los justos en los juzgados, tribunales e incluso en la corte suprema de justicia, sin resolverse y los  extrabajadores, enfermos unos y muriendo otros, y cuando llegan los fallos a favor del trabajador entonces viene un nuevo suplicio, por cuanto lo liquidan mal, generalmente con un salario mínimo, o le dejan de pagar algún derecho lo cual significa adelantar un nuevo proceso, el gobierno se da la pela haciéndole conejo a los despedidos. Pues bien ese asunto está más vivo que nunca.

Conocemos lo grave y complejo, por lo cual es preciso hacer saber a la opinión publica en general y a los extrabajadores de Alcalis de Colombia en particular (los que todavía quedamos con vida), que no es verdad que el caso del cierre y liquidación de esta empresa esté cerrado, no señores, no señor presidente, no señor ministro (a) del trabajo, no señores del compes, no señores liquidadores, el caso de los trabajadores de la empresa Alcalis de Colonia limitada esta vivito y coleando, hasta tanto no se resuelva de manera satisfactoria hasta la última demanda laboral, hasta la última queja.

Esta situación nos hace pensar en la necesidad de abrir cuanto antes una mesa de trabajo con el fin de solucionar definitivamente esta problemática laboral, La dirigencia de estos trabajadores de esta liquidada empresa, hacemos un llamado, para que por intermedio de las asociaciones de pensionados que existen, sigamos luchando para que se resuelvan nuestras inquietudes, el camino es la unidad, la que se construye con un movimiento real, que nos conduzca a la necesaria movilización. Seguros que por parte nuestra, estaremos hasta el último día de nuestras vidas, tratando de buscar siempre una solución a nuestros problemas laborales, en las medidas de nuestras posibilidades.

Esta no es una fecha para celebrar, ni para estar alegres por este episodio, de lo más injusto, del gobierno colombiano; no desmayar, sino más bien, seguir con la frente en alto y continuar en la lucha para alcanzar nuestros objetivos sociales, laborales y políticos. Por parte nuestra nunca callaremos, no dejaremos de denunciar las injusticias, aunque hayamos sido ultrajados y golpeados, siempre iremos con nuestra dignidad muy en alto. 

Fragmento del texto TRISTE ANIVERSARIO, escrito por Parmenio Caballero Benavidez.