Bolívar
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Durante los días 6  y 7 de Julio de 2017  han programado una jornada en homenaje y reconocimiento al dirigente agrario y popular magangueleño, fundador del Sindicato de Pequeños Agricultores de Bolívar – SIMPABOL-, José Ramírez Vergara, vilmente asesinado por esbirros del régimen anti democrático colombiano en el marco de sus políticas de genocidio y terror contra el naciente partido unión Patriótica UP.



La jornada será presidida por la presidenta del partido UP, Aída Avella Esquivel y  respaldada por la Pastoral Social de la Diócesis de Magangué, Colectivo Ciurepaz, Colectivo León Zuleta, entre otros organismos e instituciones. El programa incluye una rueda de prensa y  foro abierto en el  Centro de Alto Rendimiento .Coliseo Cubierto, el jueves 6 de julio a partir de la 2:00 de la tarde donde también estarán invitados especiales de otras fuerzas políticas y sociales del departamento para analizar el momento actual del país de implementación del Acuerdo de Paz y la necesaria concreción de políticas para el desarrollo del centro y sur de Bolívar. A las 7 de la noche está convocada una cena especial con Aída Avella en apoyo a las luchas por la paz y el progreso del país.

El día viernes 7 de julio habrá una homilía pública en el corregimiento Henequén a las 9 :00 de la mañana y se descubrirá una placa en el sitio donde fue asesinado el dirigente agrario, campesino y popular de la UP para recodarlo por siempre. “A los 25 años de su sacrificio José Ramírez,  es un ejemplo que nunca olvidaremos”, indica el periodista Libardo Muñoz en una nota de prensa.

El crimen ocurrió el 7 de julio de 1992 en el corregimiento Henequén, a cinco minutos del casco urbano, precisamente pocas horas antes del atentado criminal cometido por dos elementos paramilitares al servicio del gamonalismo y la reacción en la región ribereña del Río Magdalena, se había entrevistado con el concejal de la UP en Magangué, departamento de Bolívar, José Padauí, para comentarle su preocupación por el deterioro social de la región y la inseguridad que se percibía en el ambiente.
El concejal Padauí y el líder campesino que siempre fue José Ramírez Vergara, pieza clave de su campaña, no se verían más.

Señala en su artículo para la prensa divulgado por  el periodista Libardo Muñoz que alrededor del mediodía del 7 de julio de 1992 Ramírez se despidió del Concejal Padauí, hoy sobreviviente de la UP en Cartagena,  con su eterna expresión humana y alegre y de otros amigos que encontró al tomar la calle, donde estaba su moto. Iba para Henequén, el corregimiento de Magangué, donde nació y aprendió con el ejemplo paterno, los primeros secretos del cultivo de la tierra.

“Los asesinos, dos paramilitares, lo siguieron también en motos distintas. En el camino José Ramírez aceleró la marcha, pero fue alcanzado y acribillado a tiros cuando estaba cerca de la finca de su familia, donde con toda seguridad hubiera encontrado la manera de defenderse”.

“Un oficial, Manuel María Nieto, comandante en ese momento del Batallón Nariño, se apresuró a dar el informe, en términos castrenses, con la parquedad ya conocida de los mandos militares de Colombia, que un "subversivo había sido dado de baja", refiriéndose a José Ramírez Vergara, un luchador desde sus días de estudiante de secundaria en Cartagena, donde en las décadas del 70 y los 80, al lado del dirigente Alexis Mastrascusa, reivindica la vivienda popular bajo la orientación del Partido Comunista Colombiano, era la irrupción de la Unión Patriótica en la capital y en la región rural de Bolívar”.
 
La UP destina a José Ramírez Vergara a la organización campesina en San Pablo y en Magangué, crea la seccional de SINPABOL, que encabeza la movilización por la recuperación de tierras robadas a los más humildes por terratenientes que comenzaron a señalarlo con odio, hasta quitarle la vida en el camino de Henequén, por donde había transcurrido su niñez y crecido su empeño por una sociedad más justa.

El asesinato de José Ramírez Vergara produjo una verdadera conmoción, no sólo en su familia, sino en todos los niveles populares, agrarios, de trabajadores y líderes comunitarios de Magangué y de pueblos del sur, entre quienes se ganó el respeto por su sentido de la lealtad y el sacrificio.