Bolívar
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El periódico estadounidense "The Washington Post", que no es precisamente un vocero de la izquierda, compara el empobrecimiento y la injusticia social de Cartagena, Colombia, con una aldea de África, y cita cifras escandalosas que revelan la incapacidad de la oligarquía gobernante, y su modelo neoliberal de apropiación de bienes del Estado y la entrega de las riquezas del país al capitalismo salvaje.



A la pobreza material del pueblo cartagenero, debe agregarse una escandalosa irrupción de corruptos que desde la propia alcaldía distrital obedecen a casas políticas que co optaron en primer lugar al alcalde distrital Manuel Vicente Duque, a la contralora distrital, concejales y fiscales hoy detenidos e investigados por cohecho, extorsión y apropiación indebida de fondos públicos, aprovechando su capacidad de maniobra desde los resortes internos del poder, incluyendo el ministerio público.

El mayor desfalco por sobrefacturación contra fondos del Estado colombiano se localiza hoy en Cartagena en la refinería REFICAR, por 18 mil millones de dólares, que compromete a toda la planta directiva que no puede salir del país por disposición de la Contraloría General de la Nación.

Cartagena es la cuarta ciudad industrial de Colombia, pero esto, para nada se refleja en bienestar de su población, afectada por una pobreza monetaria de 32.7%.

Gobernación de Bolívar, alcaldía distrital, Concejo y la propia fiscalía seccional, son señaladas por la opinión como instituciones que no merecen credibilidad porque están penetradas por casas políticas que quitan y ponen funcionarios, además de una alcaldía paralela desde donde se manejan contratos, órdenes de servicio y nombramientos.

"Es increíble que una situación de esa magnitud se esconda detrás de una fachada bonita, ante los miles de turistas que la visitan cada día" dice uno de los textos del Post.

Agrega el diario de EEUU: " los barrios en los que viven los cartageneros pobres son verdaderos tugurios y lo que conocen los turistas son hoteles en donde una noche cuesta 500 dólares, lujosos restaurantes y apartamentos de estilo Manhattan.

"Hay barrios miserables que se pueden comparar con las condiciones de vida en el África subsahariana.

"A diferencia de los que visitan Cartagena, la mayoría de los residentes viven en barrios destartalados. El tráfico de drogas es la moneda corriente, los niños están desnutridos y son comunes las enfermedades que se pueden prevenir con un buen manejo de la salud pública"

Concluye el diario de EEUU: "más de 50 mil personas han llegado a Cartagena en la última década desplazadas por la guerra. En Villahermosa, un barrio de Cartagena no hay agua potable".

En seis años Cartagena ha tenido cinco alcaldes, varios de ellos investigados y acusados de hechos de corrupción. El alcalde actual despacha bajo encargo por decreto presidencial, la ciudadanía cartagenera se encuentra desconcertada ante un verdadero colapso moral, político y social, el ciudadano común tiene una actitud signada por el pesimismo y la angustia, acrecentada por las tarifas de los servicios públicos privatizados.

Desde las zonas rurales de Córdoba Sucre y Magdalena, las corrientes humanas del desplazamiento forzoso ejercen una presión diaria y permanente sobre Cartagena, y es evidente que la pobreza crece en las tenazas barriales donde la desesperanza y el pesimismo se mezclan y que la clase política corrupta no tiene ninguna propuesta de solución real.