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Detrás de las postales paradisiacas de Cartagena de Indias, uno de los destinos más rentables para el turismo de Colombia, se esconde la desigualdad que el pueblo cartagenero ha denunciado históricamente.



La visita del papa Francisco a Colombia contempla el paso por Cartagena, uno de los destinos turísticos más cotizados de América Latina y el mundo. Pero detrás de las postales paradisiacas, se esconde una desigualdad que el pueblo cartagenenero ha denunciado históricamente y que se ha visto profundizada tras la llegada del máximo pontífice de la Iglesia Católica al país cafetero.

Son muchos los habitantes de Cartagena que ven en la visita del papa a la ciudad, la posibilidad de resolver las denuncias a los problemas sociales que aquejan a la población desde hace años y que han sido ignorados por las autoridades.

El barrio con el nombre de papa

Varios de ellos pertenecen al popular barrio San Francisco, una de las paradas cartageneras que tendrá el papa y en el que viven más de 17.000 colombianos. Sus vecinos acusan al alcalde Manolo Duque de desatender históricamente las necesidades sociales del lugar, pese a que hace ocho años fue declarado de "alto riesgo" por su precariedad y marginalidad.

"Estamos cansados de invitar al alcalde y a sus secretarios para que vengan acá a dar la cara, pues siempre nos sale con pañitos de agua tibia. Haremos un plantón el día que venga el papa para hacernos sentir con unos cánticos. Nadie nos va a parar", aseguró el dirigente social del barrio San Francisco, David Gamarra en julio pasado, añadiendo que la protesta es la única forma de llamar la atención de las autoridades.

Los habitantes no sólo alertan la falta de proyectos y políticas sociales, sino también la "doble cara" del distrito de Cartagena, afirmando que la alcaldía "maquilló el barrio" en lugar de resolver las problemáticas de fondo.

"El primer milagro que hizo el papa fue pavimentar esa calle", señaló Dina Cornejo, residente de la zona, refiriéndose a los recientes trabajos de asfalto en una de las principales vías de acceso que durante años se mantuvo como un camino de lodo y piedras, a pesar de la constante lucha vecinal para pavimentarla.

Tras las vallas



Asimismo, el barrio Ceballos, colindante con la carretera por donde se desplazarán las personas que lleguen a recibir al papa al Puerto de Cartagena, fue cercado con vallas de zinc de gran altura.

Para Martha Angulo, presidenta de la Junta de Acción Comunal del barrio Ceballos, la acción realizada por el distrito de Cartagena y la terminal marítima Contecar fue para "tapar lo que no se puede hacer, la miseria y el abandono en el que se encuentra nuestra comunidad. Quieren taparnos como si tuviésemos una enfermedad o no fuésemos dignos de tener nuestros espacios libres. Nos quieren encerrar como si fuésemos animales".

Luego de las fuertes críticas en redes sociales tras saberse la noticia, las vallas fueron desmontadas y reemplazadas por unas de menor altura que dejan a la vista las precaria realidad del barrio Ceballos.

Abandondo estatal

No es la primera vez que un acontecimiento de grandes características concita el repentino interés de la administración local por los problemas de la región. En 2012, y ante la visita del entonces presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en el marco de la VI Cumbre de las Américas realizada en Cartagena de Indias, se destinaron importantes recursos para pavimentar diferentes corredores viales hasta entonces abandonados a la suerte de los años.

"Es diferente a cuando van a vender las zonas turísticas. Acá es otra realidad, esa es la brecha de la que yo hablo. No podemos tener una ciudad en paz como se quiere vender y hacer creer al mundo" dijo el dirigente David Gamarra.

La alegría de la ciudad ante la llegada del papa Francisco se eclipsa en los sectores más pobres por la tristeza de constatar que la voluntad política depende de un evento como este. "Esta es una bendición y espero que la visita llene de paz el barrio, pues las pandillas son una de nuestras principales preocupaciones" afirmó también Adeneris Paternina, residente del barrio San Francisco.

Los vecinos no pierden las esperanzas de que el sumo pontífice logre insidir en las autoridades, no sólo para pavimentar una calle sino también para erradicar la indiferencia gubernamental y exigir la responsabilidad social del distrito para con su pueblo.


TeleSur