Bolívar
Tipografía

Empleados de una cadena de tiendas de Cartagena, la costa y el resto del país, están bajo amenaza de despido, si no firman por la candidatura de Germán Vargas Lleras, un déspota que no ha tenido el coraje de declararse uribista y que ahora esconde su antigua filiación y fundación de "Cambio Radical", un antro de corruptos que tiene el récord de la mayor cantidad de presos entre sus filas.



Los dueños de esa cadena de tiendas ya están poniendo en circulación la velada amenaza de que quien no firme será despedido, en términos coloquiales, lanzado al asfalto. Se aprovechan de la ventaja de tener dominio sobre cientos de cajeras, supervisores, aseadores inclusive proveedores y operarios de unas empacadoras que le imprimen su logotipo a una gran variedad de productos. Se trata de un verdadero ejército de pobres que dependen casi todos del famoso salario mínimo.

Esta situación comienza a aflorar en la capital de Bolívar, Cartagena, hundida en un gran pantano de corrupción, con alcalde y contralora detenidos en espera de un juicio bajo la acusación de por lo menos media docena de delitos contra el Estado y abuso de confianza, falsedad en documentos públicos y privados, cohecho y contratación violando todas las normas existentes para esto. Un tercer sospechoso también está detenido por la sindicación de usurpación de función pública pese a estar impedido por una condena.

Lo que es evidente, a medida que se avecinan "las elecciones", es que el constreñimiento del elector, es el mismo fantasma que se pasea por todo el país, ahora con bastante anticipación.

Nunca como ahora se había percibido con tanta claridad la desesperación de la oligarquía corrupta que gobierna a Colombia, no tiene un candidato de peso, el llamado partido de "la U", atomizado con sus principales alfiles en la justicia, gobernaciones, alcaldías, magistraturas cuestionados por la opinión pública además de que quienes no están presos están huyendo.

Los grandes medios de televisión y radio, CARACOL, RCN, El espectador, El tiempo y todo un vergonzoso regimiento de gacetilleros esparcidos en capitales de departamento, ya no encuentran como validar a políticos sin prestigio, ligados a un Estado desmantelado en las últimas tres décadas, vendidos y privatizados sus servicios, salud pública, electrificadoras, telefonía, robo de tierras con el apoyo del paramilitarismo y de bandas de narcotraficantes, que es el gran negoció de las elites.

Recoger firmas es lo que tratan de implantar a falta de propuestas, están sin discurso en sus partidos que casi ni llaman por su nombre, en barrios miserables de la Cartagena hambrienta, andan ofreciendo camisetas "de la selección" a cambio de unos garabatos en una planilla, pero también se escuchan denuncias anticorrupción muy bien orientadas, ya que se ven venir unas "elecciones atípicas" para la alcaldía mayor.