Bolívar
Tipografía

No parecía un cortejo fúnebre sino una demostración de afecto por una figura del deporte que acababa de llegar de un combate en el ring, como hace 35 años, cuando hizo que Monzón se fuera a la lona, en una noche luminosa del principado de Mónaco.



Esta vez la realidad era triste, Rodrigo   había muerto la noche del 15 de marzo por un infarto fulminante, ya no era el chico del barrio de Getsemaní, donde nació y creció cerca del viejo mercado y de las lanchas de sus amigos pescadores, con quienes el mismo se convertiría en pescador también. Tenía 71 años cumplidos y desarrolló una diabetes.

Rodrigo Valdés obtuvo dos veces un cinturón de campeón mundial de su categoría. Los colombianos tenemos en la retina la imagen viva del recto de derecha que mando a la lona a Benny Briscoe. "Esa fue mi pelea más difícil, ese tipo si me dio trabajo" me dijo Valdés en una ocasión.

El féretro con "el Rocky" como le decíamos todos, no fue metido en un carro fúnebre. El pueblo pidió una máquina del cuerpo de bomberos de Cartagena para atravesar toda una ciudad conmovida, personas que nunca lo habían visto, lloraban al paso de la multitud que cubrió el ataúd de Rodrigo Valdés con la bandera nacional.

Rodrigo Valdés perdió el último combate, el que nos une a todos, ni siquiera él se imaginaria como lo estimaba Cartagena. Un hombre casi al borde del llanto dijo: "la humildad, la humildad, ese fue su adorno, por eso lo estamos despidiendo así".

El hijo de la señora Perfecta Hernández, una recia vendedora de pescado frito de El Arsenal, ausente ya hace varios años, fue un ejemplo de cordialidad, un ejemplar de la barriada rebelde de Getsemaní, de donde salieron los luchadores novembrinos.