Bolívar
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Según un estudio del programa de economía y finanzas de la Universidad de la Sabana y la OIT,  dicen “Colombia tiene el peor Salario Mínimo de la Región. Además la CUT, plantea que el salario mínimo ha ido perdiendo poder adquisitivo, por lo cual requiere de una indexación por lo menos de un seis por ciento.



Lo anterior porque el país se a desindustrializado, desde los años 90, debido a la política de globalización, pero asimismo nos colocamos en el negocio de los hidrocarburos especialmente  petróleo en donde el barril bajó de 90 a 35 dólares el barril actualmente, esto indica que los ingresos tributarios según el ministro de hacienda hay una devaluación de más de 22 billones de dólares por baja de precio; pero además el dólar pasó de un valor de $1.800, a  $3.800 lo que significa de va haber una devaluación por más de 8 billones de Dólares, o sea una devaluación total de más de 30 billones de dólares.

Frente a esta situación el establecimiento corrige dicha devaluación, con reformas tributarias recuerden los 3 puntos más de IVA, la política de frigidez de salarios, esto último conlleva al ascenso de la explotación laboral, ya desde la implementación de las políticas neoliberales por los años 90, la tasa de explotación a los trabajadores se duplicó al pasar de 200% a $400%, ante la crisis capitalista, tal nivel de explotación la consideran insuficiente de manera que hasta el salario mínimo se imponen nuevas restricciones que atentas contra la vida de la población.
 
Una restricción, el mecanismo que aplica el establecimiento en la aprobación del incremento del salario mínimo año tras año, es desigual, una Comisión de Concertación de Política Laboral y Salarial, compuesta por: Empresarios, Gobierno y Trabajadores; tres sectores representativos de la vida del País, que en realidad son dos,  porque Gobierno y empresarios son cucarachas del mismo calabazo, los que se confabulan contra los representantes de los trabajadores a quienes  les ignoran, rechazan, desconocen y dilatan sus propuestas, para posteriormente decretar a su antojo y conveniencia el incremento del salario mínimo.

Otra restricción: el falso argumento de los ministros de hacienda, el banco de la república, y la Asociación Nacional de Instituciones Financieras, los que manifiestan que el aumento del salario mínimo no puede estar por encima de la inflación, porque pondría en riesgo la buena gestión del empleo de 2017, cuando de lo que se trata es que quieren poner como causantes del desempleo las remuneraciones de los trabajadores,  lo que es falso, el desempleo se explica por el proceso de acumulación de la sociedad capitalista y porque no son capaces de emplear toda la fuerza laboral que sale al mercado.

En términos reales el ajuste del ingreso para las familias que menos ganan en el País es de solo 1.4%, resultado de la inflación proyectada por la ANIF, de 4.5%, frente al ajuste para el 2018 de 5.9%; porcentaje que puede ser rebasado solo por la inflación del primer mes de 2018.

Incidir positivamente a favor de la Colombia profunda y olvidada por el establecimiento, implica un mayor compromiso individual y colectivo en donde el conjunto de la población, los trabajadores y en especial el sindicalismo deban buscar compromisos de trabajo con otros sectores, llámese campesinos, usuarios de los servicios como salud, educación, viviendistas, habitantes de barrios, veredas, la academia, con el fin de dinamizar la movilización y la protesta social que ha sido un componente ajeno a la discusión del salario mínimo; y así cambiar el histórico ritual del establecimiento en donde decreta el salario mínimo.