Bolívar
Tipografía

El asesinato a tiros de cuatro muchachas que conversaban en una banca cerca de la conocida Torre del Reloj de Cartagena, podría aclararse pronto, según se deduce de una sentencia del Tribunal Superior de Bogotá, sobre un verdadero baño de sangre que sufrió la capital de Bolívar entre 2000 y 2004.



Ofelia Correa, Betsabet Espitia, Lourdes Lara y Hendy Mailek, fueron sorprendidas por un sicario que llego en motocicleta y que disparó una ráfaga de tiros, el 13 de febrero de 2003, cerca de las 11:30 de la noche.

Las víctimas de este atentado que produjo estupor y rechazo en Cartagena, estaban sentadas en una banca de la zona verde de la muy conocida Torre del Reloj.

Un movimiento feminista de Cartagena se ocupó de pintar de blanco la banca de madera donde sucedió el asesinato de las cuatro jóvenes, y con frecuencia aparecían allí mismo manojos de flores. Poco después desapareció esa manifestación, si se quiere piadosa, pero de protesta, en memoria de las indefensas mujeres que cometieron el pecado de sentarse a disfrutar la magia nocturna de una ciudad subyugante, como era su costumbre.

Betsabet, Lourdes, Ofelia y Hendy eran amigas, una de ellas estaba encinta, y no faltaron calificativos infames que de ninguna manera las convertían en merecedoras de una muerte tan atroz.

Una oficina de asesinatos
-------
La sentencia del Tribunal Superior de Bogotá, sala de justicia y PAZ, detalla la labor de la oficina de un Grupo Urbano de Cartagena, GUC, desde donde se definía a quienes y como asesinar personas en la ciudad.

Entre febrero, mayo y octubre de 2003, fueron muertos a bala en diferentes sectores de Cartagena Eder Cortes, Huber David Puello y Manuel Inocencio Puello, "para escarmentar" pues los verdugos se encargaban de apoyarse en que estas personas tenían antecedentes delictivos.

Toda la labor del GUC dependía de un llamado "frente Canal del Dique", aparato paramilitar comandando a su vez por un alias "juancho dique" cuyo nombre real es Uber Enrique Banquez Martínez, libre desde septiembre de 2015 después de pagar 8 años de una condena de "justicia y paz".

El GUC tuvo el apoyo de delincuentes que azotaban la ciudad con el "fleteo" alrededor de cajeros electrónicos y sucursales bancarias, el argumento era "combatir a la guerrilla" pero el tribunal afirma que lo que desataron sobre Cartagena fue una ola de asesinatos.

En verdad, la ciudadanía de bien de Cartagena estaba crispada, la zozobra y el miedo eran visibles y se respiraba una atmósfera de desconfianza que, lamentablemente, no ha desaparecido del todo, la desigualdad y la pobreza siguen dándole a la capital de Bolívar el deshonroso título de la primera en miseria.

Otro hecho grave que contiene la sentencia del TSB es que la fuerza pública de Cartagena actuaba en contubernio con el paramilitarismo, daba nombres y ubicación de presuntos ladrones.

El TSB identifica al pistolero que disparó el 13 de febrero de 2003 contra las cuatro jóvenes noctámbulas de la Torre del Reloj de Cartagena como Elías Meza, alias "cejita blanca".

Desde los primeros días de sucedida la que el propio TSB llama "La Masacre de la Torre del Reloj", se comenta que el asesinato de las muchachas fue gestionado por el dueño de un sitio nocturno de la Plaza de Los Coches, porque las víctimas asediaban a su clientela.

La sala de justicia y PAZ del TSB pidió que se le remitan los avances de las investigaciones contra un dueño de un establecimiento nocturno, conocido como "El Turco Hilsaka" relacionado con el móvil de los hechos.

El fallo del TSB condena a Eugenio Reyes Regino, alias "Geño" quien paga 8 años y a un alias "el pollo", señalado de comandar el grupo.

El TSB ordena a "Geño" que pida perdón públicamente por los crímenes de Cartagena y solicita al Centro Nacional de Memoria Histórica, a la Unidad de Restitución de Tierras y al condenado Eugenio Reyes Regino, que participen en una investigación sobre las relaciones económicas de Cartagena con la "paraeconomía" y las redes de explotación sexual.

El asesinato de Ofelia, Betsabet, Lourdes y Hendy, en La Masacre de La Torre del Reloj de Cartagena, puede ser incluido en los delitos de violencia de género, y su clarificación parece cerca.


Gráfica pie de foto.-“Juancho Dique” era quien definía qué asesinatos podía cometer el Grupo Urbano de Cartagena. Foto: Revista Semana