Bolívar
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El cierre de una compuerta de la polémica represa de Hidroituango, ha despertado una voz de alerta que no se hizo esperar, entre pobladores campesinos, pescadores y trabajadores de la gran red fluvial del sur de Bolívar y de la región de La Mojana, que comprende un vasto territorio del sur de Sucre.



Pescadores de La Mojana declararon que se aproxima una reducción impresionante del nivel de las aguas del Río Cauca, y con ella una mortandad de millones de peces que se descomponen en las orillas, creando una situación de emergencia sanitaria e infecciosa para todos los pobladores, inclusive para otras especies que no tendrán de que alimentarse.

En pocas palabras, es el hambre generalizada y una ruptura de la cadena alimenticia de millones de seres vivos, como consecuencia de la suma de desaciertos e improvisaciones del Estado colombiano en la construcción de una represa sobre el Río Cauca.

Testimonios de campesinos que salieron hace pocas horas de La Mojana, Guaranda, Sucre y Majagual, indican que ya se ve una reducción del flujo de las aguas que comienza a afectar la navegación de embarcaciones pequeñas vitales para la economía de una importante pero abandonada región de la costa Caribe colombiana.

También se encuentran en riesgo cientos de miles de áreas de sembrados alimenticios, de grandes, medianos y pequeños campesinos que dentro de pocos días no van a tener suficiente agua para regar los cultivos.

La emergencia apunta hacia una tragedia ecológica en esta zona de Colombia que los grandes medios informativos no muestran, para ocultar un Estado tomado por una administración corrupta en todos los niveles de la vida pública, y cubrirle la espalda a uno de los más mediocres gobiernos que haya tenido este país dedicado a destrozar el Acuerdo de Paz y a crear otros focos del para militarismo.

Las consecuencias serán funestas por la calamidad creada por Hidroituango no sólo en poblaciones ribereñas, se avecina desabastecimiento de productos de pan coger en mercados de todas las ciudades colombianas, pero con mayor dramatismo en las de la Región Caribe.

Un efecto colateral del desastre de Hidroituango, del que aún no se habla, es el desplazamiento forzoso de familias enteras que al no poder pescar, ni cultivar ni dedicarse al comercio y a la agricultura, saldrán a arriesgarse a los centros urbanos en plan de rebusque, con lo que se crean más focos de precariedad social, desocupación y mendicidad en sus más variadas formas.

Gráfica.- Uno de los ocho puntos críticos en el municipio de Achí, Bolívar. Foto cortesía Alcaldía