La pobreza, el desempleo y la corrupción, el gran monstruo de las mil mandíbulas, hijo natural del Estado colombiano, devora a los cartageneros y avanzará en 2018 con menos obstáculos que nunca, pues la alcaldía distrital no asignó un sólo peso para el Programa de Emergencia Social Pedro Romero, concebido para atenuar sus efectos en la población urbana, en una ciudad sin norte que no sabe a dónde va.

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