Cauca
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No salimos de un dolor y ya entramos en otro. Los van trenzando sin dejar baches. Así es como lo administran los ideólogos y los agentes de la guerra. Ahora, con un grande dolor tenemos que comunicarle al mundo del asesinato de Héctor Janer Latín, liberador de la Madre Tierra en Corinto.



Sucedió el viernes 30 de marzo, hacia las 6:40PM. Héctor Jáner se dirigía desde Corinto hacia El Guanábano en una moto. En el crucero de Gualanday, hombres desconocidos lo detuvieron, lo mataron con disparos y se llevaron la moto. Le dejaron los documentos y el celular. El asesinato ocurrió en el mismo lugar donde minutos antes el ejército tenía instalado un retén militar, retén que instala recurrentemente allí.

El asesinato de Héctor Jáner se da en el contexto de un descomunal escalamiento de la guerra en el territorio del norte del Cauca en el que grupos guerrilleros, o que se hacen llamar así, desafían la autonomía comunitaria sembrando terror, grupos paramilitares operan ante la fuerza pública que se hacen los de la vista gorda, ejército y policía disparan contra civiles indefensos en acciones similares a las que en otros tiempos realizaban los grupos paramilitares. En este escalamiento bélico los ideólogos y los agentes de la guerra pierden el recato y se lanzan a cara pelada contra el territorio nasa.

Por eso estamos en las acciones que como comunidades y cabildos de Corinto, López Adentro, Huellas y otros territorios se vienen realizando para fortalecer el control territorial.

Héctor Jáner fue siempre alegre y activo en la liberación; siempre con un chiste o una broma y siempre solidario y atento en los momentos de emergencia. “El feo”, le decían las jóvenes liberadoras para aplacarlo cuando molestaba mucho, pero ni así, el hombre no bajaba la guardia para seguir bromeando. Si se encuentra con Cristóbal Secue allá en el otro espacio van a hacer buen dúo para la recocha y el análisis político. Contarán, hola, de qué tanto hablan y echan risa ustedes dos. Mientras tanto acá nos quedamos con el gran vacío de su ausencia, con el dolor de su temprana partida, con el coraje porque los actores de la guerra en su juego de estrategias nos siguen quitando a los que más amamos.

Sin embargo, decimos, como Proceso de liberación de la Madre Tierra, que nos duelen nuestros muertos pero que con ellos cogemos fuerza para continuar liberando. Sembraremos a Héctor Jáner en su territorio y, sin dejar de dolernos, seguiremos la agenda que da sentido y concreta nuestra lucha en la liberación.

Y aquí entran las palabras de un liberador de La Emperatriz: “al ver que en esta finca han caído compañeros, jamás abandonaré la liberación”.

Movimiento por la liberación y defensa de la madre tierra

Agencia Prensa Rural