Córdoba
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La acción criminal de grupos paramilitares, que se mueven con toda libertad en el sur de Córdoba, está originando un éxodo permanente de familias campesinas enteras, que tratan de salvar su vida.



La lista de líderes campesinos asesinados crece, de nada sirven las denuncias ante la Defensoría del pueblo, de acuerdo con los comunicados que llegan a emisoras y periódicos, hay temor, pues los paramilitares actúan de forma impune y se hacen llamar "autodefensas gaitanistas".


El campesinado siente que el Estado no actúa contra las bandas de homicidas que vociferan consignas contra el Acuerdo de PAZ y la restitución de tierras.

Hay una lista de líderes agrarios que van cayendo bajo las balas paramilitares, la comunidad comprueba que las amenazas se cumplen en presencia inclusive, de familiares de las víctimas y no queda otro camino que buscar cabeceras municipales.

Hace pocos días cayó asesinado Plinio Pulgarín, reconocido integrante de Marcha Patriótica y de la Asociación de zonas de Reserva Campesina, miembro activo de la Coordinadora Nacional de cultivadores de hoja de coca, que apoyan el proceso de sustitución de cultivos ilícitos, según el acuerdo en ese sentido del Proceso de Paz.

Otra activista agraria amenazada es Diana Dorado, quien ya salió de su zona de labor comunitaria.
Unos días antes de la navidad pasada los paramilitares mataron a Gonzalo Martínez Guisao, integrante de la Junta de Acción Comunal de Pechindé, municipio de Tierralta, Córdoba.

En San José de Uré una cancha de deportes está llenándose de familias desplazadas, y poco a poco crecen dramáticamente necesidades de agua, alimentos, frazadas y asistencia médica, toda una emergencia humanitaria que reclama intervención efectiva de las autoridades departamentales.