Cundinamarca
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Juan de la Cruz Varela nació en Ráquira, Boyacá el 21 de noviembre de 1902 y murió en diciembre de 1984 en Cabrera Cundinamarca. Su padre se llamó Dionisio Varela. A partir de los años veinte del siglo pasado comprometió su vida en la defensa de los intereses de los campesinos de la región de Sumapaz, especialmente durante los años aciagos de la bárbara violencia desatada por los presidentes conservadores Mariano Ospina Pérez y Laureano Gómez, apellidado el Monstruo.



El precio pagado por Juan de la Cruz Varela, incluyó el asesinato de seis de sus hermanos, el incendio de su casa y su valiosa biblioteca y los distintos atentados en contra de su vida. A pesar de todos estos ataques no tuvo nunca un episodio de cobardía en su larga gesta heroica, jamás una traición ni duda sobre los principios y objetivos que guiaron su lucha en la defensa de la vida, los derechos humanos y por el acceso a la tierra de los campesinos.

Los principios y objetivos de su lucha

Juan de la Cruz Varela hizo parte de los luchadores campesinos que inicialmente fueron captados por la oratoria y la lucha de Jorge Eliécer Gaitán, incluso representaron al Partido Liberal en concejos y asambleas, pero posteriormente terminaron militando en las filas del Partido Comunista Colombiano, allí potenciaron su lucha bebiendo en la ideología y principios marxistas leninistas.En su formación inicial tuvo la suerte de contar con las orientaciones de Erasmo Valencia, forjador de revoucionarios, quien socializa la cultura revolucinaria en discursos y mediante pasquines y periódicos uno de ellos Claridad que circularan en las regiones rurales del Tolima y Cundinamarca.

Sin lugar a dudas la primera lección de rebeldía  y estímulo al espíritu crítico lo recibió Juan de la Cruz Varela de su maestra Lastenia Sarmiento, quien al terminar su segundo año de estudio le obsequió el libro Los Miserables, de Víctor Hugo. Y según cuenta Laura María Varela, le dijó: “Léalo. La iglesia lo prohibe, pero no es malo.” Mas adelanta agrega Laura: “este libro marco para siempre la vida y la conducta de Juan de la Cruz”1

Dada la claridad ideológica, la precisión de sus objetivos, su capacidad organizadora, el carisma, lo motivadora y la claridad de su oratoria, Juan de la Cruz Varela, es sin duda uno de los valiosos exponentes revolucionarios comunistas colombianos. El balance de su lucha así lo demuestra, permítanme compartir con los lectores el que hiciera dirigido a sus camaradas en noviembre de 1973.

“Se dirá que qué  hemos hecho en tantos años de lucha. Contesto: hemos hecho mucho, porque en nuestros sectores hemos destruido inmensos latifundios, hemos luchado en dos difíciles etapas contra la violencia política y militar y una guerra no declarada durante varios años. Que costó la vida a máas de la mitad de nuestros hermanos, asesinados en monstruosos y feroces genocidios. Sobrevivimos a los salvajes campos de concentración, defendimos la misma constitución y leyes violadas y conculcadas por el propio gobierno…sobrevivimos a esta hecatombe y continuamos nuestra batalla por la paz, por nuestra cultura, por el progreso, por escuelas y vías de comunicación, contra la parcialidad, la complicidad, la impunidad, la provocación, etc, etc hasta vencer todas las trapisondas.”

A pesar esta larga cita considero que debo incluir otra, ya que en ella define claramente su gran formación comunista: “Hoy día tenemos el ejemplo de la gloriosa revolución cubana dirigida por la guía luminosa del marxismo- leninismo que inspira la lucha de los pueblos por su liberación…Cuando yo muera, continuad llevando la bandera de nuestros ideales hasta el triunfo, hasta vencer o morir, como dijera el inmortal Che Guevara, hasta siempre hasta la victoria final.”2

Juan de la Cruz Varela fue diputado, representante a la Cámara, en realidad por el Partido Comunista Colombino, pero dado que fue en la época del Frente Nacional figuró como perteneciente al Movimiento Revolucionario Liberal – MRL. Sector político con el cual hizo alianza el Partido Comunista.

Dada la ferocidad de la violencia conservadora de los años 50, que se desarrolló principalmente en las regiones rurales del país y dirigida no solo a defender la ilegítima permanencia del Partido Conservador en el poder, sino también para que los latifundistas conservadores se apropiaran de los baldíos nacionales, ampliaran y consolidaran sus ya vastos latifundios. El liderazgo y la valiente lucha de Juan de la Cruz Varela hizo posible que la violencia gubernamental no produjera tantos estragos en la región de Sumapaz y en cierta forma fuera neutralizada, con lo cual se logró que el campesinado en la región del Sumapaz se pudiera manejar en relativa paz. Por esa razón los campesinos sumapaceños han expresado su gratitud con Juan de la Cruz Varela haciendo que habiten en sus memorias y consagrándolo dándole su nombre a una institución educativa.

1 Laura María Varela Mora, Deyanira Duque, Juan de la Cruz Varela. Entre la historia y la memoria. Universidad Antonio Nariño, 2010.Pág. 35.

2 Ibíd. Pág. 322.

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