La Guajira
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En este departamento de la Región Caribe colombiana lo que está funcionando es un plan de exterminio humano, de carácter criminal, basado en la increíble impunidad de la justicia y en la hipocresía de los gobernantes.



A esta dramática conclusión ha llegado un destacado grupo de ciudadanos guajiros, autores de un nuevo pronunciamiento que le enviarán al Presidente Santos, y de una denuncia ante la Corte Internacional de Derechos Humanos, solicitando una comisión de observación y seguimiento en una de las poblaciones de la alta media y baja guajira.

El departamento de La Guajira ha recibido en los últimos 30 años Dos mil millones de dólares por participaciones de las ganancias del carbón, explotado por la Drummond, una cantidad que no se refleja en forma alguna en el desarrollo de la vida comunitaria de los seres humanos en estas tierras, dice uno de los párrafos del nuevo pronunciamiento en preparación.

"Los colombianos somos habitantes del único país del mundo gobernado hoy por un Premio Nobel de Paz esto es un contrasentido, si vamos al fondo de lo que sucede ante nuestros ojos aquí en La Guajira" anotan los líderes firmantes.

El único día en que hubo agua en Riohacha fue en una reciente visita de Santos con una comitiva que se hizo fotografiar al lado de un fuerte chorro.

 De ahí en adelante, el drama siguió con el triste fondo de la sed y el hambre de la niñez wayuu, y las madres guajiras cargando agua en vasijas de barro en la cabeza o en burros en largas jornadas bajo la re sequedad que ya todo el país conoce.

La denuncia guajira que está en preparación afirma que, además de la corrupción de los políticos locales, hay una red de mentirosos que tiene engañado al presidente y a los medios, sobre obras que "aquí existen en la imaginación porque no se ven por ningún lado".

Las estadísticas sobre el lento proceso de desaparición de la niñez wayuu, si bien son aterradores ya no causan escándalo: en 5 años, 4.700 niños wayuu murieron de hambre, y en 2012, de mil niños menores de cinco años, nacidos vivos, falleció un 38.9%.

La ciudadanía guajira percibe con desaliento, que "en altos niveles del Estado colombiano ya no se sabe a ciencia cierta la magnitud de la desgracia social de nuestro departamento". El propio DANE confiesa "no tener cifras consolidadas" de desnutrición infantil, abastecimiento de alimentos y muertes.

68% de la población de La Guajira se encuentra en esa etapa que se conoce como primera infancia, adolescencia y juventud, lo que permite calcular las proporciones del daño social y humano causado por el sistema de gobierno que la oligarquía ha logrado imponer, mediante el despojo de tierras, el robo, el peculado y la corrupción de gobernantes que disfrutan de una impunidad histórica.

En La Guajira, ya todos, hasta los que no son wayuu, tienen el rostro indescriptible de la resignación.