Magdalena
Tipografía

Hoy un galón de agua, en condiciones nada confiables, se vende a 4 mil pesos entre la población de Tasajera, una comunidad que parece condenada por un Estado corrupto e irresponsable, a vivir la cadena perpetua de la miseria.



Tasajera es un corregimiento de Pueblo Viejo, eslabones de una cadena comunitaria que comparten 56.200 hs. de ciénagas, playas, manglares en emergencia social permanente, no declarada.

Mañana ese mismo galón de agua tiene un precio más alto, pues se trata de una rapiña en la que no tiene cabida un asomo de piedad, quien no puede comprarlo, se queda a expensas de que un pariente o un amigo, le brindé algo de agua para las necesidades básicas, que son todas.

Por Tasajera se pasa en carro cuando se viaja de Barranquilla a Santa Marta, por una carretera flanqueada por el Mar Caribe y ciénagas, manglares y esteros pantanosos, conectados con la Ciénaga Grande del Magdalena y el Parque Natural de la Isla de Salamanca en un todo del mismo tono paisajístico, bajo el cual late el espectro de una pobreza que parece eterna, compartida por cerca de 200 mil habitantes, hombres, mujeres., niños y ancianos parientes o simplemente conocidos.

Además de la falta de agua potable los habitantes de Tasajera no tienen alcantarillado, la eliminación de excretas es una grave emergencia sanitaria, en la época de lluvias las pozas sépticas se desbordan y crean una fuente insoportable de pestilencias y mosquitos.

Toda esta región de Tasajera, en la orilla oriental del Rio Magdalena es una contradicción palpable de lo que el gobierno ha bautizado como "rutas de la prosperidad" una ironía que parece ofender la dignidad humana de miles de colombianos sobrevivientes de la pesca y de la venta de comestibles, ofrecidos a los pasajeros de las rutas nacionales.

El detrimento ecológico de Tasajera no cesa, es incontenible, la interacción comunitaria es causante del deterioro de la tierra, ya es imposible calcular cuantas hectáreas del manglar desaparecen para construir un tugurio, con materiales de desecho, formando un pueblo de aspecto precario, donde se sobrevive en la miseria, en unas condiciones que son una negación de los Derechos Humanos.

Foto: Maria Alejandra Aguilar