Norte de Santander
Typography

Habitantes de la vereda Carrizal, en el municipio de Convención, Norte de Santander, denuncian el asesinato del excombatiente de Farc en proceso de reincorporación, Dimar Torres, quien habría sido ejecutado extrajudicialmente a manos de integrantes del Ejército Nacional el pasado 22 de abril, una situación que continúa en investigación pero que reflejaría que la alta militarización en el Catatumbo no garantiza la seguridad de la región ni de sus habitantes.



Según relata Juan Carlos Quintero, directivo de la Asociación Campesina del Catatumbo (ASCAMCAT), sobre las 5:00 de la tarde los pobladores de Carrizal escucharon varios disparos. Tras percatarse que todos estaban bien, notaron la ausencia del campesino. La comunidad se dirigió a la base militar, preguntaron a integrantes del Ejército sobre el paradero de Torres e ingresaron a las instalaciones y encontraron “la apertura de una fosa común donde integrantes de las Fuerzas Militares se aprestaban a ocultar el cuerpo de Dimar”. Ante la escena, la comunidad encaró a los militares y custodiaron el cuerpo toda la noche impidiendo que fuera movilizado.

Los habitantes procedieron a contactar diversas organizaciones de DD.HH. quienes se comunicaron con las fuerzas militares y acordaron que una delegación de la Fiscalía y la oficina de misión de la ONU arribara al lugar para realizar la investigación de lo sucedido,  la que aún sigue en desarrollo,  sin embargo preocupa el accionar del Ejército frente a los hechos, “se trata de una desproporcionada militarización que ha demostrado no garantizar la vida de las comunidades, ni de los líderes sociales, ni de los excombatientes en proceso de reincorporación”, afirma el dirigente de ASCAMCAT.

“Son prácticas que pensábamos estaban eliminadas pero miembros de la Fuerza Pública no están garantizando su deber de proteger la vida” indicó el directivo, quien se cuestiona sobre la alta presencia de miembros del Ejército en la zona y a pesar de ello, continúan presentándose asesinatos contra líderes sociales o “masacres en los cascos urbanos a plena luz del día”, formuló haciendo referencia a la masacre de El Tarra en agosto del 2018.

Dimar, excombatiente de las Farc se encontraba en proceso de reincorporación y según información aportada a ASCAMCAT estaba próximo a recibir su proyecto de renovación de la Agencia Colombiana para la Reintegración y además hacía parte de la Junta de Acción Comunal de la vereda Campo Alegre.

Continúan las amenazas contra campesinos en Catatumbo

ASCAMCAT denunció a su vez que el pasado 20 de abril, el directivo de ASCAMCAT Olger Antonio Pérez Quintero, Nicolás López, parte del Comité de Integración Social del Catatumbo, y Horacio Ramírez, vicepresidente de la Junta de Acción Comunal de La Torcoroma fueron hostigados por miembros del Ejército. Cuando regresaban a sus hogares mientras cruzaban el puesto militar de la vereda San Luis, los militares procedieron a disparar contra los campesinos quienes tuvieron que resguardarse del fuego, mientras gritaban a los efectivos que eran personas civiles.

Quintero señaló que la militarización incide de forma negativa en el Catatumbo pues recrudece el conflicto. “Estos últimos acontecimientos nos hacen preguntar si la FUDRA 3 (Fuerza de Despliegue Rápido)  piensa reencarnar en la temida Brigada Móvil 15 que fue desintegrada cuando se descubrió la práctica de ejecuciones extrajudiciales”, agregando que la situación que se vive en el Cauca es una alarma para las víctimas y para la comunidad internacional.

Resumen Latinoamericano