Putumayo
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Sobrevivientes de la avalancha en la capital del departamento Putumayo aseguraron que el desastre se podría haber evitado si el Estado colombiano hubiese construido las obras de infraestructura para atender la subida del cauce de los ríos y quebradas en la región.



La avalancha en la ciudad colombiana de Mocoa que ya suma más de 250 muertos, ha sido calificada como el peor desastre por embates de la naturaleza en la historia del país.

Sobrevivientes del deslave han señalado que esto era una tragedia que podría haberse evitado, la emergencia saco a la luz falta de responsabilidad del Estado colombiano para prevenir el deslizamiento de tierra a causa de las lluvias en la zona y salvar la vida de decenas de personas y pérdidas millonarias.


Foto: Santiago Saldarriaga. El Tiempo

Culpabilidad del Estado

En un informe de agosto de 1989, el antiguo Instituto Colombiano de Hidrología, Meteorología y Adecuación de Tierras (HIMAT) advertía al Gobierno lo que podría pasar si el río Mulato se desbordara. El informe planteaba las medidas que se debían tomar y el presupuesto de las obras necesarias.

El estudió se llevo a cabo tras la avalancha del río ocasionada por aumento considerable de lluvias que arrasó con viviendas, cultivos y obras de infraestructura. La comisión de expertos recomendó la construcción de 2.500 metros de un dique marginal en malla y piedra, azudes (muros que dividen el cauce), construcción de espolones en malla y piedra, dragado con maquinaria del lecho del rio y otras medidas preventivas.

El informe de 1989 no fue el único que alertaba sobre el desborde de los ríos Mocoa, Mulato y Sangoyaco, en 2012 se presentó un deslizamiento de piedra, material vegetal, tierra y otros materiales, de más o menos 150 metros de ancho por 300 metros de alto en la cabecera de la Quebrada La Taruca borrando su cauce natural.

Se advirtió a las autoridades departamentales y municipales que de presentarse un nuevo desbordamiento a causa de las lluvias la avalancha no tardaría más de 20 minutos y no daría tiempo para organizar ninguna evacuación masiva de las familias aledañas a la cuenca de la quebrada y el río Sangoyaco, que es donde desemboca La Taruca.

En 2012 se evidenció nuevamente la inexistencia de un plan de emergencias o medidas para sortear una catastrofe de magnitudes considerables. La reciente avanlancha en Mocoa mostró que a pesar de las advertencias, el Estado no realizo las obras necesarias para evitar que la crecida del rio causará la perdida de vidas humanas, heridos  y cuantiosas perdidas materiales.

La tragedia de Armero

 Armero. Foto. Archivo El País de Cali 


Otra catástrofe que mostró la ausencia de políticas de prevención ante eventos naturales por parte del Estado colombiano, fue la tragedia de Armero el 13 de noviembre de 1985 cuando el volcán Nevado de Ruiz expulsó gases, materiales y aire caliente que derritieron un casco de nieve y produjeron una avalancha por el cauce del río Lagunilla destruyendo el poblado de Armero.

Meses antes de la avalancha, pobladores y expertos habían anunciado que se venía una tragedia. El 7 de septiembre de 1984 cayeron rocas sobre el lecho del río Lagunilla, en la vereda El Sirpe, 14 kilómetros arriba de Armero, y lo taponaron.

Tres meses después, geólogos comenzaron a notar un incremento en la actividad sísmica del Ruiz, donde nace ese afluente, también detectaron que salían columnas de vapor y gases. Expertos habían advertido de los peligros del volcán en dos tesis de doctorado y en octubre de ese año se realizó un mapa de riesgo que mostraba la suerte que correría Armero en caso de que el volcán explotara.

A pesar de las denuncias y advertencias el Gobierno colombiano no tomo a tiempo las previsiones del caso, tras la tragedia se comprobó que la mala ubicación de Armero a las riberas del rio Lagunillas fue la principal causante de la muerte de 25.000 personas y miles de desaparecidos.

Las tragedias de Mocoa y Armero muestran que la responsabilidad de gobiernos locales y del Estado colombiano al momento de atender las catástrofes, de haberse tomado las medidas necesarias la cantidad de muertos y desaparecidos podría haber sido menor a la registrada en la última avalancha en la capital de Putumayo.

Habitantes de Mocoa ayudan en las labores de búsqueda y rescate. Foto: Mesas de víctimas de Putumayo

TeleSUR