Putumayo
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María Lorena Urbano hace parte de las 5.883 familias inscritas en el Registro Único de Damnificados en Mocoa. Esta comerciante de 42 años asegura que en el momento de la avalancha sintió que era su último día de vida.



Confusión y pánico fue lo que se vivió el día de la tragedia.

Esta mujer está hoy en los albergues temporales junto a su familia, pero asegura que no ha podido borrar de su mente los gritos de las personas que fueron arrastradas por la corriente del agua y las rocas.

Pese al luto y a la tristeza que enluta a Mocoa, sin importar haberlo perdido todo, esta mujer se aferra a su fe y a sus cuatro hijos para seguir adelante en medio de la tristeza que siguen padeciendo todos en esta ciudad.

María Lorena al igual que las más de 5.000 familias afectadas, buscan la manera de sobrevivir y de ayudar a reconstruir la ciudad en la que nacieron, la tierra que los vio crecer, y que hoy está convertida en calles polvorientas, barrios devastados y en la que deambulan mocoanos con rostros llenos de tristeza y miradas llenas de esperanza.

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