Santander
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No es por joder a los pregoneros de la monserga (consultores, relacionistas, publicistas con jugosos salarios o estipendios), ni a los “líderes sociales” –que reciben las boronas de la opípara mesa del rico Epulón, fábula que se refiere también a un potentado del Medio Oriente− sino un simple análisis de conceptos –y realidades− de los componentes de la minería en Colombia, la existente y la expectante.



Sabido es que en el país las riquezas del subsuelo, es decir donde están todos los minerales, son propiedad de la Nación, administradas por el Estado. Por eso el Estado es quien decide qué hacer y cómo con esos recursos, siendo que de todas formas las normas constitucionales –vía Carta Magna, leyes y jurisprudencia− establecieron que las comunidades, que puedan verse afectadas, tienen el derecho a pronunciarse.

Pero menos sabido es que las empresas que explotan esos recursos naturales, minería e hidrocarburos, no pagan impuestos de renta, que sí deben pagar todas las empresas nacionales (para este año 2017 es del 34% y para los años subsiguientes del 33%, de acuerdo con la ley 1819 de diciembre de 2016). Las mineras pagan apenas en promedio un 20% entre regalías, canon superficiario e impuestos. Pero dependiendo del mineral extraído pagan tarifas diferenciales. Por ejemplo: Carbón entre el 5% y el 10%. Petróleo y níquel, el 8%. Hierro y cobre, el 5%. Gas el 4%. Plata y oro, el 3.2%. Caliza, para fabricación de cemento, el 1%. Contrasta lo que los indígenas de la Guajira deben pagar al Estado como regalías por la sal, que es del 12%. Es decir lo que pagan las mineras al Estado (en palabras del ministerio de Minas y Energía y de la DIAN, no mías) es de apenas poco más de la mitad –en el mejor de los casos− que lo que paga un fabricante de traperos, o de zapatos o de calzoncillos.

Pero hay más: las empresas de capital internacional deben pagar una renta mayor, este año del 42% y en 2018 del 43%, lo que “explica” que en Colombia ya casi no aparezcan empresas extranjeras, sino que se camuflen con el nombre del país o la región, que es lo que pasa con la llamada Minesa (Minera de Santander), que para efectos de la Cámara de Comercio y la DIAN se baja del camello y se despoja del turbante.

Con un agravante más: el que fabrica traperos tiene que comprar sus materias primas (hilaza, palo, cordones); el de zapatos, cuero, pegante, tachuelas, etc.; el de calzoncillos, tela, hilos y demás materiales, amén de insumos –como agua, energía y varios más− que a las mineras, en el caso del agua, tampoco se les cobra, pues se la entregan en concesión. Y por el saqueo, perdón “el favor de extraer los minerales”, no pagan un peso, lo que sí deben pagar todos los demás industriales para adquirir sus materias primas.

Sin que hilemos delgado, como algunas “malas lenguas y mentes torcidas” que andan opinando que los honorables dueños de Minesa no van a declarar todo lo que sacarían y se robarían (¿semejante infundio?) una buena parte de lo extraído.

Las regalías, vale recordarlo, por “imperio de la ley” aprobada al inicio del Gobierno Santos, pero cocinada durante los dos nefandos mandatos del innombrable AUV, ahora no van a los municipios en que estén los recursos, sino a un fondo nacional, cuyo botín esencial es saqueado en la inefable politiquería y corrupción, ya tan proverbial como el cuento de Epulón.

¿Qué le va a quedar a los poblados donde se saque el oro, plata, coltán, uranio, etc., etc.?: Unos salarios, que tendrán que ser peleados con sindicato, huelgas, paros, intimidación de nuevos paramilitares; unos pocos ingresos a tenderos y hosteleros y a las ventas de cerveza y demás etílicos de esos lugares y comarcas, y algunas cosas accesorias. A los municipios casi nada de impuestos prediales o de industria y comercio. Y en cambio, contaminación, deterioro del agua (o que nos demuestren lo contrario con pruebas, no con asertos). Es decir los señores árabes y sus vasallos pretenden juagarse el mugre en los santandereanos.

¡Desde luego, la “minería sería bien hecha” y muy favorable para los bolsillos árabes (¿tendrán bolsillos las túnicas?), o para las faltriqueras o escarcelas de colgar de sus mantos y los de sus acólitos y camelleros criollos!


Octubre 11 de 2017.