Santander
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Mediante una llamada “concertación” laboral, algunos autoproclamados dirigentes de los trabajadores aceptaron el mísero aumento del salario mínimo en $ 1450 diarios, lo que alcanza a una persona solo escasamente para pagar medio pasaje de transporte de un recorrido. La fementida concertación para aumentar el salario, que devengan casi tres millones de colombianos y que fija parámetros para los demás aumentos, en un ridículo 5.9% no se detuvo en analizar siquiera que antes de que los asalariados lo reciban ya lo habrán perdido, producto de los aumentos desaforados de todos los bienes y servicios indispensables.



Los trabajadores (cuya gran mayoría no ha recibido siquiera el salario de diciembre) deberán comenzar desde el lunes 1º de enero cubriendo los incrementos de los productos básicos de la canasta (alimentos, artículos de aseo, etc.); el aumento de las tarifas del transporte y otros servicios; de los combustibles y muchísimos bienes, y los impuestos municipales que afectarán la vivienda de los humiles y de contera los arrendamientos,  lo que hará que de entrada estén enjalmados; y que en el curso del mes y las próximas semanas las desaforadas alzas arrebaten el espartano aumento. El Gobierno que para mostrarse “ecuánime”, “concertó con los representantes” de los asalariados y pensionaos la irrisoria adición, no se ha parado en mientes para decretar alzas escandalosas de las tarifas SOAT y demás seguros, de las tarifas de transporte, de los servicios públicos, de los costos de salud, de matrículas y pensiones lo que hace que la festejada mejoría del ingres quede en simple espejismo.

La mayoría de los varios millones de pensionados la tendrán más gris todavía, pues además de que no reciben el subsidio de transporte, de que les fue arrebatada la mesada 14, que la mayoría le niegan el beneficio por cónyuge conviviente, deberán seguir pagando el 12% de su mísera mesada para salud.

Ese “incremento salarial” es un ahondamiento de la brecha en el ingreso, pues no es lo mismo subir menos del 6% a un asalariado que a un congresista, o un alto funcionario estatal. No es igual para un gerente o alto burócrata, dirigente de gremio, o incluso para muchos “opinadores” de medios que se desgañitan tratando de formar opinión de lo “nefasto” para la economía del aumento del ingreso de los más necesitados de la fortuna, máxime cuando recientes y regresivas reformas tributarias aumentaron impuestos como el IVA en casi un 19%.

Por eso se requieren acciones para luchar por la recuperación del ingreso. No es una utopía. Ya en 1977, producto de las luchas sindicales, obreras y populares el gobierno de turno tuvo que decretar tres incrementos salariales durante ese año. Los reclamos que anuncian los motociclistas, a quienes se les pretende obligar a apearse de sus vehículos para montarse a los pésimos servicios del llamado transporte masivo, por el desorbitado aumento de las tarifas SOAT, deben ser el inicio de las acciones de protesta que inauguren el 2018. El Partido Comunista Colombiano en Santander se compromete con la preparación, materialización y desarrollo de dichas jornadas. Lo mismo que con las demás movilizaciones, plantones y protestas que desemboque en un paro cívico que además de las reivindicaciones sociales y económicas vincule la defensa de nuestros recursos, y e primer término la defensa del Páramo de Santurbán y el agua.

Pero además es preciso llamar a la población a expresarse contra la continuidad de las acciones de gobierno, siempre en favor de los poderosos y en desmedro de los más necesitados, marginados y excluidos. En marzo es ocasión para ayudar a cambiar el Congreso de la República, desde el que se autorizan o se convalidan las medidas contra los más pobres. Y en mayo, con la elección de un presidente que no sea solo el personero de los potentados, se puede variar el rumbo de Colombia para el beneficio de las mayorías, sin las exclusiones hirientes que han marcado la historia del país.

PCC Comité Regional de Santander
(Bucaramanga, diciembre 31 de 2017)