Santander
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Dentro de las diferentes actividades de reencuentro de Juan Campos, con sus viejos amigos y compañeros en Bucaramanga, el sábado 6 de enero se llevó a cabo una reunión en el barrio Manuela Beltrán con los dirigentes y activistas de Cenaprov, con la vieja guardia del PCC y con amigos cercanos, quienes junto a un asado generosamente esparcido escucharon atentamente las opiniones del ‘Abuelo’, y reiteraron de mil formas el aprecio por las enseñanzas y la formación política que desde hace cincuenta años Juan Campos se esforzó en dar a los revolucionarios y demócratas de esta región del país.



La multiplicidad de anécdotas de la vida personal de Juan Campos, desde sus épocas de auténtico campesino santandereano, leñador ambidextro, estuvo salpicada necesariamente de las anécdotas y la historia del Partido Comunista en Santander –a la que estuvo vinculado desde muy joven− y su relación con otras disímiles fuerzas políticas, tanto de la izquierda como de sectores tradicionales; del movimiento obrero y sindical en esta zona; de las organizaciones populares, cívicas y barriales y las luchas masivas que tuvieron ocurrencia en Bucaramanga y el área metropolitana. De su actuar como concejal de Bucaramanga por la Unión Nacional de Oposición y el extermino a que fue sometida la UNO en toda la región de Santander, en especial del Magdalena Medio, de influencia del regional comunista del que fue su secretario general durante largos años. De las campañas y las correrías por todo el departamento y el país, y un sinnúmero de recuerdos, que necesariamente deberán quedar escritos para la recuperación de la memoria histórica de las luchas sociales de este departamento, de las que el PCC fue uno de los actores y animadores principales.


En la tertulia se contó con la presencia de varios compañeros (ex militantes de la Juco y el PCC) ahora residentes en Bogotá y otros lugares, quienes se mostraron vivamente interesados –junto a camaradas de varias regiones de Colombia− para que en próximos días realicemos en encuentro con Juan Campos en la ciudad de Bogotá, para rendirle el merecido homenaje a uno de los más destacados luchadores de Santander de la segunda mitad del siglo XX, todavía comprometido con las causas populares, con el internacionalismo proletario, con la educación de los desamparados y excluidos, y quien ha manifestado además su irrefrenable deseo de continuar contribuyendo en la organización de los sectores populares.