Santander
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A la UP en Santander, a la lista Decente y a la campaña de la consulta Petro-Caicedo, la Registraduría del Estado Civil departamental, el pasado domingo nos negó el derecho de ser testigos electorales.



El argumento, primero, fue que la UP, por no tener listas, no gozaba de ese derecho (que sí todos los demás partidos, incluso FARC), segundo que debía tramitarse por la coalición Decente, y cuando el listado de testigos se presentó, de forma "rara", sin decir sospechosa, se "cayó la plataforma del sistema" y por eso a las 4:00 p.m. del domingo 11 de marzo no se habían extendido las credenciales. Pero tampoco se dieron luego para el escrutinio que está en marcha. Es decir para nuestros resultados nos toca por fe: creer en lo que no hemos visto.

Sobre eso ya se elevó la queja y denuncia aun ante organismos internacionales y ello demuestra que las críticas burlescas del Gobierno de Venezuela sobre lo cómico de las "limpias y transparentes elecciones de Colombia", son más que reales. Pero no es la primera vez que pasa.

Antes de que el cura Camilo Torres Restrepo (antes de ser guerrillero) señalara con total precisión que "En Colombia, el que escruta elige", lo mismo había pasado en la segunda mitad del siglo XIX. Pero esa vez la expresión "el que escruta elige", fue puesta en público manifiesto por Ramón Gómez, 'El Sapo', personaje del liberalismo radical que se entronizó en el sistema judicial en Cundinamarca, que manejaba las elecciones, y contra quien Joaquín Pablo Posada 'El Alacrán' (hijo del general bolivariano Joaquín Posada Gutiérrez) escribió: "Él una falange rige/ que hace jueces y ministros/ y falsifica registros diciendo: "el que escruta, elige". Lo mismo que el siglo XIX, en los años 60 del siglo XX, hoy en el siglo XXI ese es el sistema electoral colombiano.

Foto: Vanguardia Liberal