Santander
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Leí un excelente artículo en la página pacocol, sobre la familia Marx, reseñando un estudio de una camarada feminista. ¡Es realmente muy bueno el artículo…! pero, manes del feminismo, soslayan (no sé si la autora del texto comentado, o quien hace la reseña) incluso los nombres de los maridos de las hijas de Karl Marx.



Por eso como yo soy un “viejo machista”, paso a reivindicarlos:

Laura Marx, que nació en Bruselas, Bélgica, en uno de los exilios de sus padres, finalmente se casó con Paul Lafarge, nacido en Cuba, por exilio de sus padres, franceses, revolucionarios, secuaces de Gracus Babeuf (el de la Conspiración de los Iguales), quien se hizo médico revolucionario, y es considerado el ‘padre del proletariado español’. El ‘chino’ Paul participó, con Laura (sin que se sepa quién fue más destacado) en la Comuna de París, incluso echando tiros.

Les tocó salir corriendo, otra vez a Londres, pero luego a España y Francia; fueron difusores de las ideas científicas de Marx (y su esposa e hijas, y desde luego de Engels). Ambos tradujeron al francés El Capital, y fueron miembros del secretariado de la II Internacional en París. El viejo Engels, que era un capitalista revolucionario y comunista, les legó, por herencia, una buena fortuna.

En noviembre de 1911 (Paul de 69 años y Laura, de 66) sin hijos, que habían muerto a muy temprana edad, y después del acuerdo de “que si no se para el animal de guerra”, no hay nada que hacer, cada uno se toma su dosis de cianuro, para mantener su dignidad, en una de las más importantes villas, cerca de los Campos Elíseos en París (que aún se puede visitar).

El viejo, ahora, joven en su tiempo, escribió una excelente obra, que no dudo en recomendar, que en chapetón (o castellano, o español, como gustéis, hideputas) se llama El Derecho a la Pereza, que en míster Google se topa en PDF… Y ahora retomo el cuento de las otras dos hijas “la melena invencible de aquel alemán”, como contó –y cantó mi camarada Silvio.

Alfredo Valdivieso