Tolima
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El mundo democrático fue sacudido con el horrendo y abominable asesinato del teniente general y comandante de las fuerzas Quds, Qassem Soleimani, a manos de Estados Unidos, el pasado 3 de enero 2020 en Bagdad. Crimen atroz que también cobró la vida de un general de Irak y varios militares que lo acompañaban. Una verdadera masacre a nombre de la “democracia occidental” que practica Estados Unidos.



Estados Unidos lo había declarado “terrorista” por su postura nacionalista y antiimperialista. Fue general iraní en el cuerpo de la guardia revolucionaria islámica desde 1998 hasta su vil asesinato. La división que comandaba era responsable de las operaciones militares en el país y en la región.

Comenzó su carrera militar al iniciar la guerra Irán – Irak durante la década de 1980, comandando finalmente la 41 división participando en acciones internacionalistas en la vasta región del medio oriente. Incluso, fue solidario con el movimiento libanés Hezbolá. También fue solidario con el gobierno de Bashar Al – Assad, en 2012, considerado gobierno solidario con Irán. Participó activamente de la planificación militar rusa en Siria. Igual, estuvo pendiente de la milicia Kurda y Chiíta en Irak y ayudó a las fuerzas militares de este país.

Qassem Soleimani era un militar carismático. El pueblo lo admiraba por su forma sencilla y descomplicada de ser, su honradez y su compromiso con la soberanía nacional y la defensa de su identidad cultural. La República Islámica de Irán, cuya capital es Teherán, tiene 1.648.195 kilómetros cuadrados y cerca de 80 millones de habitantes. Se considera a este país como la cuarta reserva de petróleo y una de las primeras de gas a nivel mundial.

Estados Unidos tiene por política declarar terrorista a toda persona o país que no está dispuesta a hincarse de rodillas a sus pérfidos dictámenes. Además, lo anima el deseo de tomar posición de las reservas petrolíferas y gasificas, al precio que sea necesario. Qassem Soleimani fue un consecuente defensor de su patria, sus recursos naturales y la autonomía nacional. Es un mártir de la lucha antiimperialista de los pueblos en todo el mundo.

El multitudinario funeral se realizó el 7 de enero. El pueblo dolido e indignado lo acompañó hasta su última morada, jurando vengar su cruel magnicidio. El asesinato lo ordenó  Donald Trump con la complicidad de Israel. Acción perversa – que según entendidos – lo hace pensando en su reelección presidencial de la Casa Blanca.  

Los crímenes del imperialismo norteamericano no tienen fronteras. Esta región es hoy por hoy un verdadero polvorín. Estados Unidos tiene en esta área cincuenta bases militares, aéreas y navales, con más de 50 mil uniformados. Un simple error de cálculo bien podría dar inicio a la tercera guerra mundial. También hay presencia imperialista de Francia e Inglaterra en toda la región, aumentando la tensión mundial. La paz internacional, desafortunadamente, sigue pendiendo de un hilo muy delgado.