Tolima
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El maestro Luis Vidales es uno de los grandes e insignes escritores colombianos que le dio gloria a las letras nacionales. Su pluma ubérrima brilló con luz propia. Salido de las entrañas profundas de la montaña quindiana, enarboló con altivez el comunismo, pasando a la historia como uno de los grandes fundadores del Partido Comunista de Colombia, el 17 de julio 1930. Fue un intelectual orgánico, vilmente atacado e ignorado por la rancia oligarquía apoltronada en los dos partidos tradicionales: El Liberal y el Conservador.



Su cuna fue la hacienda Río Azul, en el municipio de Calarcá (Quindío). Nació en 1900 y murió en 1990 en Bogotá. Es decir, vivió 90 años. Fue polifacético, pues además de poeta, fue ensayista, docente y funcionario oficial en la especialidad de la Estadística. Gran colaborador en publicaciones literarias y políticas. Un artista pródigo y consecuente con su clase social.

A pesar de haber sido invisibilizado por la denominada “crítica especializada” y los grandes medios de comunicación, el maestro fue objeto de múltiples reconocimientos de tipo nacional e internacional. En 1982 – por ejemplo – recibió el premio nacional de poesía de la universidad de Antioquia y un año después, el premio internacional “Lenin de la paz”. Un hombre de cuerpo menudo y de inteligencia gigante que fue consecuente con la barriada de principio a fin. Entre su producción literaria se destacan: Suenan Timbres, La Obreríada, Poemas del abominable hombre del barrio Las Nieves, Antología poética y El Libro de los Fantasmas. En prosa: Tratado de Estética, la Insurrección Desplomada y la Circunstancia Social en el Arte.

Impacto de su creación literaria

En julio de 1926 apareció en Buenos Aires (Argentina) “Índice de la nueva poesía americana”, una antología de poemas vanguardistas, siendo sus editores y prologuistas, el chileno Vicente Huidobro y el argentino Jorge Luis Borges, quienes incluyeron en sus trescientas páginas a sesenta y dos poetas jóvenes de diversos países del continente. El único colombiano incluido en esta oportunidad fue Luis Vidales, quien para entonces había publicado en el mes de febrero de ese año, “Suenan Timbres”.

¿Cómo asimilaron los críticos esta primera obra del joven poeta quindiano? Como casi toda la obra poética vanguardista, los lectores del momento quedaron desconcertados con Suenan Timbres. Encontraron que sus renglones carecían de ritmo y de rima que nada parecía con el verso. Sus temas no eran ni sentimentales ni cultos, trataba temas cotidianos de la ciudad y la gente común y corriente. La tonalidad era distinta, era una tonalidad juguetona y humorística. De igual manera, las palabras no coincidían con el lenguaje poético tradicional, sino que se parecían al lenguaje popular de la calle. La fatal conclusión era que este libro no era poesía. Era el concepto de los poetas academicistas de la naciente burguesía.

Con tenacidad, propia de un gladiador que no se da por vencido aun estando vencido, impuso su estilo y su contenido, el cual fue posteriormente recibido por la gran crítica real y concreta que se encuentra en el pueblo, en el lector desprevenido que se siente reflejado en cada verso, en cada poema. Una poesía social y política comprometida que rasgó el viejo esquema erudito de la burguesía de salón exclusivo y aromatizado donde el pueblo no tiene cabida.

Luis Vidales, es sin lugar a dudas un gigante de las letras sonoras, que se mantuvo enhiesto combatiendo denodadamente la ideología dominante. Fue puesto preso. Amenazado e injuriado en el marco del tenebroso estatuto de seguridad del triste célebre dúo: Julio Cesar Turbay Ayala y Luis Carlos Camacho Leiva. No hizo una sola concesión. Hace un buen rato visitamos su tumba en Calarcá, gracias a la gentil invitación del eximio camarada Nelson Guzmán Baena. Nos impresionó la sencillez del mausoleo. En ese entonces dijimos en voz baja: “Tanta gloria en cripta tan pequeña”. [i]

[i] Gran Enciclopedia  de Colombia. Biblioteca El Tiempo. Círculo de lectores. Literatura 2. Impreso en Colombia. 2007, Círculo de Lectores. Página consultada 54 – 57.