Tolima
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La campaña del senador Gustavo Bolívar: “Duque no me representa”, tiene su asidero en la realidad. Mediocre mandatario representa exclusivamente los intereses de la oligarquía, los grandes consorcios nacionales e internacionales, en otras palabras: El Gran Capital.



Para sustentar esta afirmación no hay necesidad de acudir a grandes elucubraciones teóricas, basta con echar mano del sentido común de sus dos últimas actuaciones. Habría que ser exageradamente obsecuente para hallarle méritos a este petardo puesto al servicio del imperialismo norteamericano y la gran oligarquía.

Lo primero tiene que ver con el manejo de la pandemia del COVID – 19 o Coronavirus. Lo hizo, lo hace y lo seguirá haciendo de una manera irresponsable, bien se podría decir claramente: Criminal. Todo indicaría que Colombia fue el país número 85 en padecer dicha pandemia. No tuvo grandeza, para asimilar 84 experiencias en distintos países del mundo.

El destino le propuso dos alternativas: Sacrificar el negocio del cual hace parte su hermana (Avianca) o cerrar el transporte aéreo, marítimo y terrestre, para impedir el ingreso del virus y salvar más de 50 millones de seres humanos. Al parecer, no dudó en colocarse al lado de Avianca y de su hermana.    

No contento con esto, el estúpido presidente, se ha ido lanza en ristre contra los gobernadores y alcaldes, que han intentado (bien o mal) hacer algo para conjurar semejante pandemia. Todas las acciones las ha subvalorado y criticado. Como reyezuelo: Todo se dará con lo que yo diga, pero resulta que no dice nada. Mantiene como mula atravesada en el camino impidiendo la acción de los mandatarios regionales y locales.

Pero, como si esto fuera poco, en los últimos días lanzó el Decreto 444, por medio del cual ordena quitar recursos de los municipios y departamentos para entregarlos a los bancos y al sector privado. Como dijo el gobernador del Tolima, Ricardo Orozco: No nos da y los pocos recursos que llegan para hacerle frente a la pandemia nos lo quiere quitar para dárselo a los bancos y a la empresa privada. ¡Qué horror!

Cualquier persona, medianamente cuerda y ubicada, dimensiona la perversidad extrema de este mandatario considerado en la arena internacional como sub presidente. Sacrificar todo un país, simplemente para satisfacer las arcas de Luis Carlos Sarmiento Angulo, realmente no tiene presentación y menos justificación de ninguna naturaleza.

A la profunda crisis que se viene incubando a pasos agigantados, aprovechando “la chispa” del Coronavirus el sector financiero se coloca en la vanguardia en aprovechar la situación de salubridad para robustecer sus arcas y tratar de blindarse. Al pueblo, entonces, que se lo lleve el carajo, como se dice popularmente.

En su afán de despistar el mayor número de personas, seguramente el régimen que regenta en Colombia este personaje de ideas cortas y confusas, responsabilizará a la pandemia como la causante de la crisis, lo cual no es cierto. Como se ha venido diciendo la pandemia es como la “chispa” que hizo explosión de todo un conjunto de cosas mal hechas y que a diario se presentan tangencialmente en los medios de comunicación. Se dice que el 20 de julio de 1810, la causa de la protesta fue el Florero de Llorente. No es cierto. Fue la “chispa” de algo que tenía múltiples razones y que se venía cocinando, como la represión y explotación extrema del avaro invasor español.

Así las cosas, al igual que el senador Gustavo Bolívar, yo también digo con absoluta convicción: “Iván Duque Márquez no me representa”.