Tolima
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La decisión del presidente de la república de Colombia, Iván Duque Márquez, de mandar a los obreros a la calle, simplemente para cumplirle fielmente a los empresarios y la gran oligarquía, bien puede calificarse de crimen atroz de lesa humanidad. Es lo mismo que mandar a un ejército al campo de batalla, sin armamento y sin estrategia, como se suele decir popularmente: “A la de Dios”.



Y mientras esto ocurre, ordena a la gran burguesía resguardarse aún más en sitios a todo dar con lo más granado de medicamentos y de los galenos. Al congreso le ordena seguir legislando virtualmente, cancelándole sus jugosas dietas cumplidamente.

Sin sonrojarse el inepto mandatario toma a los obreros como “conejillos de indias”, sin contraer un músculo de su rostro. Manda al matadero a miles y miles de obreros, con el único propósito de no perjudicar la economía burguesa de los grandes explotadores de este país. Es el pueblo esclavo de la economía capitalista, cuando debería ser al contrario, la economía esclava del pueblo.

Con toda seguridad, en adelante, la información se restringirá más de lo restringida que está, no será raro que comience a afirmarse en estos medios que la pandemia no era tan peligrosa como se decía y las estadísticas de afectados y muertos caigan en el sótano del olvido y la censura. No hay sistema económico más criminal e inhumano que el capitalismo. Para la muestra: Un botón.

Uno de los senadores de izquierda más consecuentes y directos en la denuncia durante esta pandemia desde las redes sociales es Gustavo Bolívar. Con qué carácter, coraje y conciencia social, ha venido desenmascarando a esta pútrida oligarquía colombiana. Su esfuerzo, jugándose el pellejo día a día, no puede caer en tierra árida. Hay que apoyarlo fortaleciendo el gran movimiento “Colombia Humana – Unión Patriótica”. Nuestra rabia e indignación, deben transformarse en organización y lucha política. Colombia no puede seguir gobernada por esta clase corrupta, descompuesta y criminal. El pueblo tiene que demostrar que es superior a sus dirigentes, tiene que decidirse.

La orden del “presidentico” estúpido y mediocre es que el pueblo se vaya a la calle y la rancia oligarquía se resguarde. Gustavo Bolívar, reflexiona así: “Pues también salgamos nosotros los congresistas. Es hora que nos reunamos presencialmente. O, acaso, para nosotros sí hay riesgo, la vida nuestra vale más que la de ellos, o sea, a ellos sí mandémoslos a que se infecten y que se mueran, y nosotros sigamos por internet porque es muy peligroso, nos contagiamos, cuidado nos contagiamos, no nos reunamos porque nos contagiamos. Ah, pero el albañil, no cuenta, no vale, es un pobre miserable. A él sí mandémoslo a la guerra para que se infecte y se muera. No señores: Si queremos ser coherentes, tenemos que dar ejemplo y tenemos que reunirnos presencialmente desde la semana entrante. O todos en la cama o todos en el suelo”, señala el senador Gustavo Bolívar.  

“Si es así, agrega el senador, hay que pedirle al presidente que eche atrás ese decreto y que cierre la economía para todos y que para todos la abra el mismo día, porque aquí no hay ciudadanos de primera, ni segunda, ni de tercera clase (perdón sí hay), pero no debería haber”, agrega.

Ante todas estas bellaquerías hay que actuar con decisión y coraje. No es suficiente con indignarnos, hay que ir más allá: Actuar organizada y políticamente. Insistir en la unidad en el barrio y en la vereda más distante. Avanzar en comunión. No hay otra alternativa.