Tolima
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Un niño hecho guerrillero por obra y gracia de un Estado infame e indolente, que se ha sostenido históricamente en el mar hirsuto de la violencia y la brutal explotación del hombre por el hombre. En cualquier país medianamente civilizado a esa edad, los niños van a la escuela, al colegio, al campo deportivo o a la heladería a saborear una paleta o un simple helado. Comparten al lado de sus padres aventuras mágicas que traen consigo los libros animados, las películas y los cuentos de hadas. Los niños son niños con toda su inocencia y pureza. No fue así para Jaime Guaraca. El mundo tormentoso y azaroso del terrorismo de estado acechaba en cada paso que daba por la exuberante región que trajinaba. No entendía las causas, simplemente padecía las consecuencias del monstruoso sistema capitalista.



El régimen lo obligó a ser guerrillero a los trece años. “La experiencia fue lo normal – dice – un muchacho en la fila, que cuando daban las voces de mando, había que hacer lo mismo que hacía el resto. Y si se iba a cumplir una tarea, iba uno y hacía lo que podía, de acuerdo a su edad. Nadie le exigía más de la cuenta. Era andando y andando a Colombia, como se dice”.

“El reclutamiento lo pedí yo mismo en el Davis, lo pedí al oficial de servicio. Fui y le dije que quería que me aceptaran en la fila de disponibles y él anotó mi nombre y me dijo que sí. Cuando eso estaba ahí un muchacho que le decían Cardenal, era un político para la juventud y para los pioneros. El oficial de servicios, me dice: Todo el mundo que viene aquí se pone un seudónimo, un apodo o nombre cualquiera, no el propio nombre. ¿Usted cómo se va a poner?, me dice. Le dije: Yo no sé. Entonces este muchacho Cardenal, dice: No, pues póngalo Jaime. Y así me anotaron desde 1951 para acá, todo el mundo me llama Jaime”.

¿Qué sintió el niño guerrillero en el primer combate? Es honesto al contestar el sentimiento que experimentó la primera vez. Dice: “En eso, en general, hay que decir que a todo mundo le da miedo, porque uno se va a enfrentar a tiros, y uno no sabe si el otro que enfrenta es más hábil que uno. Además, si uno le tira y no le pega, el que viene sí viene dispuesto a tirar a pegarle. Si el arma no le da fuego, queda embarcado, como se dice. Entonces, uno siempre va al combate pensando en esas cosas. Pero, más sin embargo, lleva en la mente, a la vez, la esperanza de que vaya a triunfar. En este momento no me acuerdo donde fue mi primer combate, porque de muchacho nos tocó pelear con los pájaros (Conservadores armados) y después sí con el ejército”.

El demencial plan norteamericano: “Latin América Securety Operatión”, conocido universalmente como “Plan Laso”, lo define Jaime Guaraca como una política de intromisión de Estados Unidos en Colombia, con el único propósito de evitar en el país una revolución socialista al estilo Cuba. Afirma: “Esa fue una política de Estados Unidos, que se inventó para contrarrestar en Colombia la posibilidad de una Revolución triunfante como la de Cuba. Entonces, se inventó ese plan Laso con una serie de promesas, con una serie de ofrecimientos, que tampoco cumplió, porque no era para cumplirlos, era sinceramente para calmar los ánimos y poder controlar a la gente, no tenía ninguna intención de resolver el problema de la tierra, ni de la vivienda, ni de la escuela, ni nada de lo que prometía”.

Agrega: “La gente realmente no comprendió nada del verdadero objetivo del plan Laso, solamente la dirección era la que dominaba, pero ni el campesino se daba cuenta de eso. En esa época tampoco era mucho lo que se hablaba con el campesino para explicarle esas cosas. No era mucho lo que se hacía de política. El plan Laso no movilizó gente así. Estaban los puestos militares, pero no movilizó gente. Se vino a movilizar gente con la “Operación Marquetalia”.

“Antes, la base militar de Gaitania había movilizado cinco mil hombres contra nosotros, buscando la vía hacia Marquetalia, llegando hasta San Miguel. Pero, en ese trayecto, por las dos vías que penetraron, se peleó, se mataron soldados, se cogieron armas y ellos retrocedieron a Gaitania nuevamente. ¿Por qué retrocedieron a Gaitania? Porque hubo también protestas en las ciudades, en Bogotá, Cali, Medellín. Además, la resistencia nuestra. El otro fenómeno es que todavía no habían concluido con el plan de la Operación Marquetalia, hasta dos años después”.

“El primer combate de la guerrilla con el ejército fue el 27 de mayo de 1964. Esa es la fecha. Aunque hay algunas cosas que no estoy de acuerdo con lo que se dice, porque, por ejemplo, para hacerle un poco de historia, brevemente, en abril llegó Jacobo Arenas y Hernando González a la zona, enviados por el Partido Comunista. Cuando ellos llegan a la zona, nosotros ya estábamos en trincheras esperando el ejército que se metiera. Ellos encontraron fue un grupo organizado, militante de Partido, dispuesto a hacer resistencia. Había otras cosas que no estaban acordes con la situación, pero que existíamos ya como guerrilla sí, entonces en el mismo mes de abril, tal vez el 25, nos reunimos la dirección del movimiento agrario con Jacobo Arenas y Hernando González. La dirección de ese momento de Marquetalia era: El camarada Marulanda, el jefe; secretario político era Isauro Yosa; el segundo era Isaías Pardo; luego, seguía yo como secretario de organización; Darío Lozano, secretario de finanzas; Jesús Medina López, secretario de agitación y propaganda y otros compañeros del Estado Mayor, como Luis Pardo y Rogelio Díaz”.

“Nos reunimos con ellos y ellos informaron todo lo que tenían previsto los mandos militares para realizar la Operación Marquetalia. Entonces, comenzamos por ver, por ejemplo: Tiempo de duración de la operación; ellos se había propuesto tiempo indefinido, no había tiempo limitado para esa operación. Ahora, el volumen que iba a participar en la operación: Se conoció desde entonces que estaban asignados 16 mil hombres del ejército, con el conocimiento de que si hacía falta, le agregaban otros batallones más. En cuanto a la logística: Tenían garantizado toda la logística que fuera necesaria, medios de transporte: Aéreo y terrestre, lo que fuera. Instrucción: Era la flor y nata del ejército colombiano que iba a participar con formación de contrainsurgencia que les permitía penetrar a donde quisieran, a donde se lo propusieran”.

“En vista de esa situación, el camarada Marulanda pidió un plazo para estudiar, para pensar él solo por ahí sobre el tema y, la orden era que todos pensáramos sobre lo mismo y luego nos reuníamos para seguir la discusión. Así fue. Se levantó la sesión, pero al poco rato, el camarada pidió que se reanudara la sesión y cuando se reanuda la sesión, pidió la palabra y expuso lo que había pensado. Dijo: Esa operación que el gobierno planea contra nosotros, es una operación muy grande y peligrosa, pero, por peligrosa que sea, nuestro deber es resistir y vencer. Pero para eso, se necesita que nosotros quedemos móviles, totalmente móviles. Eso quiere decir que toda la población civil que está a nuestro cargo, hay que evacuarla a la periferia. Eran todas las familias nuestras, los hijos y todo, que los teníamos entre la selva, como en tres o cuatro lugares. Dijo: Propongo 48 horas para que haya evacuado todo mundo. El que no se adapte a la vida de la guerrilla, que sea un inválido, un anciano, una señora, un niño, hay que evacuarlo. Se aprobó eso y partimos enseguida a cumplir la misión de evacuar a la población civil. Después que se hizo todo eso, volvimos a reunirnos y el camarada distribuyó el plan con el que se iba a hacer resistencia. Asignó a los caminos por los que el ejército iría a entrar los grupos. Por ejemplo: Para el Puerto asignó a Abanico con cinco compañeros; por el camino rial de Salvador a San Miguel, asignó a Miguel Pascuas con ocho compañeros y, por la Suiza, me nombró a mí y a Darío Lozano, jefe con ocho compañeros también. Así es como el primer combate que se libra el 27 de mayo de 1964, lo hicimos nosotros. Yo era el que estaba allí, comandando el grupito y fui el que disparé el primer tiro ese día, a las 9:15 de la mañana, con el fusil que portaba. Ese fue el inicio de los combates allá. Nosotros peleamos ese rato allí y después de unas horas nos cambiamos de sitio, al otro lado del río San Pedro, y a las 4:30 de la tarde, llegó Isaías. Isaías había sido nombrado comandante operativo que movía a la gente para un lado y para el otro. El secretariado para la resistencia era: Manuel Marulanda Vélez, Isauro Yosa, Jacobo Arenas y Hernando González. Isaías, no estaba en el momento del combate, estaba por los lados de Peña Rica, pero se dio cuenta y llegó a las 4:30 de la tarde, donde estábamos nosotros, pero ya nosotros habíamos cambiado de sitio. Con él bajaba Luis González, Luis Salgado, este último fue el primero que nos mataron. Él bajaba con Joselo y Pasolento, que era el grupo que andaba con Isaías. Por eso, Joselo no estuvo en el combate, pero en un discurso que Jacobo Arenas dio, todo emocionado, dice: Que el combate que dirigió Joselo en la Suiza, y así se ha quedado. Todo el mundo habla de que fue Joselo el que dirigió ese combate y no es cierto eso. Además, por ese tiempo Joselo estaba sancionado, no tenía ningún cargo de responsabilidad, no era miembro todavía de la Dirección de Marquetalia. La sanción era por fallas, errores, que cometía cuando se emborrachaba, era muy borracho. En ese tiempo estaba sancionado por eso. Los que hicimos la pelea por ese lado, ya Isaías se vincula, los diez que habíamos ahí y cinco con Isaías, éramos quince; quince hicimos la pelea hasta que tomaron a Marquetalia. El camarada Marulanda, se movía de un lado para otro, dirigiendo, planeando y planificando, para donde tenía que moverse uno, para donde tenía que moverse el otro. Ese era el trabajo de él”. (Espere la continuación)