Tolima
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¿Cuál es la presencia de la literatura tolimense en el concierto nacional e internacional? ¿Qué reconocimiento tuvo y tiene? Para despejar un poco estos interrogantes, hablamos con el maestro José Antonio Vergel, ex presidente de la academia tolimense de la lengua, conocido poeta y escritor. Hasta el momento ha escrito seis libros, entre ellos, uno dedicado a conocer la vida y obra del considerado poeta del Tolima, Pomala, quien fue asesinado por la policía secreta, el tenebroso Servicio de Inteligencia colombiana (SIC) y quemada parte de su brillante producción literaria.



El recuento que hace el maestro Vergel que vivió más de 20 años en la ex URSS, exactamente en Moscú y otros países socialistas, resulta interesante por cuanto narra a vuelo de mariposas amarillas como diría García Márquez la historia de la literatura en este departamento corazón geográfico de Colombia. La presencia, según señala, comienza en el período de la conquista y en la actualidad brilla con poetas como William Ospina, entre otros.

En su residencia, en medio de libros y cuadros, saboreando un exquisito tinto preparado por el maestro Vergel pudimos conversar amenamente sobre estos temas. Una síntesis presentamos a nuestros gentiles lectores:

-          José Antonio Vergel, ex presidente de la Academia tolimense de la lengua castellana. ¿Cómo analiza usted la producción literaria en el departamento de Tolima?

La historia literaria del departamento del Tolima, casi podríamos decir que comienza con la conquista. Esteban Palacio fue el primer gran novelista del Tolima y con él otras personas. Incluso, mujeres se han destacado.

Aquí, tuvimos la gran poetiza llamada Luz Stella, era María Cárdenas Roa su nombre de pila, hija del general Plácido Cárdenas que fue gobernador del Tolima. Ella escribió muchos poemas del Tolima, sobre todo acerca de los niños, es decir, poesía infantil.

Tuvo un programa por la Voz del Tolima durante mucho tiempo, especialmente dedicado a la juventud y a los niños. También escribió una novela cuya edición fue muy limitada llamada: “El río que llora”. Es una novela que trata de la angustia del pueblo colombiano. Era un poquito del norte del Tolima.

Ella fue poetisa y novelista. No se le ha hecho hasta ahora un estudio serio a este personaje.

El primer poeta del Tolima es Jesús Antonio Cruz, que figuró con el nombre literario de Martín Pomala. El sí, durante mucho tiempo, fue conocido, lo elogió el maestro Guillermo León Valencia, Marco Fidel Suárez, Manuel Antonio Bonilla. Gente importantísima de esa época.

Escribió un libro que se llama: “Sangre”. Se lo publicó Nicanor Velásquez Ortiz en asocio con Manuel Antonio Bonilla, escritor valluno pero que duró harto tiempo en el Tolima. Fue profesor de San Simón, escribió obras literarias, una de ellas fue: “Orientaciones literarias”.

Lógicamente que el Tolima tiene muchos poetas ahora famosos. Para citar unos pocos: Germán Pardo García, que fue propuesto dos veces para premio Nobel de Literatura, escribió más de 35 obras, murió en Méjico. Los mejicanos lo tienen casi como poeta de ellos.

William Ospina es el poeta del Tolima en este momento. Pero antes de William Ospina, existió Juan Lozano y Lozano, es el autor de unos sonetos hermosísimos, entre esos, celebrados en la literatura colombiana, incluso, una antología, un poema que se llama: “La catedral de Colonia”, es un soneto que describe poéticamente ese gran monumento de la arquitectura alemana.

Hay personajes de esa naturaleza que realmente se han dedicado a la literatura. Aquí, hay un amigo de las letras que es Carlos Orlando Pardo, que escribió un compendio de la literatura del Tolima. Novelistas del Tolima, los científicos del Tolima, los poetas del Tolima. Es el que más se ha dedicado a eso.

Desde luego, desde este siglo para acá, es decir, del 2000 para acá, prácticamente, esos nuevos poetas, escritores, ensayistas, críticos y periodistas, a todos ellos falta hacerle su biografía y hacer un libro para destacarlos.

-          Maestro, en escenario nacional, ¿Qué espacio ha ocupado las letras tolimenses?

Juan Lozano y Lozano fue muy conocido, Luz Stella, fue muy conocida; Germán Pardo García fue conocidísimo; William Ospina es el que está en este momento punteando, ya tiene varios premios. Por ejemplo, el Rómulo Gallego, Miguel Ángel Asturias. Son premios que en cierta manera anticipan de pronto a un premio Nobel.

Cuando lo presentamos en la plazoleta Darío Echandía de la ciudad de Ibagué, le dije: “Siga escribiendo que usted tiene una trayectoria y lo ha hecho”. Ya tiene unas seis novelas escritas buenas. Pero, no es intrigante, es muy modesto, diría que es muy tímido, para eso también se necesita que haya un grupo de personas que lo destaque, que se hable de él, que haga ensayos sobre él, que haga seminarios sobre él, sobre su obra. Eso hace falta para destacarlo. De otra manera, no se logra que una persona sea conocida.

-          ¿Cuántos libros usted ha escrito?

He escrito seis obras. La primera fue: “Pomala, su sangre y su canto”, después, “Casa Maldita”, que es una serie de cuentos todos de origen tolimense. Otro: “El hombre no nació para morir”, eso ya es poesía y crítica.

Yo siempre creo que los hombres y las mujeres, no nacimos para morirnos, nacimos para vivir, para perdurar así nos tengamos que meter debajo y ponernos la tierra de ruana. Eso no importa. Si usted hace una obra buena, el tiempo la puede salvar, como se ha salvado Miguel de Cervantes Saavedra, Cesar López de Vega, como se está salvando William Ospina, como se está salvando Juan Lozano y Lozano, como el premio Nobel nuestro, Gabriel García Márquez.

Colombia ha sido un país que ha sido llamado: “País de poetas”. Pablo Neruda, fue el que dijo que Colombia era un país de poetas. Llegaba con frecuencia aquí, a hablar con los poetas colombianos.

Lo más curioso de eso es que había un poeta llanero gran gestor del movimiento Piedra y Cielo, era conservador y salía siempre a recibir a Pablo Neruda. Neruda le preguntaba qué hay de Colombia. Este poeta le decía todo lo bueno y lo malo que estaba sucediendo en el país en el momento. Le informaba de todo lo malo y lo bueno que tenía Colombia. Al final le decía: “Esa es Colombia, Pablo”. Arturo Camacho Rivera es un gran poeta del Tolima.

-          Hablemos un poquito de su obra intitulada: Pomala, su sangre y su canto. ¿De qué trata esta obra?

Yo empecé a conocer a Pomala por un poeta del Tolima que se llamaba Jesús María Beltrán Herrera, era dueño de la plazoleta Santa Librada, era comerciante, pero este Jesús María Beltrán Herrera escribió poesía y muy buena, del corte de la que escribía Tierra de Promisión, del poeta huilense.

Yo escribía poesía y se la mostraba. Era estudiante. Fue mi acudiente. Me decía: “Chepe Antonio: Vamos a trabajar, yo estoy escribiendo unos poemas, camine me acompaña”. Él salía del almacén, cogía la máquina de escribir y se ponía a corregir sus poemas. Comenzaba a corregir unos sonetos en alejandrino y otros en endecasílabo y comenzaba a leérmelo y a preguntarme: ¿No están cojos? Yo le decía: “Están bien. No les sobra una sílaba, ni le falta”. Así, comenzábamos a trabajar hasta las doce de la noche o una de la mañana. Así me hice amigo de él. 

Entonces, comenzaba a leerme a Pomala. Él fue el que me mostró el libro: “Sangre y otros poemas”. Ahí estaba el poema Sangre, que es el canto al Tolima. Es un poema largo, más de 200 versos. Ese es el canto al Tolima. Este poema se inspira en el río Saldaña, escribió sobre el paisaje tolimense. Nació en el municipio de Ataco. Le cantó al Tolima.

Un tolimense que le canta al departamento, es el cantor del Tolima. Por eso Pomala tiene ese nombre. Pomala tuvo una fortuna. Los hermanos García Calderón del Perú, tenían una revista en París (Francia), se llamaba la revista: “América”. En alguna ocasión vieron un poema de Pomala y les pareció tan bonito que lo publicaron en París. Él no se dio cuenta. Después le enviaron un ejemplar a él. Es el primer poeta tolimense publicado en francés, por los hermanos García Calderón, peruanos.

Eso me dio a mí, como aliento para decir: “Por qué no seguimos por esa línea hablando del poeta Pomala”. Eso es el efecto de este libro que escribí que se llama: “Pomala, su sangre y su canto”, donde recojo unas 43 poesías que estaban regadas en varios periódicos de esa época: El Cronista y otros periódicos de la época. Así comencé. Después de publicado el libro, aparecieron nuevos poemas. Incluso, encuentro un poema al Tolima grandísimo que es toda una página de un periódico.

Pomala tuvo dos etapas: Una etapa de lucidez y una etapa de oscurantismo (Locura), hubo que llevarlo al manicomio, hablando claramente. No coordinaba. Estando en el manicomio, en ratos de lucidez, los locos tienen ratos de lucidez, escribió más de mil poemas. Pero, en una ocasión, él vivía en la carrera primera entre las calles 10 y 11, llegó a la policía recoger no sé qué y encontró un mundo de papeles. Nadie hacía colección de papeles en ese tiempo. Y encontraron que había poesía los policías del SIC (Servicio de Inteligencia Colombiana, después DAS), que consideraba que todo tipo de poesía era subversiva. Hicieron un montón y quemaron toda la obra de Pomala. Se salvó apenas lo que se había publicado. Esa es la desgracia del poeta. Es el Tolima manejado por ciertos tipos oscurantistas.

Sin embargo, después y a pesar de eso, se ha descubierto más poesía pero no se ha podido recoger. Yo, posiblemente, si saco la segunda edición incluyo esos poemas que hacen falta del poeta Pomala. Va a ser difícil porque eso está regado en Bogotá, Popayán, Santander.

Era un hombre muy conocido. Era frecuente que la gente le pidiera que dejara un poema para ser publicado, muchos de ellos ni él mismo se dio cuenta que eran publicados.

-          ¿Cuál fue el final del poeta Pomala?

El poeta Pomala tuvo una etapa de oscuridad mental (Locura), pero él detestaba a los del SIC, porque eran asesinos. Él no tenía miedo en decirle de frente que eran asesinos. Esos tipos no hallaban cómo quebrarlo. Hasta que un día en la mañana salió a comprar el periódico, siempre salía a comprarlo, porque a veces le publicaba algunas cosas, especialmente El Cronista y no volvió. Se desapareció. Aparece asesinado arriba en ese tiempo no se llamaba La Coqueta, eso hoy está urbanizado. Era bosque, monte espeso. Ahí, apareció muerto el poeta.

Los del SIC fueron los que lo secuestraron y lo asesinaron. Esto está contado en mi libro cómo lo mataron y todo. Después la prensa misma dijeron: ¿De qué murió Pomala? ¿Quién asesinó a Pomala? El Comercio, por ejemplo, que diría Miguelito Cárdenas que era de la plaza de mercado que tenía el periódico y era el vocero de los trabajadores de la plaza de mercado. El Cronista también. ¿Por qué mataron al poeta? Pues, claro era por eso, porque decirle de frente asesino a los asesinos. Eso le costó su vida.


Escritor tolimense José Antonio Vergel. Fotos Nelosi.