Tolima
Tipografía

Que al doctor Guillermo Alfonso Jaramillo lo anima un espíritu neoliberal en sus decisiones como Alcalde es cosa que cada vez se presta a menos dudas. Para muestra un botón.



En la campaña que lo llevó a la Alcaldía se comprometió a extender y mejorar los servicios de salud en las zonas rurales, incluso con visitas domiciliarias a los campesinos. Lo que hoy vemos nada tiene que ver con ese compromiso, pues no habrá contratación de nuevo personal para atenderlo. Y con relación al sector urbano, lo que se infiere de sus medidas es la mayor mengua de lo poco que hoy existe.

Para comenzar, los trabajadores están asustados, y no es para menos. Ellos saben que el burgomaestre es hombre de armas tomar, que donde pone el ojo, pone la bala, y que el ojo y la bala están puestos en ellos. Ha comenzado con la ilegal decisión de reducirles el salario en un seis por ciento con respecto a lo que devengaban el año pasado, ha seguido con la reclasificación de los contratistas a término indefinido para pasarlos al régimen de provisionalidad, con lo cual se facilitarán aún más sus despidos, y continuado con la de despedir el 31 de marzo a 99 valiosos trabajadores que se hacen indispensables para que las tareas misionales no se sigan deteriorando, como lo han seguido siendo bajo la actual administración.

En el acto de protesta celebrado el pasado 2 de marzo frente a las instalaciones del Hospital San Francisco, Yesid Camacho Jiménez, presidente nacional de Anthoc, el más importante sindicato de los trabajadores de la salud, al manifestar sus preocupaciones por lo que viene ocurriendo, respaldó la iniciativa de fusionar el Hospital con la USI, pero respetando los derechos de los trabajadores, y demandó del Gobierno nacional y de las EPS el pago de sus deudas con las IPS y parar definitivamente la corrupción y la politiquería, que tantos beneficios les reportan a los alcaldes y gobernadores de muchos departamentos.

Pero lo que más debe preocuparnos es su denuncia de que el alcalde de Ibagué es socio de la clínica Foscal (Carlos Ardila Lülle) y de una cantidad de negocios de salud, de los que hacen parte amigos que trabajan en el propio ministerio de salud. Es decir: “Esto es todo un negocio armado desde el ministerio de salud, trasladado a todo el territorio del departamento de Tolima, y en particular a la ciudad de Ibagué”.

Estas son palabras de marca mayor que, de ser ciertas, explicarían las actuales medidas del burgomaestre y las que pueden venir después, si no se da un fuerte movimiento ciudadano para impedirlo.

Gráfica pie de foto.-Masacre laboral en el hospital San Francisco. Foto: Ecos del Combeima