Tolima
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Al conversatorio unitario: “Paz, Convergencia y Territorio”, realizado en el hotel Ambalá de la ciudad de Ibagué (Tolima), el pasado 4 de agosto, asistió el ex senador liberal Jairo Rivera Morales, quien hizo importantes planteamientos de cara al momento histórico que está viviendo Colombia con la paz y el proceso de implementación de los acuerdos con las Farc-Ep concebidos en la Habana (Cuba) y firmados en el teatro Colón de Bogotá el año anterior.



Al decir verdad el doctor Rivera Morales ha dado un salto cualitativo importante en el terreno de la política. Hoy dimensiona la esperanza para millones de colombianos y colombianas desde la perspectiva de la izquierda. Incluso, anunció que hará parte del Partido de la Paz de este movimiento guerrillero una vez constituido éste. Jairo Rivera Morales, es un hombre de provincia con muchos anhelos de ser protagonista del nuevo momento que vive Colombia. Ojalá la práctica política con la ética le permita el sueño dorado que también añora el pueblo colombiano en su conjunto.

Fue contundente al decir que el momento histórico que atraviesa el país tiene directa relación con la paz y la violencia, es decir, con el fascismo. Por eso propuso un frente amplio y democrático: “Necesitamos es un frente amplio y democrático contra el fascismo”, dijo.

En ese sentido señaló que el fascismo no era solamente Uribe Vélez. En palabras suyas: “El fascismo no es solo Uribe, el fascismo es el sentido común que se ha apoderado de la sociedad colombiana”.

Defendió con decisión la postura de las Farc-Ep, afirmando que la violencia no es invento de las Farc, es invento de los que ocupan las altas esferas del Estado colombiano. Además, explicó la profunda convicción de paz que siempre ha sostenido este movimiento guerrillero. “Este proceso de paz se debe más a las Farc que al gobierno”.

Dijo que la guerrilla no fue a la mesa de paz porque estaba derrotada, fue por su profunda vocación de paz, la paz fue un imperativo de su máximo comandante de este movimiento guerrillero, Manuel Marulanda Vélez, quien pocos días de morir ratificó su compromiso afirmando: “Hay que hacer la paz”.

A propósito del comandante Marulanda, Jairo Rivera Morales, dijo que después de Gabriel García Márquez, el comandante Manuel Marulanda Vélez era el colombiano más conocido internacionalmente.

Sostuvo que el movimiento fariano llegó a tener 35 mil hombres en armas más 15 y 20 mil milicianos en los pueblos y ciudades. Los Estados Unidos llegaron a tener embajador clandestino en Arauca y otras regiones de los llanos para interactuar con esta guerrilla, pues al parecer este país creía que rápidamente las Farc-Ep serían poder en Colombia. “Las Farc fue gobierno en un gran territorio colombiano”, indicó.

Dijo que en Colombia no hay democracia. “Un nación donde campea la corrupción no puede ser democrática”.

El llamado que hizo Jairo Morales desde el Tolima es a fortalecer la unidad, construir la unidad, rechazar la estigmatización, abrazar la decisión de las Farc-Ep de continuar la lucha únicamente por la vía política, elegir un parlamento y un presidente que se preocupen por la paz y cerrarle el espacio al fascismo que representa el Centro Democrático y otros esperpentos como el mismo Germán Vargas Lleras.

Destacó la vida y obra del tolimense general José María Melo, Gaitán y los esfuerzos por la paz que se han hecho desde el Tolima.

La página web: www.pacocol.org registró apartes de su intervención, de la siguiente manera:

“Manuel Marulanda Vélez, después de Gabriel García Márquez, es el personaje más universal que tiene Colombia. Marulanda es un hombre conocido en el Japón, en la China, en la India, en la Argentina, en los Estados Unidos y en Colombia casi menos y además con connotaciones a veces peyorativas que no se compadecen con lo que fue una lucha de 60 años por la democracia, por la igualdad, por la justicia”.

“Voy a lanzar simplemente unas pildoritas sobre el tema de la unidad: Primera: Estamos en el suelo donde nació y vivió uno de los hombres más importantes de la historia de Colombia: El General José María Melo”.

“En Chiapas (Méjico) lo quieren mucho e hicieron el descubrimiento de un busto y nos invitaron. Territorio de mayoría indígena. Melo fue un hombre continental. Un hombre que traspasó la frontera. Estuvo peleando en el Ecuador, Perú, Venezuela, Panamá, Honduras, el Salvador, Guatemala y Méjico donde murió”.

“¿Por qué traigo a colación esto? Para mí es el tolimense más grande de todos los tiempos. Es mucho decir, porque hubo Manuel Murillo Toro que también fue un hombre grande en la historia”.

“El fracaso de Melo postergó la modernidad en Colombia. Melo es un hombre que da un golpe de Estado (así lo llaman los “demócratas” burgueses), el 17 de abril de 1954, le pedía al general Obando que clausurara el congreso, era un congreso espúreo que había sido elegido en contra de las mayorías del pueblo colombiano, cosa que ha ocurrido muchísimas veces”.

“Ese congreso siguiendo las orientaciones Florentino González, se había dedicado a implementar en la mitad del siglo XIX, lo que hoy en día llamamos: Neoliberalismo. Es decir, el libre cambismo, que había propuesto los franceses antes de Napoleón Bonaparte”.

“Obando no daba el golpe, Melo lo dio. Y dice Gerardo Molina en uno de sus libros que ese no fue un golpe de Estado, sino un golpe popular”.

“Es que la democracia no es el simple equilibrio de los poderes, los pesos y los contrapesos. No, la democracia es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Nadie la ha definido mejor que Abraham Lincoln. Y eso fue Melo gobernando la nación”.

“Esa derrota de él, se constituyó en el primer frente nacional de la historia colombiana. Fueron cuatro ejércitos desde distintos flancos que lo derrotaron. Esa derrota significó la postergación de la modernidad en Colombia”.

“Y esa postergación de la modernidad, el sustrato que nos da, es que en Colombia nunca ha habido democracia. Nunca. La democracia ha sido como decía Jorge Eliécer Gaitán: Un plato de lentejas, para hacer favores, por eso se entronizó el clientelismo y la corrupción hace mucho tiempo”.

“Una nación donde campea la corrupción, no puede ser una nación democrática. Eso es paja. Eso se lo oí decir al rector de la universidad Externado de Colombia: “Donde hay corrupción no hay democracia”, dijo”.

“Y el doctor Carlos Gaviria Díaz, nuestro último gran líder de la izquierda colombiana, decía: “Donde no hay sinceridad tampoco puede haber democracia”, porque es que la democracia colombiana ha sido tramposa y violenta. Y ha sido tramposa por violenta y violenta por tramposa”.

“Concluimos en una cosa grandiosa de nuestra historia después de Melo y de todo lo que pasó, la creación del Partido Socialista Revolucionario de María Cano, Giraldo, otro tolimense: Raúl Eduardo Mahecha, el genio histórico que algunos izquierdistas no reconocen, que se llama Jorge Eliécer Gaitán. Es el líder popular más grande de la historia colombiana”.

“A mí me decía Gilberto Vieira, compañero en la cámara de representantes: “Nosotros los comunistas cometimos un error en el 48. Él lo reconocía no haber apoyado a Gaitán, “pero lo hemos corregido con creces”, me decía Gilberto Vieira, porque después de muerto Gaitán, los más gaitanistas fueron los comunistas. Eso me lo dijo cuando todavía no había ocurrido el genocidio espantoso de la Unión Patriótica”. 

“Somos herederos de Gaitán, los que estamos en la lucha por el pueblo, por las reivindicaciones populares y sobre todo por la paz. No hay que olvidar que el último gran discurso de Gaitán, el 7 de febrero de 1948, en la plaza de Bolívar se llamó: “La oración por la paz”.

“Gaitán se preocupó por la unidad del Partido Liberal, que él lo había convertido en el Partido del Pueblo. Así quedó consagrado en la plataforma de Colón, hasta cuando Carlos Lleras Restrepo en 1963, lo borró y puso: “Coalición de matices de izquierda”. Otra cosa. Después fue peor”.

“Pero la verdad, se preocupó por la unidad hasta el punto que lo coloco como ejemplo porque estamos hablando de unidad”.

“Gabriel Turbay fue el candidato a la presidencia por el Partido Liberal, era un candidato de la burguesía liberal, pero que no era una amenaza contra la democracia, representaba esa misma oligarquía de López Pumarejo, Eduardo Santos, Darío Echandía, etc, etc.”.

“Gaitán acepta que el candidato sea Gabriel Turbay y hacen un pacto que ya estaba para la firma, lo cuenta un biógrafo de Gaitán, que escribió un libro que se llama: “El hombre que fue un pueblo”. Entra una llamada, en la que le dicen que Gaitán no tiene por qué ser el jefe, que no tiene por qué haber pacto para que en el 50 Gaitán sea el candidato, que él es el candidato legítimo porque es el candidato de una convención. El tipo sale y le pega una vaciada a Gaitán, y Gaitán se retira. De ahí viene la división fatal. El Partido Liberal saca más de 500 mil votos y Ospina Pérez gana la presidencia con 400 mil, por la división entre Gaitán y Turbay”.

“Yo pongo este ejemplo, porque es que estamos viviendo un momento parecido. La asechanza contra Colombia en este momento de paz, porque estamos en un momento de paz, es el fascismo. Sobre eso no tenemos que equivocarnos”.

“El problema de Colombia hoy en día no es la corrupción, la corrupción ha sido siempre, desde cuando el General Rafael Uribe Uribe hacía sus debates contra Rafael Núñez con el tema de los caballos y todo eso, siempre ha habido corrupción en Colombia. La clase dirigente colombiana siempre ha sido corrupta. Antonio Nariño decía en la Bagatela o en El Correo, no recuerdo bien: “Es que nosotros los criollos pareciera que no queremos la libertad, sino el mando, para hacer lo mismo que hacían los que habían llegado de la península ibérica: Robarse todo”.

“Entonces, el tema central realmente no es la corrupción ahora, es en el sentido de que nuestras instituciones son perversas y unas instituciones perversas tienen que generar corrupción. Pero el tema ahorita es la paz o la guerra”.

“A este presidente con el que tenemos tantas diferencias, tantos antagonismos, hay que hacerle un reconocimiento que ya se lo hizo Belisario Betancur en una carta escrita que le hizo entrega en estos días. Le dice: “Usted llevó esto hasta donde ninguno de nosotros había sido capaz de llevarlo”. Es un reconocimiento que merece ante la historia. Eso nadie lo va a borrar, con errores, equivocaciones, con trampa, hasta con zancadilla y con mil vainas más”.

“Pero este proceso se le debe más a las Farc que al gobierno. Ha habido una voluntad inequívoca de paz de las Farc. Y una voluntad que viene desde en vida del comandanta Manuel Marulanda Vélez”.

“Yo fui varias veces a la Habana, tuve la oportunidad, ese privilegio de conversar con los comandantes y con las misiones de diálogo tanto del gobierno como de la guerrilla. A la compañera Sandra, la que lo acompañó a él hasta sus últimos momentos de vida, ella decía que cuando él, sintió que se iba a morir, tuvo hasta esa premonición hasta para morir, dijo: “Hay que hacer la paz”.

“Llegó la hora de la paz porque es que nosotros ya no nos vamos a tomar el poder y cuando las Farc se fueron al monte, se fueron porque era la única manera de garantizar la supervivencia, la vida. Era para defender el más elemental de todos los derechos: El derecho a vivir”.

“Y allá metidos, en eso que llamaba Álvaro Gómez Hurtado, de manera perversa “las repúblicas independientes de Marquetalia, el Guayabero, el Pato, Riochiquito y después Villarrica y Sumapaz”, eran seis. Cuando estaban en esa movilización se dieron cuenta ellos que el pueblo le jalaba a la cosa, de que ese campesinado que siempre ha vivido a la intemperie, bajo una choza miserable, sin ninguna compensación por su trabajo, ellos que han sido los productores de alimentos, que es la base de la economía colombiana hasta  hoy día todavía, a pesar del auge de la economía extractivista, esos campesinos le jalaron al asunto”.

“Entonces esa guerrilla de 48 campesinos allá en Marquetalia se convirtió en una guerrilla que fue creciendo y creciendo, que puso sus pies en todos los departamentos de este país, que llegó a tener 35 mil hombres armados y otros 15 o 20 mil en las ciudades en calidad de milicianos apoyándolos y que estuvo en condiciones de generar situaciones insurreccionales que hubieran logrado desmoronar este poder, si no hubiera sido por la tecnología de punta que los gringos (Estados Unidos) enviaron a Colombia”.

“Los gringos inclusive enviaron a un embajador clandestino que se entendía con las Farc en el Arauca, en el Vichada y en el Guaviare, porque a los gringos a la hora de la verdad les importa negociar con el que gobierne y ellos presentían que podía haber un gobierno nuevo encabezado por las Farc”.

“Ninguna otra guerrilla logró el control territorial que lograron las Farc. Advierto: Nunca fui fariano. En mi juventud me retiré de la universidad para militar en una organización guerrillera. Hoy, lo puedo decir con toda sinceridad: El ELN. Fui eleno, Marco Toro lo sabe. Pero, ninguna guerrilla en Colombia logró el control territorial que lograron las Farc. Ellos fueron gobierno en una buena parte del territorio colombiano”.

“Y, aun siendo y teniendo las armas en la mano y aun no siendo vencidos, solamente por la conciencia y la convicción de que no se iban a tomar el poder por esa vía, decidieron hacer la paz”.

“Por eso no es justo que se le dé el trato que se da. Por eso no es justo que no se le haya cumplido los pactos que se firmaron en la Habana, por eso no es justo que la ley de amnistía e indulto por parte el del gobierno no se hayan cumplido hasta ahora en gran medida, por eso no es justo que haya gente de la izquierda que mira a las Farc como si fueran unos “chandosos”. Como dice Clara López Obregón: “Haciéndole el apartheid”. Ella dice que condena el apartheid contra las Farc”.

“Porque es que en América Latina los movimientos guerrilleros han engrosado los frentes populares. Así fue en la Argentina con los Montoneros y el Ejército Revolucionario del Pueblo de cartucho. Así fue con los Tupamaros en Uruguay y que hoy están en el gobierno. Pepe Mojica y Tabaré, hacen parte de una coalición que se formó con los Tupamaros. Así fue en el Brasil. Vilma Roussef, que fue depuesta por un golpe de Estado de carácter judicial, fue guerrillera. Así fue en Nicaragua, así ha sucedido en muchas latitudes, que los guerrilleros llegan al poder, los que fueron la disidencia ayer, son el gobierno de hoy y la posibilidad en el mañana”.

“Pero aquí en Colombia hay gente que dice: “Somos de izquierda, pero con las Farc no”. Como quien dice: Esa gente guerrillera que no nos toque porque nos “enteca”.

“Este es uno de los nudos que hay en estos momentos para lograr la unidad de los sectores alternativos. No hemos sido capaces de aprender la lección de otro de los grandes hombres universales de Colombia: Camilo Torres Restrepo. Uno llega a Europa, busca la universidad y todo el mundo sabe quién fue Camilo Torres Restrepo, menos nosotros. Él nos dijo: “Tomemos lo que nos une y desechemos lo que nos desune”. No hemos sido capaces de entender eso”.

“Hoy en día los Partidos políticos casi ya no existen. Yesid Arteta escribió una columna luminosa en la revista “Semana”, donde él dice que el único Partido que hay en Colombia, es el Partido Comunista”.

“No quiero ofender a nadie, entre otras cosas porque yo no pertenezco al Partido Comunista, voy a pertenecer al Partido que va a crear las Farc. Ya estoy decidido. Allá iré. Me inscribí en la zona del Guaviare con un gran tolimense que se llama Mauricio Jaramillo. Es uno de los mejores hombres que he conocido”.

“Yo pregunto, teniendo en cuenta que ya no hay partidos políticos, como dice Yesid Arteta, pues según él el único serio es el Partido Comunista, porque es orgánico, es el único Partido que no es una asociación de micro empresarios electorales, porque es un Partido que por lealtad a sus ideas le han venido matando la gente. Es que el genocidio de cinco mil militantes de la Unión Patriótica eso está en los registros de los record Guinnes del mundo. Una cosa demasiado grande”.

“Cómo hacemos nosotros para unir Partidos y colectividades de empresas electorales, que son de carácter personalista, donde cada quien le hace el desaire al otro porque no está de acuerdo con él o porque de pronto el otro significa la competencia para él. En eso hay que ser generosos. Tenemos que apalancarnos desde las bases  para que los dirigentes de todos estos partidos sean generosos; acabar con las estigmatizaciones”.

“Yo leo en el Facebook y en otras redes unos ataques a las personas que han militado en los sectores alternativos, en los sectores de izquierda y en los sectores democráticos que no se compadecen. Yo oigo decir que Jorge Robledo es de la CIA. Eso no es cierto. Lo acepto: Yo no soy robledista y tampoco voy a votar por Robledo, pero Robledo ha sido un hombre que en el parlamento ha defendido los intereses populares, se la ha jugado por los intereses populares. Me parece que ha sido mezquino con el proceso de paz y por eso no lo apoyo. Pero no hay derecho a que hagamos esto. Entonces también los robledistas salen y dicen que la doctora Clara López Obregón es criptosantista, que se entregó a la oligarquía. Estamos jodidos. Así no llegamos a ningún Pereira”.

“Lo que nos está matando es el espíritu de secta. Eso hay que superarlo, hay que dar ejemplo, deponer las ambiciones personales. Yo, por ejemplo, tengo muchas diferencias con Gustavo Petro, desde cuando yo fui presidente del Polo en el Tolima, tuve muchas diferencias con Petro. No me gusta su temperamento autoritario. A veces me da la impresión de que Petro se cree el ombligo del mundo y no hay ombligo del mundo. No lo hay, ni siquiera Napoleón Bonaparte. Pero, si Petro es una opción, si él desgrosando por el centro se proyecta como el hombre más querido y más apoyado, yo lo apoyo. Y si es Clara yo la apoyaría. Y si fuera Robledo, también lo apoyaría”.

“Creo que hay que unir todos esos sectores. Nos está faltando gente. Las cuentas no nos dan. Hay una cosa buena: La más reciente encuesta por primera vez Álvaro Uribe Vélez está por encima del 50 por ciento de desfavorabilidad. Eso es importantísimo porque cuando Álvaro Uribe salió de la presidencia tenía el 80 por ciento de favorabilidad, hoy apenas tiene el 42 por ciento, pero tiene el 52 en contra, que no lo tiene Humberto de la Calle Lombana, que no lo tiene Clara López, que no lo tiene Gustavo Petro. Ese es un punto muy importante para el futuro porque nosotros tenemos que pensar que el próximo presidente de Colombia tiene que ser el presidente de la paz. No puede ser ni por el putas un presidente de la guerra, porque eso es el fascismo y eso es volver cien años atrás la historia de Colombia”.

“Atrás el espíritu de secta. Acá lo que necesitamos en Colombia y en los departamentos es la apertura democrática amplia y generosa, por eso quiero destacar esta iniciativa que estamos desarrollando en Ibagué (Tolima), este gran esfuerzo que se está haciendo. Porque de lo que necesitamos es de un frente amplio y democrático contra el fascismo. El fascismo no es solo Álvaro Uribe, el fascismo es el sentido común que se ha apoderado de la sociedad colombiana”.

“En esa misma encuesta hay un dato muy preocupante: El tema de la paz apenas ocupa el quinto lugar de preferencia de los colombianos. En cambio, el primero lo ocupa la seguridad. Eso es preocupante. Pensémoslo y analicémoslo”.

“Compañeros: El comandante Mauricio Jaramillo es tolimense, nació en el Líbano, estudió en el Isidro Parra, en el Líbano, después estudió medicina, se graduó como médico en una universidad de Colombia, después se especializó en la Unión Soviética, actualmente tiene tres especializaciones: Una en medicina, otra en politología y otra que no me acuerdo. Hizo tres especializaciones en la Unión Soviética”.

“En muchas horas de diálogo que tuve con él allá en la zona del Guaviare que lleva el nombre de Jaime Pardo Leal, me convencí que es un modelo de lo que debe ser un revolucionario, es un hombre que prácticamente no tiene ambiciones personales”.

“Nos contaba que en las Farc es importante la antigüedad; a él le tocaba la zona de Icononzo (Tolima), nos hubiera tocado aquí con él, su propia tierra siendo tolimense, pero el comandante Carlos Antonio Losada le dijo. “Yo quiero esa zona porque tengo aspiraciones en el futuro y voy a estar yendo a Bogotá”. Dijo Jaramillo: “Me parece muy bien. Usted es el más joven del secretariado y es el que más derecho tiene. Cójala”.

“Quiero invitarlos a la zona que tiene el comandante Mauricio Jaramillo. Si puedo ser el conducto para facilitar el viaje, con mucho gusto lo hago. Queda a hora y media del Guaviare. Eso es un ejemplo. Todo lo que tiene esa gente allá, lo han hecho a puro pulso. Tienen cachaderas, tienen como 25 cultivos diferentes, todo lo tienen computarizado. Es una verdadera ecoaldea”.

“Cuando a mí me dicen en las redes, que la guerrilla son bandidos, yo les digo por qué no van a las zonas donde están esos “bandidos”. Esta gente tiene sentido de lo colectivo, gente que produce pensando en la comunidad, gente donde no hay ambiciones personales de ponerle zancadillas al otro para poder salir adelante”.

“Creo que hay allí un experimento interesante para el futuro de Colombia. Sí que sería bueno que nos inventáramos una forma de hacer turismo hacia las zonas veredales, turismo, para que la gente vaya a conocer. Presentar danzas, obras de teatro, tríos musicales, etc. Hacer más y más, para que el país sepa y se acabe la animadversión hacia las Farc y dejen de considerarlos algunos “chandosos”. 

“No hay derecho, porque la existencia es un asunto social y si hay alguien que lo tiene claro en Colombia son ellos, para que por primera vez en la historia de Colombia, podamos desmentir al doctor Darío Echandía, que es uno de los hombres más lúcidos que dio Colombia en toda su historia. Él dijo: “La democracia colombiana es un orangután con sacoleva”. Nadie la ha definido mejor. ¿Qué es un orangután con sacoleva? No es por el salvajismo y la barbaridad, es porque es violenta como el orangután y tramposa como los que usan sacoleva”.

“Eso fue lo que Darío Echandía le explicó a Fabio Lozano Simonelli en su casa, en una entrevista cuando Fabio le preguntó: ¿Usted por qué dijo eso, doctor Echandía, que la democracia colombiana es un orangután con sacoleva. Él tenía razón. Además, él conocía las entretelas del poder y le había tocado padecerlas”.

“Un ejemplo final: Cuando él sale el día del paro cívico que se organizó para tumbar a Mariano Ospina Pérez, que fracasó, él salió a marchar y se tuvo que tirar al piso porque el ejército les disparó. Su hermano sí fue asesinado junto con un estudiante de la universidad en la calle 34 con carrera 13 en Bogotá. ¿Cuál es el ejemplo? Nunca pidió retaliación por la muerte de su hermano. Por una muerte no se puede solicitar la muerte de todo el país, sobre todo un país que ha vivido toda la vida en guerra. En el siglo XIX fueron 12 guerras civiles. El tránsito del XIX al XX fue una guerras civil espantosa que duró tres años, donde murieron 250 mil colombianos en solo tres años, cuando Colombia solo tenía 6 millones de habitantes”.

“Me pregunto: ¿En esa guerra estaba las Farc? ¿La violencia la inventaron las Farc? La violencia siempre ha provenido de las altas esferas del Estado. De Rafael Núñez que traicionó a los radicales, vino toda esa ola de violencia hasta la guerra de los mil días”.

“Después vino un interregno. Hubo una paz verdadera en Colombia, una paz autoritaria pero fue una paz que funcionó, que fue la paz que se firmó después de la guerra de los mil días, primero a bordo de un bergantín que se llamaba el Wisconsin y después en una hacienda llamada: Neerlandia. La una la firmó el general Rafael Uribe Uribe y la otra la firmó el general Benjamín Herrera. Una paz autoritaria porque el que gobernó después de la guerra de los mil días fue un dictador: Rafael Reyes. Pero no hubo asesinatos, no hubo genocidios, no hubo masacres”.

“Ese es un referente importante para tenerlo en cuenta ahora. Yo creo que ahora tampoco va a ver eso; creo que los muertos que ha habido ahora obedecen más a reacciones de tipo regional que a una estrategia sistematizada desde arriba como la que hubo con la Unión Patriótica. Ojalá, no esté equivocado. Creo que se van a abrir espacios muy grandes para el porvenir y no podemos ser inferiores a esos retos, como no lo han sido las Farc. Las Farc han demostrado una voluntad de paz inquebrantable, absolutamente inquebrantable”.

“A uno le duele cosas. Yo estuve en Mesetas el día que el presidente fue a sellar lo de la dejación de armas por parte de las Farc. Me dio tristeza que el presidente les despreció el almuerzo a los compañeros de las Farc. Le tenían una vaina tremenda: Wiski, vino, cerveza, como se lo “merece un presidente”, el hombre echó su discurso, pero estaba muy ardido porque el personaje ese día no fue él, fue el camarada Timochenko, lo cual me parece obvio. Les despreció el almuerzo. Son cosas que no convencen de un presidente que a ratos es grande, a ratos pequeño. A veces es demasiado grande para lo pequeño y a ratos es demasiado pequeño para lo grande. Pero con él se ha logrado llegar hasta este punto”.

“El Tolima ha sido precursor en asuntos de paz. Aquí está Marco Emilio Hincapié y siendo concejal de Ibagué con Flavio Rodríguez Arce, Hugo Ernesto Zárate y otros más, organizaron el primer gran congreso de paz en el teatro Tolima, donde me acuerdo mucho que Jacobo Arenas envió una carta, que entonces fue un documento de mucha importancia para el futuro de este país. Estuvieron también Álvaro Leyva Durán y mucha gente más. Fueron actos precursores que después desembocaron en la paz con el M-19, que inició en el Tolima, en las montañas de Ortega y en la región de Chaparral”.

“Hablamos con el alcalde Jaramillo para hacer un gran foro por la paz con la participación no solamente de los compañeros de la zona de Marquetalia, cuna de la resistencia, y los de Icononzo, sino que venga el secretariado aquí. Vamos a meterle el “julete” a eso, porque fue aquí en el Tolima donde comenzó esta guerra, (la resistencia) al parecer pareciera que no tuviera dolientes en el alto gobierno. No nos dejaron sino tres municipios. Nadie sabe la guerra contra Villarrica, fue peor de lo que sucedió en Marquetalia y la gente como que no reacciona. Qué bueno que haya gente que se la quiera jugar por la paz, porque finalmente el Partido donde hay que militar en este momento, es el Partido de la Paz. Si no hay paz, no habrá futuro. Muchas gracias”.