Tolima
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El compañero Pedro Enrique Muñoz González, es toda una institución del Partido Comunista en la ciudad de Ibagué (Tolima). Desde muy joven abrazó con entusiasmo y decisión los principios del comunismo y a pesar de la cruda represión se ha mantenido firme y consecuente. Es toda una autoridad moral, ética y revolucionaria en sus 93 años de edad.



Lee permanentemente textos marxistas, sobre todo el semanario VOZ La verdad del pueblo. Ateo. Se destacó en el campo de la solidaridad sobre todo con los presos políticos. Fue hostigado por el militarismo y el régimen antidemocrático que siempre ha gobernado a Colombia.

Ayer, al entregarle la tarjeta de invitación al homenaje del camarada Carlos Arturo Lozano Guillén, evento programado para el viernes 17 de marzo, a partir de las 2:30 de la tarde en el recinto de la asamblea del Tolima, no pudo más que expresar su regocijo y su compromiso de ayudar a convocar ibaguereños.

Se refirió en los mejores términos a la familia del compañero Carlos Arturo, sobre todo de sus padres, destacando que el doctor Carlos Lozano Agudelo era un abogado de renombre en Ibagué.

Trajo a colación un caso en particular que contó así: “Recuerdo que en Ibagué ocurrió hace muchos años un crimen que tuvo repercusión nacional. Ese proceso quedó figurando como el proceso Cabrera”.

“Una mujer que hizo matar a un dirigente cafetero en el municipio de Rovira (Tolima) al parecer por celos. Lo mataron en el puente de la primera con calle 18, un puente del ferrocarril. Lo mató al parecer un  ex policía”.

“Yo recuerdo eso porque yo asistí a las audiencias. Eso duró, como 20 días. Asistía a escuchar y de pronto a aprender. Ahí fue donde conocí al papá de Carlos Lozano, oyéndolo intervenir”.

“Él no era muy distante de mí, porque él vivía en la calle 10 entre primera y segunda y yo vivo en la calle octava entre primera y segunda. Esa casa todavía está. Ya está vieja. A mano izquierda subiendo hacia la plaza de Bolívar. En esa casa fue donde nació, porque ahí era la residencia de sus padres. Claro, quedábamos tan cerca. De alguna manera, aunque fuera de vista nos distinguíamos. Posteriormente, nace la amistad con Carlos Lozano, hijo. Creo, si no estoy mal, que él venía a mandar a arreglar sus zapatos aquí, pues cuando eso yo trabaja la zapatería”.

“En esas condiciones surgió el conocimiento de su existencia, no propiamente la amistad porque decirlo sería exagerar. Eso es lo que yo recuerdo de él”.

El doctor Lozano era un abogado penalista de renombre en esta ciudad. Liberal con amplio espíritu democrático, con ciertas ideas de izquierda, según el compañero Muñoz González. “El doctor Carlos Lozano Agudelo era un gran abogado, un gran penalista, era famoso en Ibagué”.

Recuerda al compañero Carlos Arturo desde su juventud: “Lo recuerdo casi desde niño, desde muy joven cuando estaba estudiando. Si no me falla la memoria alguna vez le hice calzado a él, un par de zapatos, unas botas, algo así. Creo realmente, no lo aseguro categóricamente”.

“Hace rato vivo en este lugar y como todo el mundo sabe mi oficio pasado fue la zapatería. Ahora no hago nada porque soy un vago. Estoy “disfrutando” la pensión imaginaria del gobierno”.

Al compañero Carlos Arturo Lozano Guillén como revolucionario, ¿Cómo lo recuerda? “Él como revolucionario, prácticamente lo vine a conocer fue ya después, estando como director del periódico VOZ, lo vine a conocer. Pero él sí me distingue muy bien. Yo no. Él sí me distingue bien a mí y donde me ve me saluda efusivamente. Una vez en Bogotá cuando el festival de VOZ, estaba yo como un pendejo parado y llegó él y al verme me anunció como representación de Ibagué en ese festival. Me hizo colorear”.

Como persona, ¿Cómo la define? “Es una persona muy sencilla. Toda esta familia ha sido sencilla, pero bastante distinguida en la ciudad”.

¿Cómo dimensiona usted el aporte del camarada Lozano Guillén a la lucha revolucionaria en Colombia? “Su aporte ha sido importante desde muy jovencito, pues él fue mimbro de la juventud comunista (Juco), su formación revolucionaria la hizo allí. Ahí nace su carrera política en el Partido. Era bastante distinguido. Se enfrentaba a la policía. Estuvo en la cárcel. La policía lo corría por sus ideales políticos, a ésta nunca le ha gustado estos ideales”.

¿Cómo era la Juco de ese entonces? “En esa época había una juventud muy beligerante. De esa beligerancia no queda sino los recuerdos. Esa generación se dispersó: Unos fueron asesinados, otros fueron a la cárcel, otros renunciaron. Desapareció esa generación, ese grupo de gentes que se formó en la Juco en ese tiempo. El único que recuerdo por la amistad y liderazgo a nivel nacional en las filas del Partido es el compañero Lozano”.

“Creo – agrega Pedro Enrique – que Carlitos tuvo alguna oposición por parte de la madre, pero por parte del papá no. El papá era “revolucionario”, era liberal, pero era “revolucionario”, él tiraba siempre más hacia la izquierda. Eso es lo que yo sé, no puedo decir nada más sobre eso”.

¿Se merece el camarada Lozano Guillén el homenaje que se prepara para el próximo viernes 17 de marzo a las 2:30 de la tarde en la asamblea departamental? “Claro. Carlos se merece ese homenaje y muchos más, porque ha sido un revolucionario desde el vientre materno, se podría decir. Repito: Su papá era liberal, no se puede negar. Yo lo conocí como liberal, no como de izquierda, su madre tiende a ser más de la iglesia que de algún partido político”, terminó diciendo el camarada Pedro Enrique Muñoz González al referirse al director de VOZ La verdad del pueblo y dirigente nacional tanto del Partido Comunista como de Marcha Patriótica.


Grafica pie de foto  Pedro Enrique Muñoz González. Foto Nelosi