Tolima
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La fórmula presidencial que el Partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (Farc), ha puesto a consideración del pueblo colombiano de cara a las elecciones del año entrante es de lujo esperanzador, por cuanto encarna expectativa en medio de la incertidumbre que genera el incumplimiento del estado en la implementación de los acuerdos de la Habana suscritos entre este movimiento guerrillero y el presidente de la república Juan Manuel Santos Calderón por supuesto en representación del estado colombiano.



Timoleón Jiménez, es sin lugar a dudas un hombre con suficientes pergaminos para conducir el país por los caminos de la paz, la convivencia y la pluralidad ideológica y política de acuerdo a la realidad diversa que caracteriza este país sudamericano. Es un hombre tolerante, abierto al diálogo y a la búsqueda de convergencia alrededor de temas nodales para el país. Es un intelectual de izquierda formado en la lucha y en el ideal de construir un país sin ricos exageradamente ricos y pobres exageradamente pobres. Su proyecto consiste en construir una nación al alcance de todos y todas, sin privilegios de ninguna naturaleza.

Aunque realmente no he tenido la oportunidad de dialogar personalmente con el ex máximo dirigente del movimiento guerrillero que decidió cambiar la lucha armada por la lucha política, tengo la sensación que es una persona sencilla, alegre y fácil de entablar comunicación sobre los más diversos temas.

Tiene una gran ventaja en relación con los demás candidatos presidenciales: Conoce al derecho y al revés la Colombia profunda, la Colombia marginada e ignorada por la oligarquía bipartidista. Sabe perfectamente las sentidas necesidades del pueblo humilde, primero porque es pueblo, segundo porque ha dedicado toda su vida a luchar por su pueblo y tercero porque tiene un conocimiento diáfano de la aguda problemática que padece Colombia. Además, tiene voluntad política para atacar las causas que han originado tanta violencia, tanta pobreza, tanto desempleo, tanta falta de salud y educación, tanta falta de deporte, etc. Me atrevería a decir que es el único candidato que sabe y tiene voluntad política para iniciar los cambios sentidos que necesita este país.

No he de desconocer que algunos otros pre candidatos presidenciales sepan, pero la diferencia es que Timoleón Jiménez ha sido directo protagonista, los demás se han mantenido únicamente en la academia, no tienen la experiencia que tiene el candidato presidencial Timoleón Jiménez.

Pero si esto resultase poco, hablemos de su fórmula presidencial. Imelda Daza Cotes; es sin lugar a dudas una de las mujeres más importantes y valientes con la que cuenta actualmente Colombia y América Latina. Su hoja de vida es transparente, cristalina y pura. Encarna el perfil de la mujer del siglo XXI, mujer luchadora, abnegada y forjadora de ideales colectivos.

Ha enfrentado el terrorismo de estado con dignidad, no ha vacilado ni teniendo la muerte enfrente, se ha mantenido fiel al pueblo colombiano. Hay en ella decencia, compromiso, fraternidad y solidaridad, pero no de palabras rebuscadas, sino de hechos tangibles.

No hay en su corazón odio o espíritu revanchista ante tantas atrocidades de que ha sido objeto por parte del estado capitalista con su hijo natural el paramilitarismo. En su impoluto rostro está inmodificable el gesto de la reconciliación, del profundo espíritu aperturista hacia la paz con justicia social.

Tiene una formación profesional y una mirada universal de país que traduce seguridad y esperanza para los 48 millones de colombianos. Imelda Daza Cotes está comprometida con el pueblo hasta los tuétanos. Es prenda de garantía por sus capacidades intelectuales, morales y éticas.

Al anunciar esta fórmula presidencial este partido político, la oligarquía tembló de pánico y de inmediato colocó todo su aparataje mediático y poder político en su contra hablando sandeces de mil colores. También el poder judicial y legislativo. Qué miedo. No hay casta más cobarde en Colombia que la burguesía. Le teme al pueblo, le teme a la unidad de las masas populares, le teme a las propuestas coherentes que salen de la izquierda por rosaditas que seas éstas.

Hay que hacer causa común para que esta iniciativa unitaria se abra espacio, se desarrolle, mal haríamos matarla en primavera. La campaña casa a casa en el barrio, en la vereda, será un compromiso de todo revolucionario, pero también de todo demócrata, humanista y filántropo. Bienvenida la propuesta presidencial de las Farc: Timoleón Jiménez, presidente e Imelda Daza Cotes, vicepresidenta. Como diría Gaitán: “A la carga”.