Tolima
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Gustavo Petro no es Comunista, ni en el buen, ni en el mal sentido de la palabra. Eso quiere decir que su propuesta no es Comunista. El candidato de la Colombia Humana le apunta a la democracia participativa. Por lo tanto, la expropiación que tanto hablan la derecha y la extrema derecha no es más que una mentira más para confundir, desinformar y generar pánico entre la muchedumbre.



La expropiación realmente la han venido haciendo los grandes terratenientes, los paramilitares y el militarismo reaccionario en vastas regiones del país. Usando el terrorismo de Estado, el terror generalizado, estos siniestros personajes han desplazado a más de cinco millones de colombianos y colombianas, miles han sido asesinados y miles actualmente no han podido retornar a sus predios porque el binomio militar – paramilitar continúa vigente en amplias regiones de Colombia.

Como dice el dicho popular: “El que la usa, la imagina”. Ellos son los verdaderos expropiadores. Mire lo que sucede en las urbes: Se desplaza con qué facilidad a la gente de los barrios, unas veces con la complicidad del gobierno al aumentar el precio de los servicios públicos domiciliarios, en otras veces de los grandes constructores y en otras mediante la fuerza bruta del paramilitarismo. “Vende o le hacemos la escritura a la viuda”.

Toda esta compleja situación viene sucediendo en este país, con la perenne indiferencia del Estado y el silencio sepulcral de los medios masivos de comunicación. En Colombia no pasa nada.

Implicaciones de la democracia

Petro se inclina por la Democracia Participativa. ¿Qué implicaciones tiene esta propuesta? ¿Qué significa? No es una propuesta de poca monta, hay que reconocer que es una iniciativa ambiciosa, hasta cierto punto quijotesco.

La clase dominante de este país, durante más de doscientos años, nos ha brindado una caricatura de democracia. “Una democracia única en el mundo”, ha dicho Gustavo Petro, por cuanto ésta ha venido implementándose alrededor de familias. Primero fue presidente Alfonso López Pumarejo, después su hijo Alfonso López Miquelsen; primero fue presidente Misael Pastrana Borrero, después su hijo Andrés Pastrana Arango; primero Eduardo Santos, después su familiar Juan Manuel Santos Calderón; primero Carlos Lleras Restrepo, ahora pretende serlo Germán Vargas Lleras y así sucesivamente.

Otra característica que hay que tener en cuenta es que la presidencia de la república, a excepción de Simón Bolívar, ha sido ocupada por miembros de la oligarquía. Personas que nunca han sabido qué es sentir hambre, frío, abandono, desempleo, falta de educación, de salud, etc, por cuanto todo lo han tenido de principio a fin y en abundancia exagerada y odiosa.

Las personas del pueblo que hasta ahora han aspirado a la primera magistratura del país, han sido cooptadas unas, otras aisladas totalmente y otras, asesinadas, caso de Rafael Uribe Uribe, Jorge Eliécer Gaitán, Jaime Pardo Leal, Bernardo Jaramillo Osa, Pizarro León Gómez, Luis Carlos Galán Sarmiento, entre otros.

Esa ha sido dolorosamente la constante histórica de la república de Colombia que presume ser dizque la democracia más antigua de Latinoamérica. ¿Cuál democracia? Quizás, la única “democracia” que hay en Colombia es el derecho del pueblo a morirse de física hambre, de enfermedades curables o de múltiples necesidades más.

La burguesía nos viene enseñando a través de los medios masivos de comunicación, las religiones y el pensum académico, que democracia es aceptar que una clase minoritaria tenga a su haber todos los privilegios, mientras la inmensa mayoría padezca todas las necesidades, aún básicas. No protestar, solamente aceptar esa realidad, es la postura que alaba la clase dominante y llama “democracia”.

El maestro Carlos Gaviria Díaz, candidato presidencial de izquierda que hasta ahora ha tenido la más alta votación al superar los 2 millones 700 mil votos, dijo que en Colombia no hay democracia. “No creo – dijo – que el pueblo haya decidido democráticamente ser pobre o mendigo”.

La esencia de la democracia es la decisión autónoma que tiene el pueblo para decidir su propio destino. Es más complejo, por cuanto hasta ahora el pueblo no ha tenido libertad para decidir su propio destino, su destino lo ha venido decidiendo la clase dominante. Estamos programados por esta burguesía para obedecer y no para decidir. 

¿Qué quiere Gustavo Petro? Que el pueblo tenga plena libertad para decidir, sea dueño de su propio destino. Parece sencillo, pero realmente no lo es, tampoco es imposible, todo dependerá de la participación activa de la comunidad.

No es lo mismo que un funcionario llegue a determinada comunidad con el presupuesto bajo el brazo, a que llegue y en asamblea participativa se elabore colectivamente. En el primer caso no hay participación activa de la comunidad, en el segundo caso, sí, porque la comunidad puede decidir sobre su propio destino. En otras palabras: En el primer caso, no hay democracia, solo un remedo y en el segundo, sí hay democracia participativa.

Eso es lo que quiere Gustavo Petro. Que el puedo decida su propio destino, que sea directo protagonista de su propio desarrollo y de su propio bienestar. Colombia tiene recursos de sobra, lo que sucede es que están mal repartidos, por cuanto están concentrados en muy pocas manos, en clase social oligarca y mafiosa como la ha calificado con decisión Gustavo Petro y de lo que se trata es que todos y todas tenga acceso a la mesa del rico Epulón. Eso es todo.

Sabemos que Democracia es una palabra de origen griega que se descompone en dos, así: Democracia = Demos, que significa pueblo y Cracia = Gobierno. Es decir, Democracia es el gobierno del pueblo. ¿Gobierna el pueblo a Colombia? No, el país viene siendo gobernado por unas cuantas familias, ya lo dijimos. Entre ellas se reparten el poder político y el poder económico, al pueblo solo le corresponde migajas, lo cual no es justo. Por eso lucha la izquierda y en esta oportunidad Gustavo Petro.

Así las cosas, este candidato presidencial propone un cambio cualitativo de singular valor, propone que usted decida su propio destino. Eso naturalmente resulta impactante al pueblo, por cuanto hasta ahora no ha tenido ese espacio, ha sido sometido a obedecer, unas veces durante los gobiernos liberales y en otras durante los gobiernos conservadores. Al pueblo nunca le ha tocado, diría el escritor colombiano, Álvaro Salóm Becerra.

Es cierto, nunca le ha tocado al pueblo, por cuanto los partidos tradicionales, el liberal y el conservador, representan los intereses de la clase dominante. El único partido que ha sido consecuente con el pueblo históricamente ha sido el Partido Comunista, pero ha sido masacrado de una manera infame por la clase dominante.

Seguramente, ahora sí podrá entender por qué la campaña tan violenta y agresiva contra Gustavo Petro, contra la izquierda y contra los decentes. Hay una explicación clara sobre la montaña de desinformación que a diario los medios transmiten en forma alienante. Toda una burda mentira encaminada a que el pueblo siga votando por los mismos y con las mismas para que nada cambie y el rico siga siendo más rico y el pobre más pobre.

Con Petro el pueblo camina a romper con esa falsa democracia para que por fin florezca la democracia participativa, la democracia real. Usted tiene la palabra, usted decide.

Este es el proyecto que propone el candidato presidencial de la Colombia Humana. El proyecto social de la esperanza que hay que apoyar con decisión y coraje.