Tolima
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El municipio de Anzoátegui, ubicado al norte del departamento de Tolima, a 73 kilómetros de carretera pavimentada de la ciudad de Ibagué, no se repone aún del execrable crimen de Nelson Aguirre Cardona, un miembro de esta comunidad y de una importante familia de la región ocurrida la semana pasada.

Fue asesinado en Ibagué, en horas de la tarde, al parecer por robarlo. Iba con su hijo y a pesar del esfuerzo que hizo para defenderlo no lo pudo hacer. Todo al parecer fue tan rápido y tan violento.

Nelson fue sepultado el 13 de mayo en el cementerio San Bonifacio, la ceremonia exequial se realizó en el templo Espíritu Santo de la octava etapa del barrio Jordán de la capital del Tolima, acto religioso presidido por su primo, el padre Ismael Cardona Aguirre.

Centenares de paisanos de distintas regiones del país concurrieron prestos a la solidaridad de la familia caída en desgracia por obra de la inseguridad galopante que hay en el país y la miseria extendida por toda la nación.

Nelson Aguirre Cardona, era un campesino, un deportista y un pequeño comerciante que frisaba los 57 años de edad. Tenía una pequeña compra de café en Anzoátegui, seguramente vino a retirar los centavos para cumplirles a sus numerosos clientes, pero desafortunadamente, en esta oportunidad encontró la muerte y de una forma violenta y sorpresiva.



Era una persona prestigiosa de la comarca. Tenía amigos por todas partes y trabajaba junto a su esposa, Johana García, y sus hijos de sol a sol. Cada centavo era fruto del esfuerzo colectivo de esta familia. Nada era regalado. Todo era fruto del esfuerzo colectivo.

Nelson perteneció a mi generación. Prácticamente nos levantamos en la misma vereda Riofrío Pueblo Nuevo, transitando el duro y pendiente camino, jugando fútbol a la vera de este río que lleva el mismo nombre de la vereda y chapuceando el agua helada de éste.

Con el entusiasmo que le caracterizaba organizábamos convites para acondicionar el campo deportivo que para entonces era propiedad de don José Villamil. Era una persona entregada a la actividad deportiva y al trabajo tesonero a la intemperie, siempre con honradez y abnegación.

Pero no contentos con jugar allí balompié, se organizaban con cierta frecuencia salidas a otras veredas, a otros municipios. Muchas veces teníamos que caminar largos trayectos para llegar al campo deportivo. Nelson Aguirre Cardona, junto a sus hermanos como Mario, Niray, Ferney, entre otros, siempre le colocaba entusiasmo, alegría. Sabía perder y sabía ganar, pues entendía que el deporte une, familiariza y humaniza.

Era una persona sana. Muy trabajadora. Al decir de sus amigos se levantaba antes que el sol saliera en el horizonte y se acostaba cuando la luna irrumpía. Partidos mundialistas los vimos en su casa, en medio de la alegría y la expectativa y el tinto oportuno de Fanny, su hermana.

La muerte es un fenómeno natural. Lo lamentable es que sea provocada producto de la ambición e inseguridad en un país en manos de los ricos, que nunca se han preocupado por la seguridad del pueblo. Así es que responsabilizo de este atroz crimen al estado en su conjunto. Él es el directo responsable.

Si tuviéramos un país donde no existiera la corrupción en las alturas, no se presentaría hechos de esta naturaleza; si existiera un país cuya clase dirigente diera ejemplo de ética, respeto por lo ajeno, no ocurriría esto tan deplorable; es más: Si existiera empleo, salud, educación, recreación, para todos y todas, jamás se presentaría un hecho tan dantesco como el que hemos vivido.

Nelson fue víctima de la insolidaridad de un estado que defendió, respetó y admiró, nunca lo criticó, pues su preocupación era el trabajo, departir y compartir con su familia y sus amigos permanentemente.

La última vez que lo vi con vida fue precisamente en la vereda Riofrío durante el homenaje que la familia Villamil le tributó a mi hermano Cristóbal. Ahí estuvo con su esposa. Jugó. Jugamos. Compartimos breves minutos y lo vimos con el mismo entusiasmo y la misma nobleza.

Realmente me duele la forma violenta como muere este héroe del trabajo y de la decencia. Paz en su tumba y nuestra solidaridad a su esposa, hermanas, hermanos, familiares y amigos de Nelson Aguirre Cardona. Se nos ha adelantado. Hasta la victoria siempre…