Tolima
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Tanto para el candidato presidencial de la Colombia Humana, Gustavo Petro Urrego, como para el alcalde de Ibagué (Tolima), Guillermo Alfonso Jaramillo Martínez, el hombre de la calle cuenta, es considerado ser humano con deberes y derechos.



Siendo alcalde de Bogotá, Petro desarrolló programas encaminados a reivindicar la condición humana de esos seres que caminan solitarios constantemente por las calles sin un horizonte, sin una razón elemental para existir. Esos millones de hombres y mujeres taciturnos productos del capitalismo, la sociedad de consumo y la denominada pomposamente “civilización capitalista”.

Hombres y mujeres que deambulan, día y noche por estas callejuelas, sin amor, mirados con asco, con miedo, con repugnancia extrema, como si ellos voluntaria y caprichosamente, hubieran tomado la decisión de vivir en ese ambiente complejo, nauseabundo y estigmatizador, cargado de violencia e insolidaridad.

Inicialmente, Gustavo Petro, pletórico de humanismo hasta los tuétanos, no solo construyó hogares de paso, sino que se preocupó por la salud, la educación y el bienestar de todas estas personas excluidas de la mesa del rico Epulón.

Un contingente pudo graduarse con los mejores honores. ¿Quién hace eso? Solo una persona humana con formación ideológica y política, una persona que ha vivido los rigores infernales de la pobreza y la exclusión del capitalismo salvaje y no quiere que su pueblo, sus hermanos de clase continúen en ese submundo del desprecio por obra y gracia de una rancia oligarquía perversa y mafiosa que todo le sobra en cantidades industriales.

Cientos y cientos pudieron salir de esa terrible soledad y conseguir techo, un saludo, un reconocimiento de su condición humana. Muchos niños pudieron recuperar el brillo de sus ojos y de su piel; comer las tres comiditas, ir a la escuela, ir a puesto de salud, ser tenido en cuenta.

Esta maravillosa obra del gobernante comprometido con su pueblo, no apareció en las grandes rotativas del país, ni en la televisión de los grandes ricos como Caracol, RCN o El Tiempo y El Espectador, o la revista Semana. Si se dijo algo fue para afirmar que eso era populismo, demagogia, por cuanto para ellos, esa sociedad anónima no existe, no tiene condición humana.

Una conducta parecida viene asumiendo la administración municipal de Ibagué, con la dirección del médico Guillermo Alfonso Jaramillo. Empeñado en hacer coincidir lo que dice con lo que hace, no le ha sido indiferente este sector social tan importante de la capital musical de Colombia.

A pesar de las limitaciones económicas y la presión enfermiza de la seudo oposición, Jaramillo ha abordado el tema de los habitantes de la calle, tal como lo consignó en su plan de gobierno.

“Ibagué con todo el corazón, apunta al logro de las metas consignadas en el Plan de Desarrollo 2016 – 2019, para todos sus habitantes, incluidos los habitantes de la calle, población que históricamente ha sido segregada, marginada y ha presentado dificultades para el acceso a la satisfacción de necesidades básicas”.[i]  

Encuesta reveladora
Para conocer con objetividad la realidad de los habitantes de la calle en esta ciudad, el doctor Jaramillo Martínez desarrolló una encuesta buscando determinar cuantitativa y cualitativamente la realidad de este sector social y así poder desarrollar programas concretos encaminados a mitigar el drama de los habitantes de la calle, mal llamados por la sociedad capitalista: “Desechables”.

El trabajo investigativo lo llevó a cabo la fundación: “Aguapaneleros de la calle de la ciudad”, bajo la dirección del psicólogo Carlos Fabián Acosta Gil. Dicho estudio tenía como dos premisas fundamentales: Una, contar con un censo  y dos, la caracterización del habitante de la calle.

Se realizó el trabajo de campo durante el 2016 comprendiendo tres fases: Planificación y diseño, ejecución y, análisis y difusión de resultados. Actualmente, se viene desarrollando esta última fase en universidades, calles, escuelas, colegios, barrios y veredas de la ciudad.

Igualmente, la investigación tenía como objetivos específicos, entre otros: Determinar la localización social y geográfica de esta población; cuantificar la población de la calle en Ibagué; diagnosticar la situación actual de esta población y contar con un censo real para hacerle seguimiento a los distintos programas encaminados en mitigar el drama de estas familias y personas de la calle.

Metodología
Fueron 15 encuestadores  en 15 jornadas de 3 horas cada una de 7 – 10 a.m. y de 3 – 6 p.m. durante 6 días, en 13 comunas de la ciudad. Adicionalmente, 3 jornadas extras por las comunas 1, 8 y 10.

Se realizó del 26 al 31 de octubre de 2016, y las jornadas extras del 5 al 8 de noviembre. La información cualitativa se logró a través de 20 entrevistas a habitantes de la calle, las que se hicieron del 8 al 24 de noviembre de 2016, lo mismo que una mesa redonda con los participantes del censo (Encuestadores, censadores y organizadores).

La población total censada en las 13 comunas es de 624 habitantes de la calle en Ibagué. De este total, 189 (30%), no suministró información, bien por rechazo o porque no se encontraba en condiciones normales para la entrevista, por estar ebrio, drogado dormido.

Resultados

Los resultados que presenta este trabajo son bastantes reveladores. Seguramente ayudarán al mandatario municipal y las demás organizaciones que trabajan con estos habitantes de la calle, a desarrollar programas ambiciosos y efectivos.

Según el estudio, la comuna que presenta más indigentes es la uno con 196 (31%), la dos con 86 (14%), la tres con 58 (9.4%), del total de las personas censadas.





Análisis: Punto de vista
Una primera lectura hecha a vuelo de mariposas amarillas como diría Gabo, permite girar la mirada hacia este conglomerado que caminando diariamente entre nosotros no lo advertimos como seres humanos, sino como seres que afean la ciudad y generan inseguridad. Es la total pérdida de la capacidad de asombro, fruto de la deshumanización del régimen capitalista que cada vez nos hace más insensible ante el dolor ajeno.

En segundo lugar, llama poderosamente la atención la forma humana como Gustavo Petro en Bogotá siendo alcalde y Guillermo Alfonso Jaramillo Martínez en Ibagué, han enfrentado este duro drama de hombres y mujeres de todas las edades que caminan las calles sin amor y sin esperanza.

En tercer lugar, la indigencia en Colombia, no es producto de la suerte o de la pereza como suele decir la clase dominante para eludir su responsabilidad, es producto del régimen capitalista que coloca el dinero en el centro y a la humanidad en un segundo plano.

En cuarto lugar, solo un sistema socialista o democrático puede resolver este problema realmente. Mientras exista el capitalismo, el neoliberalismo este drama persistirá inexorablemente. Iván Duque, ni siquiera sabe que esos seres, son seres humanos que sufren y tienen sueños frustrados. En cambio, Gustavo Petro, sí sabe y no se ha contentado con saberlo, pues ha dado respuestas concretas a este duro vejamen que estremece la sociedad colombiana. El alcalde de Ibagué también se ha sintonizado con este drama intentando mitigar en parte.

En quinto lugar, este trabajo investigativo hay que estudiarlo, polemizarlo, yendo más allá de la mera interpretación. Este documento nos debe servir para crear conciencia social y de clase y entereza para transformar la realidad tan cruda que viven millones de habitantes de la calle, despectivamente llamados: “Desechables”.  La Colombia Humana debe encausarse a la construcción de un nuevo país, sin privilegios, al alcance de todos y todas. No más exclusión, viva la vida: ¡Petro presidente!

[i] Censo y caracterización habitantes de Calle Ibagué – 2016. Primera edición febrero de 2018. Impreso: Premisa Comunicación Gráfica. Página consultada: 8.