Tolima
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El porvenir de Colombia resulta incierto con la próxima administración en cabeza de Iván Duque Márquez del Centro Democrático. No hay que decir adivino, ni experto estudioso en el terreno de los pronósticos para llevar a esta conclusión.



Sería un hecho insólito que ocurriera lo contrario, pero todo apunta a lo mismo y con los mismos. Es la continuación de las últimas administraciones, lo cual indica la profundización del neoliberalismo con todas sus nefastas consecuencias que esto conlleva para el pueblo. Esperar milagros, sería ingenuidad extrema o desconocimiento total de la historia.

Sin posesionarse y ya estamos padeciendo el rigor de la extrema derecha en cabeza de este personaje. Sus primeras declaraciones fueron de violencia contra el pueblo colombiano y los hermanos países limítrofes como la república bolivariana de Venezuela. Irse lanza en ristre contra el histórico acuerdo de la Habana es bastante diciente, como la visita de bajo perfil a los Estados Unidos para reunirse con el amo y la “gusanera cubana de Miami”.

Pero no especulemos, vayamos al proyecto de programa que agitó en su campaña. Dos documentos claves, nos recuerda Iván Posada Pedraza, columnista del semanario VOZ La verdad del pueblo: “Propuestas para el futuro de Colombia” y “las diez propuestas económicas del plan de Iván Duque”.

Con base en estos dos documentos se puede determinar que el futuro económico del país resulta sombrío. No hay buenos augurios ni en el terreno económico, ni en el terreno social, ni en el terreno político, ni en el terreno ambiental. El nefasto modelo extractivista aumentará, lo mismo el uso de los hidrocarburos, descartando la utilización de la energía eólica y solar, la gran propuesta para comenzar a reconciliarse con la tierra, la pacha mama.

Esa política agresiva contra la naturaleza para sacarle sus minerales sin piedad alguna, trae consigo cruda violencia, no solo contra la naturaleza en sí, sino contra el pueblo en su conjunto. Recordemos que las multinacionales y transnacionales, en su inmensa mayoría, utilizan para proteger sus intereses de clase, no solo el militarismo, sino el paramilitarismo. Ejemplos, tenemos a granel.

De acuerdo a estos documentos, el presidente electo no tiene propuestas claras para reactivar el campo y la industria nacional. No acoge – por ejemplo – los puntos de la Habana en lo que atañe a la reactivación del campo. No hice media palabra sobre lo acordado de los 3 millones de hectáreas de tierra para los campesinos sin tierra o que tienen muy poca.

Desconoce el acuerdo sobre los cultivos ilícitos para una erradicación concertada con los campesinos y con garantías para que el labriego plante productos de pan coger, con arreglo de vías, precios y comercialización. Anuncia que volverá la fumigación con glifosato y otros químicos que matan la naturaleza en su conjunto.

No tiene una sola propuesta para impulsar la industria nacional. Colombia seguirá siendo un simple exportador de materias primas a precios irrisorios, para luego tener que comprarlas a precios exorbitantes.

Su política fiscal estará enfocada en bajarle impuestos a los empresarios, cumpliendo fielmente las órdenes de la OCDE, tal como lo hicieron Uribe y Santos.  Subsidiar el sector privado. Es decir, ayudar a los ricos, para que sean más ricos, en detrimento de los intereses del pueblo, incluyendo aquel que votó atemorizado, engañado y alienado por él.

La supuesta equidad social que plantea resulta ser una monumental engañifa, por cuanto sería el final de un proceso, que equivale a decir, que una vez los ricos se hagan más ricos, dejen caer migajas para el populacho.

También está en la mira una nueva reforma tributaria, la cual tendrá como objetivo central aumentar los años de jubilación, para que nadie se jubile, desheredarla y aumentar las semanas de cotización.

Nos corresponde prepararnos de la mejor manera para enfrentar esta dictadura corrupta y criminal que se nos viene encima. Debemos prepararnos en tres aspectos que consideramos nodales: Teórico, Práctico y Ético.

No es hacer oposición a rajatabla, ni oposición por oposición. La oposición debe ser argumentada y ética. Combinar la acción legislativa con la acción callejera. Además, debe ser una oposición propositiva, dinámica, atractiva, consecuente y revolucionaria. Es decir, una oposición madura. El proceso debe continuar. Es hora de plantearnos el tema del poder, quedarnos solamente con la oposición no es correcto en el momento histórico que estamos viviendo. Hay que dar un paso firme hacia adelante.

Solo así podemos detener el fantasma del fascismo y expulsar del país el imperialismo yanqui con sus nueve bases militares. A la carga, diría Gaitán.