Tolima
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Por un lado el imperio mediático y la sociedad de consumo y por el otro la asfixiante cultura gringa, nos impusieron el 31 de octubre como el día del “Halloween”. Durante un buen tiempo la convocatoria fue más tétrica y absurda por cierto, por cuanto nos hablaban de la “noche de las brujas”.



Y es que “Halloween” traduce víspera de todos los santos o también noche de brujas, haciendo parte del sincretismo de la tradición Celta encaminada a glorificar a Samhain, usando los colores naranja, rojo, negro y morado, principalmente. La fiesta se registra con más fuerza en los países anglosajones.

Colombia como depende de los Estados Unidos, pues está obligada a conmemorar este día, día que en realidad se ha convertido en una suculenta fecha para el gran comercio. Es la sociedad de consumo en pinta propia del capitalismo.

Países ruidosamente católicos como Colombia han dividido, conmemorando el 31 de octubre el “día de los niños” y el primero de noviembre, “el día de los difuntos”. Otra fecha explotada por la sociedad de consumo en nombre de las creencias y supersticiones que alimentan las religiones a través de los medios de comunicaciones.

Los niños en el capitalismo

Apartándonos un poco del show mediático sobre esta efeméride del día de los niños, bueno resulta reflexionar sobre el drama que viven los pequeños en el capitalismo. Su situación es deplorable.

El sistema se ensaña contra los pequeños de una forma miserable y ruin. Nada de lo que le ocurre en el capitalismo, le ocurre en el Socialismo, caso concreto de Cuba o Nicaragua, por ejemplo. Sin embargo, con su doble moral, los medios de comunicación persisten en deformar la verdad y presentar los hechos al revés.

Los niños son a diario víctimas del sistema económico. No obstante, los hechos son registrados aisladamente, descontextualizados de la realidad concreta y más bien presentados como hechos anecdóticos que simplemente generan pesar entre la opinión pública.

¿Estos lamentables hechos suceden en Cuba, Nicaragua o la misma República Bolivariana de Venezuela? Claro que no. Sin embargo, los medios masivos de comunicación como RCN, Caracol o El Tiempo, entre otros, no dicen una sola palabra sobre la forma como estos estados socialistas protegen los niños y las niñas. Con qué severidad y responsabilidad. Animan e imponen mentiras monumentales como “castrochavismo”.

Los niños en el capitalismo no tienen futuro. Tener acceso a la educación, la salud, la recreación, el deporte, la alimentación y el bienestar general, es casi una utopía imposible de realizarse en Colombia, por ejemplo. Todo el presupuesto es para la guerra y el más flaco para la educación, la salud y el agua potable.

Un día como este, es para dimensionar y exigir los derechos de los niños y las niñas, denunciar y condenar el capitalismo y hacer el propósito de luchar por un sistema económico diferente, con verdadero rostro humano.

Cifras y hechos

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FA0), solo en Sudamérica hay 39 millones de personas con hambre, de las cuales 5 millones son niños, sufriendo desnutrición crónica.

Por su parte, Carlos Valdés, director del instituto de medicina legal, señala que durante el año anterior se registraron 23 mil casos, al finalizar solo el mes de agosto de este año, la cifra estaba  en 17 mil, de las cuales el 92 por ciento reposan en la cruda impunidad. Los medios hacen alharaca solo de casos emblemáticos, muchas veces para tapar una noticia que afecta al pueblo en general. Es decir, como sofisma de distracción.

Es más: En 2017, se confirmaron 3.520 en niños entre menos de cinco años y nueve, mientras que en el 2018, pasó a 4.301 hasta la fecha; en menores de 10 a 15 años, de 5074 pasaron a 5.686 y en menores de 14 a 17, fue de 2928 a 3.421 casos.

¿Qué se dice de los niños abandonados? ¿Qué se dice de los niños habitantes de la calle? ¿Qué se dice de los niños campesinos, indígenas y afros?

El futuro de los niños es incierto en el capitalismo. Siguen siendo explotados por multinacionales y el mismo estado común y silvestre. Las declaraciones escandalosas que hace el gobierno son falacias mezquinas que los medios generan con fines comerciales, solo exigiendo que el comercio entregue un dulce para que genere parásitos y pocas posibilidades de pensar. ¿Cuándo el niño preferirá un libro de cuentos a un simple dulce? ¿Qué pasará ese día? Será posible cuando se cambie de sistema económico. Mientras tanto todo esfuerzo será complicado y casi imposible.

Los niños y niñas, colombianos y colombianas, gritaron y siguen gritando: “Halloween, Halloween, quiero vida para mí”. Que el estado no siga siendo tan sordo a este dramático llamado de los pibes colombianos y los pueblos se unan en la dinámica de crear posibilidades para todos y todas, especialmente para los niños colombianos. 

Gráfica.- Niños colombianos. Estudiantes del Sena participando de la fiesta de los niños en el corregimiento de Villa Restrepo. Foto Nelosi.