Tolima
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La iniciativa de construir una micro central eléctrica para favorecer el gran capital en detrimento del medio ambiente y las comunidades de los municipios de Anzoátegui, Alvarado y Venadillo, utilizando las aguas mansas y gélidas del río Totare, es rechazada abiertamente  por la comunidad de la región y los ambientalistas con argumentos claros y convincentes.



Durante la audiencia ambiental desarrollada el pasado 31 de enero en la ciudad de Ibagué (Tolima), habitante joven del norte del Tolima, estableció un cuadro comparativo con la micro central del Amoyá construida a filo de agua en el municipio de Chaparral (Tolima). Dijo que 500 familias y 7000 personas fueron directamente afectadas con ésta micro central, la cual fue presentada con la misma argumentación que se viene haciendo en el caso de hidrototare.

Según el denunciante, en esta región desaparecieron 46 quebradas y otros pequeños nacimientos. Dicho proyecto afectó negativamente a la comunidad, pero también la actividad agrícola, los animales y la misma subsistencia humana. En la actualidad – señaló – cursa una demanda contra ésta. En ese sentido, el expositor, se preguntó: “¿Será que hidrototare va a ser diferente?” 

Por su parte, Katherine, joven ambientalista refutó el argumento del ingeniero presentador del proyecto quien afirmaba que no se alteraría el cauce del río, ni el cambio climático. Usando los mismos documentos de los generadores de esta anti ambientalista iniciativa lo contradijo contundentemente:

“El cambio del clima de la micro cuenca del río, la sustracción de la mayoría del caudal del río Totare que va a ser más del 50 por ciento (eso no lo aclaró muy bien el ingeniero del proyecto), sí va a repercutir en la zona de la captación y en el área de máquinas, ya que dejar un cauce con menor exposición de espejo de agua, con lo cual se disminuirá la oferta de agua que caracteriza el ciclo hidrológico previo al proyecto y con las masas de agua que regulan los procesos de transpiración alterarán el clima. (Lo dice el estudio del proyecto, no lo están diciendo los ambientalistas, los ecos “terroristas”, ni los mentirosos, es un estudio serio que ustedes mismos como empresa mandaron a hacer y pagaron)”.

Agregó la lideresa ambientalista al referirse a los ruidos molestos: “No sé si ustedes sabrán los ruidos molestos están contenidos en la ley 1477 de 2012, en la tabla de enfermedades de riesgo. ¿Qué pasa con esto? Los trabajadores pueda que tengan un muy buen siso, que tengan todos los equipos de protección personal, pero los campesinos que viven aledaño a la zona no”.

En relación con la contaminación del aire con gases tóxicos, indicó: “La generación de gases estarán relacionados con el aumento de la movilidad vehicular y podrá afectar significativamente a los pobladores. Las dinámicas ecológicas, a lo largo de los corredores viales, la zona de captación y casa de máquinas”.

En cuanto a la alternación del aire con partículas y polvo: “Hay enfermedades en la tabla de enfermedades laborables como la silicosis, tosis y neumoconiosis. No creo que los trabajadores estén muy contentos de saber que ese material les puede causar cáncer”.

“El agua tiene nutrientes que al ser pasados por la sedimentación y el proceso de filtrado de la tierra y de la roca, que van a hacer en la zona respectiva, van a perder todos los nutrientes”.

Subrayó: “El río Totare es el que abastece el acueducto municipal del municipio de Venadillo. Dice el documento: Modificación de la calidad bacteriológica del agua. Por condiciones similares a lo anterior, pero referenciada especialmente por entradas de materiales fecales a los cuerpos hídricos. Buena la calidad de agua que vamos a beber los venadillunos durante los próximos cincuenta años”.

Este estudio consta de casi 800 páginas el cual es presentado en letra pequeña y menuda quizás para que no sea leído por la comunidad. En él se plasma los reales efectos, una manera solapada y astuta de salvar más adelante responsabilidades.

Katherine terminó diciendo: “Esto no es desarrollo para ninguna región. Las regalías no dan para que se pierda la productividad de tres municipios, que tienen algunos cultivos de cacao, plátano, caña de azúcar, café, arroz… Somos reconocidos como un abastecimiento del norte del Tolima, un enclave importante en la economía rural y agropecuaria. Esto no es desarrollo. Pensemos en los campesinos y en los próximos cincuenta años que este proyecto podría afectar a nuestros municipios”.

En realidad este es un grito dramático que lanza desde Ibagué Katherine llamando a la comunidad tolimense a cerrar filas contra estos proyectos que significan mucho dinero para unos cuantos y tragedia ambiental, social, política, económica y cultural para la inmensa mayoría del pueblo campesino y citadino.

Gráfica.- Audiencia en el auditorio de Lagos Club Comfatolima de Ibagué. Foto: El cronista