Tolima
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No hay sistema más inhumano y salvaje que el sistema capitalista. Es un sistema antidemocrático, excluyente y egoísta. Se fundamenta en la mentira y en el poder del más fuerte.



Estados Unidos, cuna del imperialismo capitalista, arremete contra la hermana república bolivariana de Venezuela y su gobierno legítimo, imponiendo el brutal y salvaje bloqueo económico en pleno siglo XXI, pretendiendo rendir a este heroico pueblo a punta de hambre y carencia de medicamentos.

No contento con eso, tal como lo viene desarrollando hace más de 60 años con Cuba, le secuestra las cuentas bancarias internacionales, las reservas y las coloca a disposición del payaso suyo, Juan Guaidó. Pero, no contento con eso, monta otra payasada con gobiernos lacayos, como el colombiano, con un nombre rimbombante: “Ayuda humanitaria”. ¡Qué cinismo!

Los presidentes colombianos: Iván Duque Márquez y Álvaro Uribe Vélez, por su parte, hincados de rodillas ante el Tío Sam no hacen referencia al país que gobiernan. Ocultan que más de 120.000 niños mueren anualmente por inanición, hay un sinnúmero de hospitales cerrados, lo mismo que instituciones educativas y el genocidio contra los líderes populares, sindicales, campesinos e indígenas no para en todo el territorio nacional. El paramilitarismo se reagrupa y amenaza y mata todos los días y estos mandatarios no se dan por notificados.

El desempleo se recrudece generando el suicidio constante en Colombia. Por estos días, una joven de 31 años y su hijo de diez, se lanzaron al vacío en el puente la variante de la ciudad de Ibagué (Tolima). Un cuadro dantesco y repudiable que solo generó pesar entre la opinión pública. Los medios masivos de comunicación hicieron del hecho todo un macabro show con el único propósito mezquino de atrapar audiencia. La consigna era quien dramatizaba más el lamentable y doloroso incidente. El hecho fue transmitido prácticamente en vivo y en directo.

Ninguno de estos medios masivos se detuvo a analizar las causas. Entre líneas algunos afirmaron que la infeliz mujer había tomado la decisión por la presión violenta de los tenebrosos “gota a gota”, menos se atrevieron a decir que este infame negocio lo lideran al parecer el narcotráfico y el paramilitarismo. “Ellos cobran con pistola en mano”, dijo en voz baja un ciudadano ibaguereño.

Los dos presidentes colombianos no se dan por enterado, pues su preocupación suprema es cómo derrocar el proceso revolucionario que se viene desarrollando en la hermana república bolivariana de Venezuela, con la estúpida esperanza que parte de lo que proyecta robarse Estados Unidos en este país será para ellos. ¿Ingenuidad de Duque y Uribe o Uribe y Duque?

Este tema del suicidio en Colombia, en el Tolima y en Ibagué es bastante notorio y preocupante. No hay medidas concretas para conjurarlo, solo declaraciones y anuncios maquinales es lo que escuchamos en estos casos a través  de los medios masivos de comunicación.

La situación socioeconómica del departamento del Tolima es bastante dramática. El principal gobernante se ha dedicado a hacer miles y miles de malabarismos para burlar la justicia y no ir a la cárcel a responder por sus diversos procederes ilícitos. El departamento tomado hace rato por el narcotráfico y el paramilitarismo se encuentra bajo la égida de la extrema derecha. Todo sucede en esta sección del país y no pasa nada.

La miseria recorre los barrios y las veredas con entera libertad. El pueblo se lamenta pero no encuentra una fórmula para salir del laberinto. Permanece adormecido con el supuesto peligro de Venezuela y el “castrochavismo”. Ese es el Valium que se ha valido Duque y Uribe para que el pueblo no reaccione.

Y como consecuencia, se suceden hechos tan repugnantes como prestar la soberanía nacional para agredir un país y un gobierno que lo único que ha hecho es practicar la solidaridad con el pueblo colombiano en distintos terrenos.  Permitir la instalación de bases militares gringas, estimular el narcotráfico y el paramilitarismo. Además, que jóvenes y niños encuentren como único camino de escape de sus desgracias el suicidio.

¡Qué democracia la que tenemos los colombianos!

La tesis para la reflexión es que esta caricatura de democracia se mantendrá mientras que el pueblo no asuma la izquierda como el camino viable para superar estas profundas y dolorosas contradicciones. El régimen capitalista no cambiará por sí mismo, lo hará cambiar el pueblo debidamente organizado, politizado y en acción. En consecuencia, no hay que echar en saco roto la propuesta que se viene desarrollando de la “Convergencia Alternativa por el Tolima”.

Hay que cerrarle el paso a la violencia, sobre todo al terrorismo de Estado, y abrir amplias alamedas a la paz con justicia social, al desarrollo de los acuerdos suscritos en la Habana y firmados en Bogotá, entre la entonces Farc – Ep y el Estado. El Tolima se merece un destino mejor. Es un departamento de potencialidades, en el corazón de Colombia. No tiene por qué seguir existiendo ricos exageradamente ricos y pobres exageradamente pobres. Ambos son humanos e incluso, creyentes. La propuesta: “Convergencia Alternativa por el Tolima, podría ser la salida. Manos a la obra.