Tolima
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Con el lema: “Soy y somos territorio de paz”, la conferencia episcopal colombiana lidera la 32 versión de la semana por la paz en los diferentes arzobispados del país, animando a los partidarios de la paz y de la justicia social. La perspectiva es imponer la paz en Colombia y declarar a este país sudamericano: “Territorio de paz”. Eso implica ganarles la batalla a los partidarios de la guerra, los partidarios de la muerte y que en grado sumo se encuentran incrustados en la clase dominante y dentro fuera del gobierno de Iván Duque Márquez, con el Partido de la Muerte, El Centro Democrático y su capo principal: Álvaro Uribe Vélez.



Esta jornada nacional de la iglesia católica tiene como cinco objetivos centrales: 1. La persistente situación de amenaza, judicialización y asesinatos a líderes y lideresas sociales en las distintas regiones del país. “Situación acentuada en los últimos tres años”; 2. Los obstáculos políticos y legislativos para la implementación de los acuerdos de paz; 3. La salida política del conflicto armado, y el hasta ahora cierre de posibilidades para adelantar negociaciones con el ELN; 4. La coyuntura electoral de mandatarios y cuerpos legislativos en las regiones; 5. El contexto internacional, en particular la situación vivida por los hermanos migrantes venezolanos.

Esta actividad se celebra del 2 al 9 de septiembre de 2019. Dentro de las actividades programadas en el arzobispado de Ibagué, se encuentra la realización de una velatón con el eslogan: “Todos somos territorio de paz”, el cinco de septiembre a las seis de la tarde en la plazoleta Darío Echandía, a cargo de Pastoral Social, delegaciones de Pastoral y Movimientos Apostólicos.

Hay que destacar que no solamente se adelantará actividades en la ciudad de Ibagué, capital del Tolima, sino también en las distintas parroquias de este departamento, según se pudo establecer.

El ex magistrado Jaime Leguizamón Caicedo, ha estado pendiente de todas estas actividades de la iglesia católica alrededor de la paz. Considera que toda acción encaminada a aclimatar la paz resulta de capital valor. “Se busca concientizar a la población colombiana sobre el respeto a la paz, al considerar que la paz es urgente y necesaria defenderla, porque sin ella, ningún otro derecho humano subsiste o persiste”, afirmó.

Destacó la actividad de la velatón, en la que se busca la participación activa de la juventud ibaguereña y tolimense. “Dentro de esta programación por la paz, que obviamente, tiene algunos ejercicios religiosos (misas), viene la velatón, con el fin de que la ciudadanía participe, principalmente los jóvenes para que no se alejen de este proceso de luchar por la convivencia civilizada y por la paz de Colombia. Es nuestro derecho como seres humanos y como Constitución. Debemos exigir que se cumpla y propendemos porque los acuerdos que se concretaron, no con un gobierno, sino con el Estado, se cumplan a cabalidad para contribuir de verdad al proceso de paz en Colombia”, señaló el doctor Jaime Leguizamón Caicedo.

El ex magistrado se pronunció sobre el incumplimiento del gobierno nacional de Iván Duque Márquez del acuerdo de paz suscrito en la Habana y firmado en el teatro Colón de Bogotá. “Esto es sumamente grave, porque trata de hacer aparecer ante el pueblo colombiano el convenio que se hizo, se firmó por la paz, es un convenio hecho por un solo actor: Presidente de la república de ese entonces, pero resulta que no hay tal. Es un compromiso internacional, o sea, que es un documento firmado por el Estado Colombiano y no por un particular. Como es de Estado tiene que cumplirse integralmente, incluyendo, precisamente, lo que tiene que ver con la tenencia de la tierra, con la reforma agraria”, indicó.

Sobre otras actividades realizadas en el marco de esta semana por la paz, dijo: “La curia tiene un organismo que se vincula con todo el departamento, con los actores que no están armados, que son de las FARC. Ellos han asistido y han participado, porque nos interesa el postconflicto también y la no repetición. Por eso, tratamos de vincular a distintos actores en todas las regiones y van comisiones, por ejemplo, a Icononzo, Planadas, Rioblanco, Chaparral, Natagaima. Fuera de esos factores comunes y corrientes, hay otros que hoy se pusieron en evidencia: Que son las contradicciones entre las mismas comunidades indígenas. Es un problema de tipo estructural que viene de tiempo atrás, porque las dos etnias o las grandes naciones indígenas que estaban en el Tolima cuando llegaron los españoles, eran los Pijaos y los Panches. Después entraron los Nazas al sur del Tolima. Con ellos hay un poco de integración y bastante con la curia arzobispal de Ibagué. Relativamente hace poco entraron otros del Cauca y no se integran, falta armonía entre las peticiones que hacen los originarios frente al Estado Colombiano, y en particular al departamento”.

El doctor Jaime Leguizamón Caicedo, insistió en persistir en aclimatar la paz, en la necesidad de ganarle esa disputa a los violentos que viven de la guerra. “Claro, la paz es lo fundamental: Es el centro de nuestra actividad la paz entendida como dejar las armas y hacer justicia social”.

Así, el pueblo debe participar de estas actividades teniendo en cuenta que el pueblo colombiano teóricamente es inmensamente católico, apostólico y romano. Todo por la paz, nada por la guerra.